El anti papa Calixto Ortega y su sobrino cardenal nepote

 Llamábaseles ‘cardenal nepote’ (válido de su tío, en español) por allá en la corrupta Edad Media, y el término hacía referencia a todos aquellos hombres que alcanzaban la dignidad cardenalicia no por sus méritos eclesiásticos o espirituales sino por su parentesco, generalmente de tío-sobrino, con el Papa en funciones. Bonifacio, Gregorio, Inocencio, Pío, fueron algunos de sus nombres, a cuya lista habría que agregar, siglos después de que la práctica cayera en desuso, a Calixto I. Copeyano en otros tiempos y hoy connotado chavista, puede que de esa unión de piedad y corrupción haya salido el afán restauracionista del magistrado Ortega, hoy en la práctica todo un anti papa medieval con parientes en cargos importantes: la hijastra, Nathalie Chiquinquirá Ramos Bracho, cónsul en Barcelona; el cuñado, José Gregorio Bracho, Embajador de Venezuela en Turquía; la esposa del cuñado, Sara Elena Flores Vargas de Reyes, agregada cultural de la Embajada de Venezuela en Turquía; la prima política, Tatiana Lucía Zapata Bracho, Primera Cónsul de Venezuela en Turquía. Y el sobrino favorito, ese que lleva su mismo nombre y apellido (Calixto Ortega Sánchez), ahora como presidente del Banco Central de Venezuela. Recién nombrado ayer por la (f) ANC, el ‘cardenal nepote’ del anti-papa Ortega entró al Ministerio de Relaciones Exteriores en 2008, ejerció cargos de consultoría en proyectos internacionales, fue delegado ante el Comité Administrativo y Presupuestario de la ONU, luego cónsul en Houston y en la muy disputada sede consular de Nueva York –cuyo edificio, ubicado frente a la Catedral de San Patricio y a una cuadra del Rockefeller Center, está hoy en venta–; en noviembre del año pasado, fue designado Vicepresidente de Finanzas de CITGO –con un sueldo mensual de $41.250 que alcanzaba, entre bonos y asignaciones, los $717.176 anuales, de acuerdo con documentos filtrados por la periodista Mairbor Petitt–; todo ello, tras pasar apenas dos meses en la empresa y sin tener experiencia trabajando en petrolera alguna, pero con un tío listo, listísimo, que ahora que CITGO se tambalea lo ha puesto al frente, nada menos, del Banco Central del país.

Infierno en El Paraíso

Una calavera roja era la imagen del flyer que invitaba a la fiesta. Sobre ella, en inglés y con una cruz bizantina en lugar de T, su título: ‘The Legacy’ (el legado). Anunciada como una fiesta para mayores de edad, de tipo semáforo (esa en la que cada quien lleva un distintivo que permite conocer su estado sentimental: soltero, comprometido), con ‘ladies night’ hasta las 11 PM, “y una increíble seguridad”, había cosas que hacían dudar. Por ejemplo, la multa de 60.000 bolívares que debían pagar obligatoriamente “si son menores o no tienen cédula”; es decir: que hasta indocumentados podían entrar. De allí, pues, que cuando a eso de la 1:30 AM se armara una trifulca en el baño de hombres, todo pareciera dentro del guion. Romeo Santos sonaba de fondo y dos grupos de adolescentes se amenazaban de muerte y se medían con botellas rotas en la mano. La situación era tensa, pero nada hacía prever lo que sucedería a continuación. No fue el sonido de un cristal roto lo que se oyó, sino un zumbido, largo y continuo. E inmediatamente, humo blanco y picante. Y a los segundos, el caos. Una bomba lacrimógena trifásica (esas que se dividen en tres) había sido detonada, aparentemente, por alguno de los peleadores y en el Club Los Cotorros de El Paraíso se hizo presente el infierno. Casi 500 personas corrieron desesperadas a la única salida que había, estrecha y con escalera, que se convirtió en un embudo del que la mayoría salía disparada, rodando escalones abajo. Cual si fuera una cascada humana, caían unos sobre otros. Al menos, mientras la puerta se mantuvo abierta. Porque en un momento se cerró y aproximadamente unas cien personas quedaron atrapadas en una nube de gas lacrimógeno hasta que alguien abrió otra puerta y les permitió salir. Pero ya la tragedia no tenía vuelta atrás. Dentro del club, asfixiados, yacían unos cuantos; en las afueras, aplastados, otros más. El saldo oficial es de 21 muertos, pero familiares indican que podrían pasar de 30. ¿Cómo y por qué un adolescente tenía un arma química que es propiedad exclusiva de la Fuerza Armada? Ese caos sangriento fue y es ‘The legacy’: el legado.

