Reseña de ‘Mother!’

Si la controversia ganara premios, ‘Mother!’ –del director Darren Aronofsky– habría sido la mejor película de 2017. Y es que mientras que el crítico del ‘The New Yorker ‘ escribió que “esta película es una locura”, el del ‘The New York Times’ dijo que “Aronofsky es un virtuoso del humor y el tiempo”. No hay grises para este film que interpretan como actores principales Jennifer Lawrence y Javier Bardem. Sin dejarse transportar por la magia de Aronofsky, ‘Mother!’ cuenta la historia de una pareja que decide irse a una casa alejada de la ciudad para que el marido, que es escritor, se inspire en la que fue el hogar de sus padres. Una mansión en reconstrucción –luego de un devastador incendio– será el único sitio en el que se desarrollarán las acciones de una película que no posee banda sonora, pues los espectadores lograrán escuchar el sonido de las gotas al caer hasta las respiraciones. A partir de una trama simplona con un romance entre un hombre maduro y una mujer joven, se desencadenará una serie de acciones que pondrá a trabajar las neuronas de quien se sienta a ver la filmografía. No hay manera de ver ‘Mother!’ sin que la película genere un ruido interno, uno que no se puede quedar con la presentación explícita de un relato harto conocido en Hollywood. Con guiños de terror, este film es un thriller psicológico que no te llevará de la mano de principio a fin, sino que a través de una historia lineal necesitará de mucha abstracción, e incluso la ayuda de Google, para comprender las metáforas que se impregnan en una obra de arte que no pasará desapercibida.

La compasión hecha foto

Fue la imagen más triste de la campaña electoral y a su vez la que mejor la resumió. Un adolescente, más bien niña, con otro niño en el vientre. Pintorreteada y arreglada como una mujer adulta, vestida con una franela de Chávez y con el apellido Maduro pintado en el vientre, se encontraba en uno de sus actos de campaña en Apure. Aunque se le ve contenta y hasta diríase orgullosa, no es una foto alegre. Todo lo contrario: es trágica. En la edad de los juegos, el suyo será ser madre y su juguete un ser humano. Vidas desvalidas, con más pasado que futuro, maleadas -y condenadas- por una revolución socialista cuyo único plan ha sido el de degradar y empobrecer a las personas, despojarlas de su dignidad, para luego extorsionarlas con comida. Y todo, disfrazado bajo la apariencia de bondad, humanismo y caridad. Cinismo y maldad en grado sumo, de los que son víctimas niñas como ellas. Si a la compasión hubiera que ponerle estampa, no habría otra mejor que ésta.

RESEÑA: ‘The Truman Show’

En el imaginario popular Jim Carrey es, por encima de todas las cosas, un actor de comedia top. Y es que sus gestos alocados y lenguaje corporal durante sus interpretaciones lo convierten en prácticamente un emblema del género en Hollywood; sin embargo, en un papel menos serio, más dramático y aleccionador, Carrey logró ganar un Globo de Oro al mejor actor dramático cuando interpretó a Truman Burbank en ‘The Truman Show’. La filmografía dirigida por el australiano Peter Weir y escrita por Andrew Niccol se convirtió así en el largometraje que le permitió a Carrey escuchar los aplausos de un público distinto. ‘The Truman Show’ es la película que cuenta la historia de un hombre inmerso en un reality show sin saberlo. Y es que absolutamente todo en el mundo de Truman Burbank es planificado y transmitido en tiempo real para los espectadores. En una realidad inventada, lo único real es el comportamiento de Truman, quien piensa que todo es normal. El largometraje –que tiene un ritmo lento, pero bien definido– tendrá como trama principal la disconformidad de Truman con su vida, pues él piensa que la monotonía del día a día puede cambiar con miles de aventuras motivadas por un amor inesperado para la planificada vida del protagonista de un reality show que tiene más de 10 mil días de transmisión continua. Tanto sus amigos como su esposa no son obras del azar sino que son introducidos por el director de esta telerealidad. Truman desea con ansias escapar, pero cada uno de las personas de su mundo son actores preparados para que él se mantenga irremediablemente estático. Que todo gire en torno a él y sentir la sensación de que un ser superior lo controla será la verdadera misión que tendrá Truman.

