Los nuevos desaparecidos de Reverol

Habló ayer al mediodía durante más de 15 minutos. Mostró balas, cartuchos, navajas, ‘vacíos’ de Polar Light, botellas rotas de Polar Ice, mechas, cordones, telas, ‘sreenshots’ de conversaciones de WhastApp y se excusó por no poder enseñar ningún arma de fuego, porque, admitió, no había dado con ellas. Repitió hasta la saciedad el término célula terrorista y echó el cuento de cómo habría logrado desmantelar una. Denunció estructuras de captación de personas, entrenamientos de alto nivel, locaciones clandestinas con túneles y entierros. Develó planes de atentados espectaculares para sabotear las elecciones, con voladuras de bases militares y sedes de poderes públicos. Dijo eso y más pero se olvidó de lo fundamental: ¿qué hicieron con los supuestos responsables? Ayer, en simulacro de rueda de prensa (sin preguntas, ni periodistas ni medios, apenas con una propagandista rubia de VTV que no hizo otra cosa sino escandalizarse y ponerle más drama y énfasis a lo denunciado), el Ministro Reverol fue policía, fiscal y juez de 12 personas detenidas en días recientes –una mujer y un menor de edad (16 años) entre ellos– cuyo paradero continúa siendo un misterio. Se sabe que los tiene el gobierno y de qué los acusa, pero no dónde ni quién los juzgará. No han tenido contacto con familiares ni abogados. En rigor, están desaparecidos desde el domingo. “Como si se los hubiera tragado la tierra”, a decir de los militantes del Movimiento Nacionalista, del que varios de los detenidos forman parte. Precisamente ellos filtraron las fotos de los destrozos que causó el grupo comando que se llevó al politólogo Vasco Da Costa, cuya vivienda fue literalmente echada abajo y destruida al momento de su captura. “S.O.S llegó grupo de exterminio a mi casa”, fue su último twitt. Anterior a ese, y habiendo ya conocido la desaparición de José Luis Santamaría, Da Costa escribió: “ofrezco mi vida a Dios y a la Santísima Virgen de Coromoto para la libertad de Venezuela de la tiranía comunista”. Y desde entonces, nada se sabe: sólo que los tiene Reverol y que dice que son terroristas.

Desesperados por irse

No era una cola para la pensión ni para comprar productos regulados, eran casi 700 personas que se acercaron al Consulado de Chile en Caracas este lunes para aclarar dudas sobre la visa de responsabilidad democrática, documento especial que ofrecerá el gobierno chileno para facilitar la recepción de venezolanos en el país austral. Sólo en 2017, Chile registró 164.866 ingresos de ciudadanos provenientes de Venezuela, por lo cual se convirtió en el tercer país de Latinoamérica que más recibe a la diáspora. Más que un impedimento, la nueva visa permitirá obtener la residencia legal por un año con posibilidad de prórroga; sin embargo, el anunció del presidente Sebastián Piñera el pasado 9 de abril generó múltiples incógnitas debido a la falta de información, que hoy se puede conseguir en la página web del Minesterio de Relaciones Exteriores de Chile. Es por ello que la primera impresión del anuncio fue tomada con recelo. Luego del cese de operaciones de Copa Airlines –que tenía vuelos a Santiago con previa escala en Ciudad de Panáma–, la medida anunciada por Piñera parecía –más que ayudar– trabar las opciones para emigrar; sin embargo, la visa es una respuesta “a la grave crisis democrática que sufre Venezuela” y una forma de tender la mano luego de que el país recibiera a muchos chilenos durante la dictadura de Augusto Pinochet entre 1973 y 1990. Piñera comentó lo siguiente: “Tomando en consideración la grave crisis democrática que atraviesa Venezuela, país que acogió a muchos chilenos que buscaban refugio en sus fronteras, se crea una visa de responsabilidad democrática”. La cola frente al consulado sólo es un retrato de cientos que se hacen todos los días en registros principales para apostillar, terminales terrestres y fronteras. La diáspora –calculada en 4 millones de personas según un estudio de opinión de Consultores 21– sigue desesperada y en ascenso.

‘Comandante Teodoro’, el colectivo fantasma que aparecía en Barcelona.