Lo que el agua se llevó

Por Juan Pablo Chourio | @juanpa_ch 

El Aro me enseñó a desconfiar de los pozos, la revolución me lo confirmó. Desde hace una semana Hidrocapital no surte agua a la residencia, por lo que la única manera de conseguir el vital líquido –antes de pagar un camión cisterna– es recogiendo la reserva del tanque subterráneo manualmente, con un tobo y una soga, que sirven como herramientas para poder llevar al hogar un poco de aquello que quedó en un tanque que se encuentra por debajo del límite, lo que no permite que el agua suba al último piso. Amarrar la soga a un tobo, lanzarlo al tanque –cual pozo– y luego subirlo es un procedimiento que pega más en la dignidad que a los brazos. La ocasión consiguió lo que ninguna reunión de condominio puede hacer: aglomerar a la mayor cantidad de vecinos en un mismo sitio; sin embargo, también demostró la solidaridad y el buen humor, pues no faltó quien ayudara a la señora que por la edad no puede levantar un botellón, y el chiste alusivo al carnaval cuando alguien mojaba a otro sin querer. Por casi dos horas vecinos trasladaban baldes hacia sus apartamentos pensando que –quizás– el racionamiento de dos a tres horas diarias no era tan malo como parecía. Según un reportaje de Prodavinci, 9.78 millones de venezolanos vivieron bajo racionamiento formal de agua corriente entre 2016 y 2017, los cuales en promedio recibieron dos días de agua a la semana. En los tiempos de racionamiento, los horarios y actividades domesticas dependían de cuándo salía agua por el grifo, pero, en tiempos de sequía, queda rescatar en el pozo cualquier rastro de civilización.

Continúa la tragedia en el J. M. de los Ríos

 Se repiten con tanta frecuencia que ya dejan de escandalizar y de parecer tan graves. Pero no lo son. Toda muerte evitable, y más cuando afecta a un niño, será siempre una tragedia que llorar, a la que nadie se puede acostumbrar. Por ello, toda insistencia será poca frente a la situación del ‘J. M. de los Ríos’, que de ser un hospital infantil modelo se ha convertido, de unos años para acá, en una morgue infantil en la que los niños enfermos dejan la poca vida que tienen. La muerte de Karla Romero, ocurrida la madrugada de este martes, es paradigmática de esta situación. Tenía apenas 6 años y una condición nefrológica que requería de diálisis, tratamiento que sólo se da en el J. M. de los Ríos…pero de forma intermitente. El pasado lunes dicho servicio fue suspendido por una falla en la planta de ósmosis –donde se filtra el agua de los tanques del Hospital-, que impidió que la unidad de hemodiálisis pudiera trabajar. Karla fue una de las 22 niñas que no pudo dializarse y a las horas, por complicaciones de su condición, falleció. Es la segunda en lo que va de año. A mediados de mayo, Carina Vergara, una adolescente de 16 años que había sobrevivido a un brote infeccioso que contaminó las máquinas de hemodiálisis en 2017 y cobró la vida de 4 pacientes, murió también. Sobre ambas había un fallo a favor de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, que en febrero, luego de constatar las condiciones en las que se encontraba la unidad de nefrología, otorgó una medida de protección a los niños de dicha unidad. El referido fallo urge al gobierno a tomar acciones, dar los recursos necesarios e ir informando de los avances que logre. Con nada de ello ha cumplido. Algo tan sencillo como garantizar agua limpia y corriente para que funcionen las pocas máquinas de diálisis que hay ha sido ignorado olímpicamente, con el saldo trágico que ello implica, que seguiremos denunciando y al que no nos vamos a acostumbrar.