El soldado más rico de Maduro

Al genio del fútbol mundial y autor del “Gol del Siglo” los adjetivos positivos le quedan cortos si se empieza a hablar de su rol como futbolista; sin embargo, a quien se convirtió en ídolo tras su trayecto en Boca Juniors, Barcelona, Napoli y la selección Argentina la vida fuera del  campo le ha servido más para aumentar sus finanzas gracias al proselitismo político que para seguir agigantando su leyenda.  Como no pudo anotar más goles con su zurda privilegiada, decidió alistarse en la izquierda latinoamericana. No sólo llamó a Fidel Castro como su segundo padre sino que también decidió ser un soldado de Maduro. La relación de Maradona con el socialismo no es nueva, sino que se gestó a partir de 1987 cuando conoció a Castro. Pese a que su amistad tenía vieja data, esta se intensificó en el peor momento de El Pelusa: luego de someterse a un análisis de sangre, fueron encontrados restos de cocaína en su organismo. En La Habana curó su adicción, se acercó al dictador y también se convirtió en embajador de Cuba. Su relación estrecha con la cúpula cubana lo acercó a su vez con el único inmortal que no se murió: “Lo que me dejó Hugo fue una gran amistad, una sabiduría política increíble. Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano, nosotros estábamos entregados a Estados Unidos y él nos metió en la cabeza que podíamos caminar solos”, comentó en 2013. Antiimperialista, comunista y revolucionario declarado, el quizás mejor jugador de fútbol de todos los tiempos tiene la polémica atada como tenía la pelota a sus pies. Y es que el defensor de la revolución y la emancipación de los pueblos le encanta gritar a favor de la clase obrera desde una casa en Dubai.

Presos políticos toman El Helicoide y exigen respeto a sus DD.HH.

Uno de los últimos reductos de dignidad resiste numantinamente en un ala de El Helicoide. Ayer, luego de una situación irregular, un grupo de presos políticos se ha hecho con el control de una parte de la siniestra prisión política de Roca Tarpeya, donde funciona el SEBIN. Su exigencia es clara: respeto a los Derechos Humanos, justicia y libertad. Y es que El Helicoide, cárcel política a fin de cuentas, es una colección de irregularidades y arbitrariedades propias de cualquier dictadura: hay, según reporte de Daniel Ceballos, 4 menores de edad detenidos, 11 presos con boleta de libertad sin ejecutar, 46 presos con boletas de traslado también sin ejecutar, 3 con boleta de extradición igualmente sin ejecutar, 59 a los que se les ha negado constantemente el traslado a las audiencias en tribunales, 4 que nunca han sido presentados ante un tribunal (¡¡¡!!!) y otros 4 en espera de examen psicológico. Entre ellos se encuentra también un misionero mormón de nacionalidad estadounidense al que acusan de ser espía americano, y que lleva preso dos años sin juicio. Y todos resisten en uno de los sótanos de El Helicoide, conocido como Guantánamo, a la espera de que se cumplan sus exigencias…o que los maten. El temor de una masacre semejante a la ocurrida el pasado 15 de enero en El Junquito, cuando los cuerpos de seguridad de la dictadura ejecutaron extrajudicialmente y a la vista de todos a 9 ciudadanos en rebelión, ha comenzado a aflorar en los familiares y  abogados de los amotinados, toda vez que ninguno ha tenido acceso a las celdas para constatar el estado de sus seres queridos. No les han dejado llevarles, siquiera, agua y comida. Obispos, representantes de ONG’s de DD.HH. y hasta funcionarios diplomáticos han sido rebotados en la puerta de El Helicoide –sólo comandos de la GNB, la PNB y el FAES han sido los que han entrado–, por lo que la única fe de vida que hay son unas fotos y videos grabados la tarde de ayer por los presos, que han sido filtrados a las redes sociales y transmitidos por televisoras internacionales –las nacionales no han dicho nada– y en los que han prometido resistir hasta el final. Esa sigue siendo, de momento, la información que hay: que en un sótano de El Helicoide se encuentran, a merced de unos funcionarios que no tienen problema alguno para matar, un grupo importante de presos políticos exigiendo sus derechos y dispuestos a morir por ellos.