El padre José Antonio Fortea es el exorcista más conocido de habla hispana. Experto en demonología, es un auténtico conocedor de la posesión diabólica y del milenario ritual con el que la Iglesia la combate. Y entre los factores que pueden invocarla, dice él, está la santería. Quien pone en práctica sus ritos, jura el padre, le abre la puerta al otro mundo, ese que es oscuro y está plagado de demonios, fantasmas y demás entes. Siendo así, pues, se entendería el por qué la Oficina 6A, del piso 6, del edificio número 6 de la Plaza Urquinaona de Barcelona está repleta –infestada, dicen los que saben– de fantasmas. Y es que allí, en el Consulado de Venezuela en Barcelona, estuvo de visita por un tiempo un hombre muy dado a estos ritos. Teodoro José Cortez Navarro es su nombre y tiene una trayectoria tan fantasmagórica como sus creencias. Ex Cabo Primero de la Policía Metropolitana, en 2010, según consta en el IVSS, ingresó a la nómina del Ministerio del Poder Popular para la Salud, donde trabajó como Seguridad Interna. Luego, su trayectoria se difumina, hasta octubre de 2016, cuando salta a la opinión pública por liderar la toma de la Asamblea Nacional y por participar activamente, en abril de 2017, en la agresión al diputado Juan Requesens, quien requirió 56 puntos. Es allí cuando se da a conocer como ‘Comandante Teodoro’, líder del “Colectivo Rebelión-Rebelión”, de oficio guardián del centro y agresor de opositores. Pero no siempre estuvo allí. No. Durante algún tiempo, el violento y fantasmagórico Comandante Teodoro estuvo en Barcelona. Y al parecer no por un ratico, porque hasta cambio de Registro Electoral hizo –para 2016 estaba inscrito como votante en el Consultado de Barcelona–. Ese mismo año subía a su cuenta de Facebook una propaganda de los Comandos UBCH en España y se fotografiaba en el RCDE Estadium –el popularmente llamado Corneprat– de Barcelona. Y, cómo no, visitaba el Consulado, donde lo recibían y presentaban como amigo. Que cobrara de alguna nómina paralela no nos consta. Pero que estuvo y fue bien recibido, sí. Luego de ello, no es de extrañar que se llenara de fantasmas.

Peligro en el Metro

El Metro que arrancó a las 7:30 am de este lunes de Artigas con dirección El Silencio realizó una parada repentina a escasos segundos de abandonar la estación bajo gritos aterrados de auxilio. La desesperación de los pasajeros se hizo notar cuando un señor de la tercera edad –que había sido el último en ingresar– fue brutalmente golpeado con las paredes del túnel debido a que la puerta no cerró, el operador emprendió la marcha sin percatarse y lo arrastró. En hora pico, con los vagones abarrotados y con la presión de llegar a tiempo, son muchas las personas que buscan ingresar al Metro entre empujones pese a que visualmente no se deslumbre espacio vacío para entrar. Al señor que realizó lo que cientos hacen –y seguirán haciendo– a diario, no lo acompañó el aventón final: la puerta no cerró y parte de su cuerpo quedó afuera cuando el tren continuó su ruta. El crujir de los huesos estremeció a los pasajeros, que fueron mandados a desalojar la estación tras el hecho, que no es primera vez que ocurre en el subterráneo: en febrero de 2017, Andrés Eloi Irrazabal, de 29 años, murió en un accidente similar, ocurrido también en la Línea 2 del Metro, pero en horas de la tarde y con dirección Las Adjuntas. En el caso de ayer, a pesar del fuerte golpe y de los rumores que corrieron en redes sociales, la víctima aún se encuentra con vida, según el periodista Bernardo Luzardo. El sistema de transporte más sofisticado de la Latinoamérica del siglo XX ha pasado de ser sauna (por falta de aire) a un hervidero de tragedias.