Adiós, Ruperta

En notable estado de desnutrición, el ícono del Zoológico de Caricuao falleció a medianoche del lunes a los 48 años de edad: la elefanta Ruperta, que llegó a los seis años de edad, fue durante décadas una atracción sin parangón dentro de la urbe capitalina. Un animal aparentemente exclusivo para los programas de Animal Planet era posible para los niños en Caracas. Y es que Ruperta permanece en la memoria colectiva de aquellos caraqueños que visitaron un zoológico que generaba admiración y no tristeza (como ahora). Hace un año, el mundo conoció el grave estado de Ruperta, que sólo comía auyama y lechosa y no alcanzaba a ingerir los 150 kilogramos diarios que necesitaba. Es por ello que grupos proteccionistas de Brasil se ofrecieron a prestar ayuda no sólo a ella, sino que a todos los animales que allí permanecen y están en un estado similar a la difunta elefanta; sin embargo, el régimen se negó. Ante la noticia de su partida, el ministro de ecosocialismo y aguas (¿?), Ramón Velásquez, comunicó a través de Twitter un mensaje en el que exime al Gobierno de toda culpa: “(…) recordemos que estos animales en cautiverio tiene un promedio de vida de 17 años; sin embargo, Ruperta vivió 48 años, quiere decir recibió todos los cuidados para prolongar su existencia”. Bien es cierto que el paquidermo de Caricuao estaba en estado senil, pero es inadmisible en las condiciones en las que se encontraba un animal que hasta hace dos años presentaba buena salud. Dos caídas (la última hace pocos días según el periodista Román Camacho), confirman la debilidad que presentaba Ruperta. Sus últimos años son un reflejo de un régimen que no se preocupa por enfermos y mucho menos por animales.

Chao PDVSA

Exportaciones petroleras en cero a fin de año. Ese es el grave pronóstico que hace la consultora británica Global Data sobre Venezuela, y al que ha tenido acceso la revista financiera ‘Forbes’. Según los datos que manejan, podríamos terminar el año produciendo menos de un millón de barriles. De ser ese el caso –y todo apunta a que así lo será- Venezuela se quedaría, sencillamente, sin nada para exportar. Pero no hay que irse tan al futuro: ya esto está pasando. Se ha conocido que en este mes de junio PDVSA les comunicó a 8 clientes distintos que no podrá cumplir con los envíos de petróleo que tenía contratados. Según los números de Global Data, de 1,4 millones de barriles diarios que PDVSA está obligada contractualmente a suministrar a clientes, dispone apenas de 694.000; es decir: sólo el 49%, lo que quiere decir que ya le ha incumplido a más de la mitad de sus clientes. Y a los que les cumple, lo hace a medias y con descuento: con la amenaza del embargo pendiendo sobre cada tanquero que sale de nuestras aguas, PDVSA tiene que hacer mil y un malabares para lograr enviar un despacho, lo que en la práctica está afectando notablemente las pocas entregas que hay. Súmele a eso que la producción continúa cayendo de modo acelerado (“va mucho más rápido de lo que se esperaba”, advirtió el jueves Bank of America / Merrill Lynch en un informe), que lo mismo está pasando con las plataformas petroleras –el mes pasado perdimos 7, y nos quedan apenas 28– y tendremos, pues, todas las razones para despedirnos definitivamente de la que en su momento fue una empresa modelo y hoy una auténtica ruina: PDVSA, señores, está desahuciada.

