“El tiempo, Pep, tu enemigo es el tiempo”

Martí Perarnau cierra su segundo libro sobre Josep Guardiola (La metamorfosis) hablando sobre esa abstracción que juega un papel tan importante en el fútbol: el tiempo. Quizá porque hasta los escritores de no ficción viven de atender a sus demonios, el tema se aborda con la prolijidad del que escribe para curar su propia enfermedad.

Martí Perarnau, ex atleta olímpico, es un periodista que devino analista de fútbol para granjearse una carrera de prestigio en España. No obstante, como si el miedo a caducar lo golpease, un día decidió dejar la inmediatez para casarse con la trascendencia: luego de tener publicado Senda de campeones, una maravillosa radiografía a La Masia, anunció que se retiraba de los medios para dedicarse a los libros. Fue entonces cuando nos regaló su best seller internacional, Herr Pep: una obra que aborda desde la intimidad y la pasión por el juego de fútbol la primera temporada de Guardiola en el Bayern Múnich. El libro resultó disruptivo, tanto por lo difícil que es que un entrenador de ese nivel le dé tanto acceso a la vida cotidiana de un vestuario a un periodista o escritor, como por esa deliciosa mezcla con la que Martí saltó a analizar la metodología de Pep valiéndose de recursos literarios que hicieron que su obra se considerara, merecidamente, una pieza de literatura.

Pues bien, con Pep Guardiola. La metamorfosis, Perarnau cambió un poco su registro narrativo para generar una obra trangenérica que, nuevamente, se cocina desde la intención del autor de que se hable más del juego. Lo que, a la larga, es equivalente a decir que se hable más de filosofía y de la vida.

Por estos días, en los que despedimos el Mundial de Rusia 2018, un libro tan reflexivo cae como anillo al dedo. El fútbol, para que trascienda, debe salir de los noticieros y de las discusiones de bar para perpetuarse en ensayos y en la narrativa. En una época en la que vivimos sometidos por la hiperconectividad, en la que el éxito del fast food llena de ilusiones superfluas la mente de los adolescentes, Martí aprovecha la metodología de Guardiola para exponer cómo los triunfos se cuecen a fuego lento y con actitud de artesano. Pero, sobre todo, para dejar en claro que la urgencia que parece aplastar la vida diaria no es más que un invento de la industria periodística: esa que busca generar héroes y villanos en tiempo récord para mantener los índices de ventas.

Cuando la leyenda del ajedrez, Garri Kaspárov, le dijo a Guaridola: “El tiempo, Pep, tu enemigo es el tiempo”, probablemente se refería a que su némesis es él mismo y la tentación a sucumbir a la vorágine impuesta por otros.

Martí cierra su libro con esta concluyente idea: “Y ahora ha llegado el momento de que Guardiola se conceda a sí mismo todo el tiempo que necesita para ser lo que quiere ser”.

Eso dice Martí. Y bien podría estar hablando con cualquiera de nosotros.

 

Por Lizandro Samuel | @LizandroSamuel

 

Algunas preguntas y una aclaratoria

Putin es un tipo de temer, le gusta el poder, lo usa por encima de la ley, a su antojo, viola derechos humanos y es despreciable. No lo defiendo, pero… me gusta hacerme preguntas. Estas preguntas, por favor, tampoco defienden nada, sólo pretenden pensar desde una cierta semiótica. Nada más, nadie se enoje, por favor. Son preguntas, no expresan una opinión afirmativa. Son preguntas no más.

Ahora, aclarado esto, dicho esto, y aún con temor:

Cuando se critica lo del paraguas, ¿qué se pretende?, ¿que el político del paraguas no usara paraguas como los otros dos?, ¿o se pretende que los tres usaran paraguas?

Todo político tiene un trabajo de representación sígnica. Los políticos abrazan, sonríen y se toman fotos con la gente. ¿No es cierto? También un político se moja en la lluvia y abraza a su equipo porque es parte de la representación, de la publicidad necesaria para el bien de lo político. Digo, por muy simpáticos que sean, ¿no son políticos y su trabajo no es ser… políticos? Entiendo además la política de buena manera: la política como un acto humano que busca la concordia entre las partes para así convivir en la ciudad, en el país, en el mundo de la mejor manera posible.