“Venezuela es una dictadura”

Sospechoso de todo menos de reaccionario. Ex ministro de Allende. Preso y exiliado de Pinochet. Admirador irredento de Chávez. Y embajador del gobierno izquierdista de Bachelet. Pedro Felipe Ramírez es el arquetipo del socialista latinoamericano. Y está horrorizado con lo que pasa en Venezuela. Tanto, que se quiebra cuando recuerda el espeluznante estado en que se encuentra el país que alguna vez lo acogió cuando escapó del suyo. Tras cuatro años en Caracas como embajador de Chile, Ramírez volvió a su país y concedió una reveladora entrevista al diario ‘La Tercera’ en la que narra su desencanto con el devenir de la revolución. Para él ya no hay duda: “Venezuela hoy es una dictadura”. Diferente a la que tuvo Chile –“[no tiene] la crueldad ni la fuerza de la que tuvimos acá”–, pero dictadura, con presos políticos –“hay cientos”– y ladrones –“la corrupción del gobierno de Maduro está desatada y es a todo nivel”–. Para Ramírez, el punto de inflexión fue “cuando se desconoció la Asamblea Nacional. Y cuando se impuso la Constituyente, se le puso la lápida [a la democracia]”. Sin embargo, lo que más lo espantó fue la crisis humanitaria: “Tal vez es peor [de lo que informan los medios extranjeros]. Como yo la vi, la sentí, tengo una percepción que me afecta mucho en mi interior (…) hay niños que mueren por desnutrición o están afectados de manera irreversible en su desarrollo, y no sólo ellos, sino también los hijos y nietos de ellos, porque ese déficit lo van a traspasar a las generaciones. Son niños que parece que han salido de un campo de concentración nazi. Un enfermo crónico me decía ‘estamos trasplantados de riñón y sabemos que en seis meses más estamos muertos, porque no tenemos los remedios’”. De hecho, su peor recuerdo de Venezuela lo fija en ello: “Fui a una farmacia a buscar un medicamento y había mucha gente. De repente sale el químico y dice ‘señores, para ahorrar problemas, quiero decirles que antibiótico para niños no hay nada’. Y sale una mujer gritando y dice ‘¡qué voy a hacer! ¡Se me muere mi hijo!’. Yo lloré… (llora unos segundos), fue muy duro”. La entrevista completa aquí:

http://www.latercera.com/reportajes/noticia/la-conversion-del-ex-embajador-bachelet-pedro-felipe-ramirez-vision-cambio-venezuela-hoy-una-dictadura/132564/#

¿Y los Derechos Humanos, Tarek?

La detención del dueño de Dólar Pro, anunciada ayer por el (f) Fiscal, no fue tan normal como la quiso hacer parecer, sino que siguió el guion de unos ejecutantes con máster en criminalidad. Carlos Eduardo Marrón Colmenares, presidente de una de las tantas páginas que tasaba el precio del dólar paralelo, residía en Estados Unidos y desde allí había registrado el portal web. Alejado de la (in)justicia venezolana, parecía fuera de peligro, pero se equivocaba. Según relató el periodista Alberto Rodríguez, la detención de Marrón Colmenares, abogado de 40 años, fue ejecutada bajo los cánones de la mafia: la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) secuestró a su padre simulando ser hampa común. Todo sucedió mientras el señor caminaba por el sector Valle Arriba, en Caracas, y un hombre se bajó de un carro y lo raptó. Lo siguiente fueron tácticas premeditadas que funcionaron a la perfección. Los secuestradores del DGCIM –que se hacían pasar por hampa común– llamaron al presidente de Dólar Pro y lo amenazaron: si no regresaba al país “para gestionar la liberación”, su padre sería asesinado. Estremecido por la noticia, compró rápidamente un asiento en el vuelo de Laser con ruta Miami-Caracas. Apenas llegó a Maiquetía, “fue capturado inmediatamente por funcionarios del DGCIM”. La detención, anunciada por el (f) Fiscal Tarek William Saab –que salió en plan de protector de la economía venezolana–, fue, en rigor, un proceso criminal de secuestro y extorsión. Quien será imputado por “delito de legitimación de capitales, difusión de información falsa con el tipo de tasa cambiaria y asociación para delinquir” nunca imagino hasta en donde es capaz de llegar la revolución. La radicalización es un hecho, ésta es la realidad: ¡Señores, estamos en dictadura!