Dickinson, la excentricidad del genio

Vestida de blanco y encerrada en su habitación, Emily Dickinson (fallecida un día como hoy, pero en 1886) pasó los últimos 15 años de su vida enfocada en la producción de una obra que sólo fue reconocida póstumamente. De quien se convirtió en una de las poetisas más importantes de Estados Unidos se puede decir que su excentricidad fue tan grande como su legado. Después de tener una breve, pero rica educación inicial, Edward Dickinson, su padre, la incentivó a estudiar en una universidad –sólo para mujeres– en una época en donde el sexo femenino no tenía casi oportunidades, allí permaneció por un curso. Fue en ese momento, entre los 16 y 17 años, que Emily se dejó retratar por última vez. Más allá de quienes alegan que su reclusión en la casa paterna se debe a su temor obsesivo ante los espacios abiertos, Emily pasó siete años cuidando a su mamá antes de morir. Asimismo, pese a las oportunidades académicas que le brindó su padre, este le exigía cuidados preferenciales. Y es que se dice que Edward sólo comía el pan que amasaba su hija. Desde entonces y desde su habitación, germinarían ideas geniales que lograrían una obra bien acabada que se transformó en escuela de las próximas generaciones de poetas. Tal era su excentricidad que, cuando tenía visitas, hablaba siempre desde su dormitorio con la puerta cerrada. Gracias a la condición económica de su padre, quien logró ser diputado del Congreso en Washington, Emily no tuvo la necesidad de salir a buscar trabajo para sobrevivir, por lo que se dedicó a los cuidados de la casa y a la escritura exclusivamente para ella. Negada a publicar, pues pertenecía a esa corriente que no le gustaba divulgar nada de su trabajo, llegó a escribir 300 poemas al año. A lo largo de su vida alcanzó los 1.800 poemas que abordan la muerte y el amor como temas principales. Pese a su negación a ser pública, Emily Dickinson permanece, a 132 años de su muerte, viva en la historia de la poesía.

Un día de la madre en revolución

Ni parto humanizado ni bono de embarazada: el régimen no protege a las madres ni a los hijos, más bien los condena a realizar acciones desesperadas, inhumanas. Los 700 mil bolívares de dádivas que regala el único presidente obrero que no trabaja alcanzan, a lo sumo, para un tercio de leche de fórmula. Un día de la madre en revolución no es normal. Y es que abandonado detrás de la Iglesia de la Candelaria, entre las esquinas de Candilito a Urapal, un recién nacido fue hallado por funcionarios de la PNB la tarde de este domingo según publicó el periodistas Román Camacho. No es la primera vez que pasa. En marzo, un bebé -que todavía tenía el cordón umbilical- fue encontrado dentro de un bolso debajo de los asientos de un tren del Metro. El año pasado apareció uno en una caja y otro en el baño de un mercado. Y, como éstos, muchos otros más. La anormalidad se apodera de un país en el que lo extraordinario se convierte en indiferente. El rayo madurizador no es otra cosa que la capacidad del régimen de destruir cualquier vestigio de desarrollo y moralidad. Pese a todo, la criatura hallada ayer no tardó en recibir vestimenta y comida. Incluso, una familia se encargará de su cuidado hasta que encuentren adoptiva. A los hijos nacidos en revolución no sólo les hace falta comida, sino que también -a veces- madres.

RESEÑA: Carta a un niño que nunca nació – Oriana Fallaci

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

A uno le dicen Oriana Fallaci y lo primero que piensa es en la aguerrida periodista de preguntas largas y entrevistados imposibles. Sin embargo, la mítica periodista italiana también fue autora de otros libros que nada tenían que ver con el periodismo, como es el caso de Carta a un niño que no llegó a nacer, que más que un título lo que tiene es un titular en el que en pocas palabras ya queda todo resumido: una carta escrita por ella para un bebé que no nació. Fin del misterio.

Como suele suceder con las cartas, ésta también es dura, durísima, como un puño en el estómago. Nace de cuando a Fallacci, atea, feminista, mujer moderna e independiente, soltera, en el top de su carrera, le informan que se encuentra embarazada y ella comienza a escribirle a ese hipotético hijo:

“Anoche supe que existías: una gota de vida que se escapó de la nada. Yo estaba con los ojos abiertos de par en par en la oscuridad y, de pronto, en esa oscuridad se encendió un relámpago de certeza: sí, ahí estabas. Existías. Fue como sentir en el pecho un disparo de fusil. Se me detuvo el corazón (…) Ahora me hallo aquí, encerrada bajo llave en un miedo que me empapa el rostro, los cabellos y los pensamientos. Y en este miedo me pierdo. Trata de comprender: no es miedo a los demás, que no me preocupan. No es miedo a Dios, en quien no creo, ni al dolor, que no temo. Es miedo a ti”.