Por cierto, hay unas bellas fotos de Chávez mojándose en la lluvia.

Un político abraza a sus guerreros que se mojan en la lluvia, y el político se moja con ellos: esto es parte del juego de representaciones sentimentales y heroicas que generan simpatía. ¿No era correcto que los dos políticos de los dos equipos guerreros se mojaran en la lluvia? Lo era: esa escena es parte de la representación de los signos heroicos. El tercer político, el del paraguas, ¿tenía también que representarse mojado en una justa guerrera que no le pertenecía?

Si el político del paraguas hubiera protegido con paraguas a los dos políticos, ¿no habría disminuido así la representación heroica que le tocaba a los dos políticos en ese momento? ¿No hubiese sido más bien una falta de respeto de parte del político del paraguas hacia los otros dos y sus equipos guerreros cortarles la nota del momento heroico?

¿Que el político del paraguas se hubiese presentado también sin paraguas, no podría entenderse también como una pretensión de “robarse un show”? ¿Es decir, no hubiera estado fuera de lugar que el político del paraguas apareciese también mojándose bajo la lluvia para celebrar dos equipos que no eran los suyos? ¿No podemos entender más bien el acto de no mojarse no como un irrespeto o un desatino político sino como un simple acto de respeto hacia los otros dos políticos que son los protagonistas del momento? Es decir, es factible, que de haber hecho esto, se le hubiese criticado como un robador de show. En el fondo, de ninguna se salvaba.

Es decir, ¿no podemos entender el acto de mojarse como un momento necesario y exclusivo y luminoso, y el acto de protegerse bajo un paraguas como un acto de respeto hacia la representación del momento del otro?

Allí hay una cuestión, sin duda, de oportunidad de momento, que Putin tomó de una manera y el resto de la humanidad de otra. Pero no más, dejo estas preguntas, aunque a usted y a mi, al final, nos siga pareciendo que el hombre del paraguas es un hijo de puta.

Un agregado: ¿Es realmente sensato que los venezolanos sigan mirando todo lo que pasa en otras partes del mundo desde la perspectiva de la revolución o el socalismo que azota a Venezuela?

 

Por Fedosy Santaella@Fedosy

RESEÑA: El mismo amor, la misma lluvia

Una década antes de ganar un premio Óscar a mejor película extranjera (con ‘El secreto de sus ojos’), el estupendo director argentino Juan José Campanella dirigió ‘El mismo amor, la misma lluvia’ (1999) con su pareja de protagonistas predilecta: Ricardo Darín y Soledad Villamil. La fascinante historia de amor entre Jorge y Laura transcurre en un contexto en el que la política argentina transita entre la dictadura, la guerra de las Malvinas y la naciente democracia; es decir, durante 20 años desde 1980. ‘El mismo amor, la misma lluvia’ cuenta el romance de un prometedor escritor y  una camarera fascinada por las artes, quienes se aman intensamente, pero que su relación sufrió un deterioro que distanció por momentos los cuerpos mas no los sentimientos. Y es que Campanella no pretendió mostrar un amor de Disney, sino uno que a pesar de sufrir desgaste e infidelidad nunca dejó de existir. Los protagonistas tendrán que reflexionar si el amor es aquello apasionado e intenso que puede quemar, o una sensación de cariño y respeto que genera seguridad. La azarosa situación de Argentina entre 1980 y 1990 no es lo único en lo que se quiere enfocar, sino que también las relaciones laborales y la vida de un medio de comunicación inmerso en dictadura y cambios de tendencias generacionales. Y es que Jorge Pellegrini (Ricardo Darín) tendrá que lidiar ante un jefe de edición que prepondera lo estándar ante lo creativo, su estancia en la revista lo condenará a escribir mecánicamente, por lo que el estado de su relación con Laura dictaminará (muchas veces) el éxito de sus textos. Jorge será aquel hombre que quería vivir una experiencia nueva cada día en vez de valorar lo que tiene en su momento, mientras que Laura refleja una mujer indecisa con sus gustos profesionales, pero que se entrega a su pareja incondicionalmente. 20 años serán reflejados en este film para observar como un amor que inicio en un atasco vehicular bajo una intensa lluvia, terminara con un beso en una noche también de lluvia.