La lección maestra de Abreu

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

A propósito de algunos reproches, los hagiógrafos de San José Antonio Abreu –santo súbito en ‘El Universal’ y ‘Últimas Noticias’, venerable en los otros periódicos, místico según el P. Numa, desconocido en la tele y sólo criticado en las redes– han zanjado el asunto de su pública y notoria cercanía con el chavismo diciendo que aquello era apenas pose y disimulo, un tributo más bien desagradable que el Maestro (siempre mayúscula, las cosas como son) se veía obligado a pagar repetidamente para garantizar la existencia de El Sistema. Los más devotos se han aventurado a explicar que se trataba de una jugada astuta de Abreu, que dejándose usar, usaba. De modo que, al parecer, estábamos ante un fuera de serie no sólo de la música sino también la política, un auténtico discípulo de Fouché, un geniecito tenebroso (Zweigs dixit), cuya máxima, quién lo diría, sería aquella que, no sin malicia, Savonarola le atribuyó a Maquiavelo: el fin (la supervivencia de El Sistema) justifica los medios (convertirlo en la banda sonora de la dictadura). ¿Bueno o malo? A juicio del facultativo. No seré yo quien dicte el veredicto moral o se rasgue las vestiduras. Pero sí quien ponga el punto y la tilde sobre la íes de ironía, que es la palabra para resumirlo todo. Porque, como nos informó Globovisión, “el José…eh…de Abreu…eh…se murió” y no había terminado el novenario cuando El Sistema pasó  a manos de Nicolasito ‘ha-fallecido-gente-viva’ Maduro y de Delcy ‘rencor-eterno’ Rodríguez, a saber cuál más ignaro y destructivo que el otro. ¿Y de qué sirvieron la cerviz doblada, la sonrisita babeada, el disimulo, y el elogio zalamero? ¡De nada! Al final, el chavismo igual se lo terminó quedando. El Maestro no vivió para verlo (consuelo egoísta) pero murió en inevitable estado de sospecha, una verdadera pena para un hombre de su talento. Sin embargo, no todo fue en vano: nos dejó una gran lección. Gracias a él aprendimos que las dictaduras tarde o temprano arrebatan, y que por ello tributarles la dignidad en función de sobrevivir siempre será mal negocio: porque la sobrevivencia es efímera y mudable, y la dignidad, como la fama, eterna e irrecuperable.

Tampoco aguantan la pela

 “En este país nadie está bien, excepto la cúpula chavista”, dice un oficial de la GNB con 22 años de servicio al portal web ‘Crónica.Uno ‘. La crisis no distingue entre profesiones, quienes fueran el sector mimado por excelencia durante la era chavista-madurista también sienten los tentáculos del desastre gubernamental que impide a nueve de cada 10 venezolanos pagar su alimentación según la encuesta ENCOVI. Los oficiales y sargentos de menor grado no aguantan más: tiran la toalla, alistan sus documentos, solicitan la baja y buscan nuevos horizontes. Aunque Padrino López lo niegue; y aparezca en video comiendo en un cuartel como un miembro más del pelotón, las cifras recolectadas por el equipo de ‘Crónica.Uno’ exponen a la luz pública la desesperación en las Fuerzas Armadas. Por mes, en Caracas, 80 son las peticiones de retiro formalizadas; mientras que en la región centroccidental se calcula que hay cerca de cuatro mil solicitudes pendientes de respuesta. La magnitud es tal, que se llegó a ver en más de una ocasión a oficiales durmiendo desde la noche anterior cerca de la sede de Seguros Horizonte (encargada del trámite) para ser los primeros en la cola. Privilegiado como ningún otro sector, premiado con cargos en ministerios, sólo los altos rangos militares gozan del buen vivir boliburgués. Los demás (como la mayoría de los venezolanos) “están cansados de comer arroz con sardina”. Quienes se ubican en lo más bajo de la pirámide castrense no encuentran en la FANB la prosperidad económica ni el respeto de antaño. En los sesenta, un recién graduado de subteniente oscilaba un sueldo mensual de $1000 mensuales, hoy no pasa de $30. Su reputación –desprestigiada por la represión de 2017– se encuentra por el piso: “68% de los venezolanos no confía en la Fuerza Armada”.  La debacle económica no los excluye y, para surfear la crisis, se rebuscan con los productos subsidiados que les otorga el Estado en el terminal de la Bandera: “Ellos (los oficiales) venden discretamente, casi siempre están de civil para no levantar sospecha y evitar que les llamen la atención”.