Como se lee, más que pluma, lo que Falacci usa es un bisturí, de modo que el libro termina siendo una autopsia, una disección cruda y visceral. Es un libro más sentimental que racional, cosa que no deja de sorprender en una mujer a la que uno tiene por dura. Aquí, sin embargo, se nos muestra frágil y dubitativa, sobrepasada por un hecho, la maternidad, sobre el que ella tiene poco control, y que por el contrario la controla a ella, cosa que la mata. La vemos pasar de la alegría a la tristeza, de querer tenerlo a no, de tener la certeza de que toma la decisión correcta, a dudar de si estará bien o mal, de hacer una cosa y luego la contraria. Vemos a un ser humano en una genuina experiencia humana, contradiciéndose y pasando por los más variopintos sentimientos, que van desde la ternura hasta la impiedad, de la rabia al odio.

Los monólogos de Fallaci son sencillamente desgarradores. Están escritos con sangre. Independientemente de que uno esté o no de acuerdo con lo que ella dice, no puede dejar de celebrar la sinceridad que hay en ellos. Allí le escribe a su hijo sobre la vida, el amor, la libertad, el dolor. Le cuenta fábulas de su infancia. Trata de prevenirlo sobre cómo es el mundo al que viene. Da su visión del mismo. Se descubre. Y todo con una pluma tan afilada como una daga, que se clava en las vísceras del lector. Sí, eso es este libro: una puñalada.

FICHA

Título: Carta a un niño que nunca nació

Autor: Oriana Fallaci

Año: 1975

Páginas: 100

Calificación: 8 / 10

RESEÑA: ‘Limitless’

La idea que plasmó el director Neil Burger en ‘Limitless’ pudo servir para realizar un film de superhéroes; sin embargo, desechó aquello y prefirió rodar un thriller que tiene como trama la superación personal. Que el ser humano no utiliza todo su potencial del cerebro es una creencia errónea harta repetida, por lo que Burger partió de allí para proyectar una película que dejará en el espectador la sensación de que sus capacidades son ilimitadas, pero que sólo empleamos un mínimo porcentaje. Eddie Morra (Bradley Cooper) es un escritor bloqueado que encontrará la solución a todos sus problemas gracias a un medicamento revolucionario que le permitirá utilizar al máximo su potencial. El consumo de la píldora NZT no sólo llevará a Morra a padecer efectos secundarios, sino que pondrá bajo amenaza su vida: alcanzar la cúspide personal y económica no puede ser tan fácil. En el reparto se destaca la presencia y actuación de Robert De Niro, quien alcanza a interpretar a un personaje sutil y siniestro. Pese a que al largometraje está lleno de fantasía, es capaz de entretener durante casi dos horas. La puesta en escena, dirección de arte y musicalización son redondas. Si bien no alcanza el grado de ‘masterpiece’ ni mucho menos, ‘Limitless’ es adrenalina pura. Y es que pese a que no se trata de una película de peleas ni de persecuciones a altas velocidades, el ritmo frenético permite que la aceleración este en nuestra mente gracias a una genial banda sonora que compagina con el desarrollo.

82 tanqueros están fondeados en costas venezolanas

Palabra cierta. No habían pasado ni 24 horas desde que publicáramos la información sobre el futuro embargo de bienes de PDVSA, cuando las marinas venezolanas amanecieron atestadas de tanqueros que fueron regresados ayer a aguas territoriales venezolanas y fondeados en la costa de oriente por miedo a ser embargados. Según un reporte publicado por el ingeniero petrolero Nelson Hernández, experto en energía y petróleo, son en total 82 los tanqueros venezolanos fondeados ahorita en las costas del país: 35 en Puerto La Cruz, 31 en Paraguaná, 7 en Morón y 9 en Maracaibo. Están allí y no salen por miedo a que de entrar en aguas territoriales del Caribe sean embargados. “Es un total desastre para Venezuela (…) es mucho peor que las sanciones de Estados Unidos”, le explicó a Bloomberg Francisco Monaldi, del University’s Baker Institute. Y es que ConocoPhillips tiene desde la semana pasada, sentencia mediante, el control de los activos petrolero de Venezuela en Bonaire –a la par que tramita los de Curazao y Aruba–, razón por la cual PDVSA se ha visto obligada a suspender el almacenamiento y los envíos de petróleo desde el Caribe –de donde sale el 24% de sus envíos–, concentrar todas las operaciones en el puerto de Jose y hacer volver los tanqueros, situación que, en la práctica, no solo ha colapsado nuestros puertos sino que está dejando a PDVSA prácticamente sin la posibilidad de transportar –y por ende vender– petróleo. Cada hora que pasa un tanquero ahí parado se traduce barriles que no estamos vendiendo, dólares que no estamos recibiendo y más miseria que estamos acumulando. De todas las situaciones graves que como nación hemos vivido, ésta, no le quepa a nadie la menor duda, puede ya considerarse la más delicada.