La cueva de la esperanza

Una experiencia exótica terminó en pesadilla cuando 12 niños y su entrenador de fútbol quedaron atrapados 17 días en una cueva inundada en Tham Luang, Tailandia. Un equipo de fútbol juvenil decidió celebrar el cumpleaños 17 de Peerapt Sompiangjai el 23 de junio en una gruta que se inundó. Nunca antes un refrigerio había sido tan valioso. Y es que gracias a la comida que llevaron para celebrar el cumpleaños de Peerapt, los 12 niños pudieron mantenerse con vida un poco más de dos semanas. El agua que tomaron era la que goteaba de las paredes mientras que meditaban para mantener la calma, el entrenador -que también era un monje- les enseñó a sus pupilos técnicas para mantener los niveles de estrés en el mínimo. Mientras que a miles de kilómetros se disputa el mundial de fútbol, los niños del equipo juvenil jugaban el partido más importante de su vida: el de la supervivencia. Ante la oscuridad y reducción de oxígeno diaria, la noción del tiempo no fue lo único que perdieron, sino que también 2 kg de peso cada uno. El proceso de rescate fue complejo y lento, pues la única manera de salvar la vida de las 13 personas era con buzos altamente preparados. La dificultad de salir de la cueva, y el riesgo que implicaba, originó que antes de ser rescatados los infantes fueran sedados para evitar el pánico. El éxito fue alcanzado el martes cuando lograron salvar la vida de cada uno de los 13 integrantes del conjunto de fútbol, incluido su entrenador, quien se encontraba en peores condiciones porque preponderó la salud de los demás por encima de la de él. Pese al inmenso trabajo de rescate, un buzo tailandés pereció cuando les llevaba suministro de oxígeno. La calamidad que sufrieron para salir los atrapados causó revuelo en todo el mundo tanto que el presidente de la FIFA invitó a los afectados a la final del mundial de este domingo en Rusia, lo cual no será posible porque todavía se encuentran en proceso de rehabilitación.

RESEÑA: Ensayo sobre la ceguera

Por: Juan Pablo Chourio | @JuanPa_Ch

Bien es cierto que el escenario apocalíptico es un género harto repetido tanto en la literatura como en el séptimo arte; sin embargo, José Saramago (premio Nobel de Literatura en 1998) ahondó en el tema de una manera especial con un estilo único. Cuando una ceguera blanca como la leche se transformó en una epidemia incurable, la verdadera tragedia fue consecuencia de la convivencia en un mundo de ciegos, quienes estuvieron recluidos en un recinto que fungía de manicomio. En tiempos como los nuestros, en donde la crisis de Venezuela avanza exponencialmente, leer esta ‘masterpiece’ nos permite acercarnos al comportamiento humano en situaciones en las que la supervivencia pasa a hacer la única razón de vivir. La división, violencia e incomprensión pasan a hacer parte fundamental de la narrativa que emplea el autor portugués. La obra, publicada en 1995, muestra el lado animal y sumiso de las personas cuando padecen el hambre, por lo que para sobrevivir son capaces a doblegarse ante los grupos de poder de turno que basan su liderazgo en la violencia.

La ceguera también es utilizada para reflejar una sociedad incapaz de cuestionar las decisiones de los poderosos. La novela es una metáfora de una población autómata, sumisa e indefensa ante la adversidad. Los personajes en ‘Ensayo sobre la ceguera’ acatan órdenes sin preguntar el origen de las mismas. La subversión nunca llegó, pues los ciegos encontraron la libertad cuando la autoridad también sucumbió ante la epidemia.

“Los peores hijos de puta son los que no tienen aspecto de serlo”, es una de las lapidantes frases que nos dejó Saramago en su obra. El premio Nobel narra de una manera muy particular, con exceso de comas, una lectura que –según Pilar del Río, viuda del nobel–  debería leerse en voz alta.