Las pocetas de Miami

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Curiosa reacción la del presidente obrero que nunca trabajó, que se escandalizó de que hubiera venezolanos lavando pocetas en Miami, pero no dijo ni pío de aquellos que las rellenan. Ahora que está en plan de indignado gringo, ya hubiera podido Nicolás hablar con el mismo asquito de la cantidad –cada vez menor gracias a la justicia norteamericana, pero todavía cantidad– de boliburgueses y cadiveros que exhiben allá todo el dinero fácil que hicieron (robaron) aquí. Vaya si hubiera podido decir algo de los ex funcionarios chavistas, a muchos de los cuales él conoció, que luego de disfrutar por años de los privilegios del poder bolivariano, decidieron, en un acto de absoluta incoherencia, irse a al denostado imperio. Tal vez hubiera podido hablar de los empresarios privados que, sabiendo muy bien lo que hacían, le compraron al Estado, a principios de la década pasada y en bolívares baratos, una deuda sin sentido que luego cobraron en dólares caros, los cuales sacaron fuera de Venezuela –más de 320 mil millones de verdes, según Ecoanalítica– y de los que ahora, tranquilazos, viven. Quizás, con su ánimo sindicalista, hubiera podido denunciar a esos nuevos empresarios venezolanos que han montado sede en Miami pero que tienen a todo su personal en Caracas y le pagan mensualmente $20 o $30, y eso cuando son generosos. Por escandalizarse de cosas verdaderamente graves, lo hubiera podido hacer de aquellos compatriotas presos en EE.UU. por traficar cocaína. Pero todo habría sido escupir para arriba: los boliburgueses y cadiveros se forraron haciendo negocios con la revolución; los ex funcionarios chavistas lo acusan a él de haber permitido lo que Chávez no; el sistema de compra de deuda con el que se lucraron los empresarios privados lo montó la revolución para tener bolívares líquidos que regalar con demagogia; la mano de obra venezolana es hoy baratísima porque él la empobreció; y dos de los narcos presos tienen el apellido Flores, que no por casualidad es el de su señora. Son ellos los que rellenan las pocetas de Miami. Esas que, con su trabajo honesto, miles de venezolanos decentes se encargan de limpiar. Por más asquito que le den a Nicolás.

Urosa se va

 Los días de Urosa frente a la Arquidiócesis de Caracas están contados y la capital tendrá nuevo Arzobispo. Así se hizo oficial el Jueves Santo en la Catedral. Las razones son etarias y de salud: con 75 cumplidos, ya Urosa puso el año pasado su cargo a la orden del Papa, tal como lo manda el Código de Derecho Canónico. Y aunque todo parecía indicar que Francisco lo dejaría más tiempo al frente, la salud no lo ha acompañado. En lo que va de año ya son dos las veces que el prelado ha sido hospitalizado “por un problema urológico” del que no ha habido más detalle. La primera hospitalización, de varios días, fue en enero; y la segunda, que incluyó una intervención quirúrgica, a finales de febrero, cuya recuperación le impidió presidir los actos de Semana Santa. Este año el Cardenal no estuvo al frente de la tradicional Misa de Ramos de la Catedral, ni tampoco en la del Nazareno en Santa Teresa y apenas fue concelebrante de la Vigilia Pascual. La única celebración que presidió fue la Misa Crismal en la Catedral, donde se habló ya abiertamente de la sucesión: “Ofreceremos esta misa por el nuevo Arzobispo de Caracas”, dijo el padre Carlos Porras, que fungía de ceremoniero y explicó que esa probablemente sería la última de Urosa, que no pudo entrar en procesión con todos los sacerdotes, sino que salió directamente de la sacristía al altar y de la misma manera se fue. Con el Nuncio a su derecha, el Cardenal ofreció personalmente la eucaristía “por el nuevo Arzobispo de Caracas”, quedando ya claro que lo habrá. ¿Cuán pronto? No se sabe. Un caramelito envenenado se cuela en el Concordato de Venezuela con el Vaticano: la aprobación del presidente, quien tiene capacidad de veto para el candidato que proponga la Santa Sede. Ya pasó en 2003, cuando El Vaticano propuso al hoy Cardenal Porras y no hubo forma de que Chávez aceptara. En aquella oportunidad, la sede de Caracas pasó dos años vacía, hasta que surgió la opción de Urosa, entonces discreto y moderado arzobispo de Valencia, de donde, aseguran, podría venir otra vez el sucesor, aunque hay quien apunta más bien a Barinas o a La Guaira.