 

Título: Ensayo sobre la ceguera 

Autor: José Saramago

Año: 1995

Páginas: 416

Calificación: 9/10

 

RESEÑA: ‘The Incredibles 2’

 [Sin spoiler] 14 años pasaron desde que observamos como Mr. Incredible dejó su trabajo de oficinista en ‘Seguritas’ para volver a utilizar su traje de súper. Parece costumbre que los productores de películas animadas dejen huérfanos a sus infantes espectadores para que después –cuando las responsabilidades y la vida adulta atacan– los aborden con una secuela que debió estrenarse mucho antes. La misma receta que utilizó ‘Toy Story’ (con la tercera entrega) y también replicó ‘Monsters Inc’ (con ‘Monsters University’), sucede con ‘The Incredibles 2’. Y es que hace 14 años todos sabíamos que la película podía continuar, pero el director Brad Bird prefirió engavetar el proyecto (y lo súper que puede ser Jack Jack) para estrenarla mucho tiempo después: “Creo que no podría haber hecho esta película inmediatamente después. Ni habría querido. Siempre quiero analizar las cosas antes de seguir con algo más”, comentó Bird en 2015. Una película animada, pero enfocada principalmente para un público adulto genera una expectativa tremenda, por lo que puede ser contraproducente. “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla” dijo una vez Gabriel García Márquez. La memoria es aquel espacio en donde, por ejemplo, un gol se convierte en un golazo y una rumba se transforma en un rumbón inolvidable. Es así como Pixar apela a la nostalgia de la niñez para que sus espectadores desborden las salas de cine en 2018.
En la primera entrega observamos a Bob (Mr. Incredible) y Hellen Parr (Elastigirl) como los súper de closet que anhelan la gloria del pasado en contraste de la realidad del presente: una vida atrincherada a las obligaciones dependiente de un salario. Aun así, Mr. Incredible hace lo que debe hacer para mantener a su familia sin olvidar sus orígenes, sus poderes. Lo interesante de la secuela es el nuevo enfoque. Si bien Pixar nos tiene acostumbrados a que sus películas animadas tengan un mensaje para el público adulto, The Incredible 2 no olvida su procedencia, pero le permite al niño que no vio la primera entrega emocionarse como nosotros hace 14 años.

Fenómeno Frida Kahlo

 Símbolo del feminismo, pintora irreverente, ícono pop, Frida Kahlo (nacida un día como hoy, pero hace 111 años) alcanzó cuotas de popularidad e idolatría inimaginables para una mujer de su época. Y es que si en vida tuvo que convivir bajo la sombra de su amado esposo, el también pintor Diego Rivera, su legado artístico e ideológico trascendió fronteras y generaciones para establecerse hoy en día en un fenómeno sin parangón desde cualquier punto de vista. Según Martha Zamora (autora de ‘Frida: el pincel de la angustia’), el culto e iconización de Frida no inició en su natal México, sino en Estados Unidos gracias a la migración de mexicanos, pues alejados de su país, encontraron en su retrato y biografía una conexión con sus raíces. De esta manera comenzó la ‘fridamanía’, un movimiento que convirtió a la nativa de Coayacán –como relatan en ‘El País’ de Madrid- en “imagen de movimientos sociales como el feminismo, la lucha LGBT y de las personas con discapacidad”. La historia de la pintora (de amor, sufrimiento y arte) no sólo llamó la atención de grupos que se identificaron con ella, sino que también la mercadotecnia se interesó e impregnó en camisas, muñecas, libretas y delantales su imagen para inmortalizar la devoción por Frida. Para muestra, el botón de la Casa Azul. Hay quienes arriban a Ciudad de México sólo por tránsito, y tienen suficiente tiempo, salen del aeropuerto para visitar el hogar (actual museo) de la artista mexicana. Su manera de amar, su estilo de vida y forma de ver al mundo inmortalizaron a un personaje que prevalece a través del tiempo: “Pies para que los quiero, si tengo alas para volar”, fue su pensamiento tras sufrir un accidente de tránsito a los 18 años que la postró en cama por un mes.

Huérfanos por el éxodo

¿Puede un niño definir la tristeza? Fue lo que se preguntaron los periodistas Daniel García y Dalila Itriago de la ‘BBC News’ para hacer un reportaje acerca de la separación de padres e hijos por culpa de la crisis. “Lo que me ayuda a llenar el vacío es el deporte”, les comentó Rubén, de 11 años, quien vive con su tía debido a que su mamá emigró a Colombia. Cuando el dinero no alcanza para la alimentación, las familias se dividen para poder subsistir. El camino para devolver el plato a la mesa es emigrar; sin embargo, el grupo familiar no se puede mantener unido. La ausencia de la figura paterna es común en Venezuela. “Los barrios populares de Caracas están llenos de madres, tías y abuelas que sacan adelante solas a familias numerosas”. Así es que la madre debe abandonar el hogar para darle de comer a sus hijos. Pese a que los niños entienden la ausencia de sus padres, puede haber consecuencias difíciles de resolver. “No se fue por ella, sino por nosotros”, dijo Rubén. “Sentirse solo, triste y sin orientación los afecta anímica y psicológicamente, y eso también se verá reflejado en su desarrollo”, fue la opinión de la directora nacional del Programa Escuela Fe y Alegría entrevistada por la ‘BBC’. El riesgo del abandono (forzado) es que “los niños se puedan volver retraídos o violentos”. El éxodo es producto de una crisis sin precedentes que ahorca económicamente a las familias. De los nominados “padres huérfanos”, quienes hablan de sus hijos (mayores de edad) que se fueron en las reuniones familiares, llegan los “hijos huérfanos”, que tuvieron que despedir a sus progenitores por la coyuntura.

El link del reportaje completo aquí

RESEÑA: ‘Cuba and the cameraman’

‘Cuba and the cameraman’ es un documental formidable de un admirador de Fidel Castro, pero responsable con su trabajo. Y es que pese a la afición del director por la figura del dictador cubano, Jon Alpert es capaz de mostrar la realidad de la isla desde la óptica de sus habitantes, pues son ellos -sus rostros- que cuentan cómo su calidad de vida empeoró desde la llegada de la revolución. El documental cuenta la historia de tres familias cubanas durante 40 años. A través de sus testimonios, es que el espectador sabrá las experiencias de ciudadanos comunes bajo el yugo de un comunismo que se quedó (como se ha quedado siempre) en pura dialéctica. Un extranjero, Alpert, pone en escena no sólo las vivencias cubanas, sino también una verdad insoslayable. Y es que en Cuba, los turistas siempre tendrán prioridad por encima del nacional, por lo que el cubano se siente como un extranjero en su propio país. La verdadera belleza de este documental, que se encuentra disponible en Netflix, es como el director logró amar a un líder, pero a la misma vez hundirlo. Si nunca se duda de las creencias de Alpert hacia la revolución, menos de su calidad, pues realizó una obra impecable desde el punto de vista histórico y fílmico. ¡Disfruten!

El quiosco que se fue

 Enmarcado en el plan destruye el país y culpa al Imperio, la Alcaldía de Caracas decidió arbitrariamente remover quioscos de las avenidas Urdaneta, Universidad, Baralt, Sucre y Francisco Solano en Caracas. El argumento oficial dice que necesitan el espacio para rehabilitar las aceras; sin embargo, no se le comunicó a los quiosqueros oportunamente. Si la crisis de efectivo no fue suficiente para poner en jaque a los comerciantes, la última decisión los deja a la deriva por un tiempo indeterminado que, en clave revolución, podría ser para siempre. Según la cifra que maneja el portal crónica.uno, 500 personas son las afectadas por la ejecución de este proyecto. De esta manera arrebatada, es que a quiosqueros de Caracas sólo les quedó observar como su puesto de trabajo era removido como carga pesada por maquinaria de construcción. Más allá del cigarro y el periódico, un quiosco tiene un valor patrimonial que un gps jamás podrá tener. Y es que quien no se paró en una esquina a preguntar una dirección a un quiosquero, que tire la primera piedra. Son ellos los que conocen no sólo el olor de las calles, sino las historias de la ciudad. Dos quioscos podían convivir en la misma cuadra sin estorbarse, incluso ofreciendo la misma mercancía. Que la rehabilitación de aceras era necesaria, no es motivo suficiente para despachar de su trabajo a un trabajador que no hace más que maromas para poder mantenerse en una economía en crisis.