11 niños muertos en Barquisimeto por bacteria

Serratia marcescens es su nombre y es la responsable de la muerte de por lo menos 11 niños en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga de Barquisimeto, según una investigación especial hecha por el diario ‘El Impulso’. Se trata de una bacteria bastante agresiva, muy resistente a los antibióticos, que desde el año 2016 ha ido atacando a los pacienticos del referido hospital -143 casos se han reportado desde hace 1 año y 7 meses-, cuyas pésimas condiciones de salubridad y limpieza han sido el caldo de cultivo perfecto para que se reproduzca y mate. Su origen es intra-hospitalario, lo que quiere decir que no se agarra en la calle, sino dentro del hospital, usualmente por vía intravenosa. La presencia de la bacteria, que había comenzado a reportarse desde 2016, ha tenido un auge en 2018 hasta llegar al número de 28 infectados entre enero y marzo de este año, según consta en un informe elaborado por personal del hospital al que El Impulso tuvo acceso de manera exclusiva. En dicho documento se reporta que en esos 3 meses, 28 pacientes contrajeron la bacteria y 11 fallecieron, la mitad de los cuales estaba en situación de desnutrición severa, que es uno de los factores agravantes. Aunque las autoridades hospitalarias esgrimen que han realizado ya cuatro limpiezas de distintas áreas del hospital, en el informe consta que “a pesar de reportarse el brote, no se realizó el estudio epidemiológico adecuado, ni se implementaron las medidas de control necesarias para la erradicación del germen”, lo que podría sugerir negligencia por parte de dichas autoridades. Lo cierto es que la bacteria existe, está en el hospital y sigue matando niños.

El canciller humillado

La intervención del canciller Jorge Arreaza en la Asamblea General de la OEA sólo sirvió para exponer ante diplomáticos internacionales el vacío argumentativo del régimen para explicar la situación de Venezuela, el cual se arreguinda del discurso antiimperialista para explicar lo inexplicable: “Esta corporación en la que se ha convertido la OEA con Donald Trump a la cabeza no tiene autoridad alguna para cuestionar la voluntad de nuestro pueblo”, fue una de las sentencias de Arreaza para rechazar la inclusión del tema Venezuela en la sesión de la OEA. La edición 48 tiene entre sus tópicos centrales la suspensión del país de la organización tras la fraudulenta elección llevada a cabo el #20M. El camino de la vergüenza del canciller inició cuando su discurso empezó a ser cuestionado con una dialéctica que fungió como un derechazo a la mandíbula de parte del ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero: “Si esta es la forma en la que el canciller Arreaza trata a personas diplomáticas, que representan a otros estados, a otros gobiernos y, que están en un tercer país, imagínense ustedes cómo trata a los venezolanos que están bajo su poder, que no tienen un pasaporte distinto y están dentro del país sufriendo hambre, la penuria y la represión de Venezuela”. Ampuero no tuvo condescendía alguna para quien despotrica a homólogos: “Se refiere al secretario general de la OEA como sicario, se refiere a la OEA como un circo. Habla de que los están aquí están cumpliendo una orden impartida por alguien y no considera ni cree por un minuto que las personas tienen dignidad y convicciones democráticas por las cuales se mueven”, fue el golpe final para humillar a un canciller que no encontró soportes lógicos que lo salvarán del fondo a donde lo llevo el ministro chileno.

Excarcelados pero no libres

“Muera la tiranía, viva la libertad”, fue el grito del general Ángel Vivas mientras caminaba por la Casa Amarilla previo a la rueda de prensa de liberación de presos políticos encabezada por Delcy Rodríguez y Tarek William Saab. No caminó con grilletes, pero parecía: Vivas se trasladaba con andadera y encorvado, por lo que se evidenció cómo su salud ha empeorado desde que lo aprehendieron en 2017. El estado físico de quien se montó en la azotea de su casa con un arma de guerra sólo demuestra las penurias y torturas que padecen los presos políticos en este país. Al motín originado en El Helicoide hace 15 días le han seguido acciones gubernamentales dizque de buena voluntad. A través de una nota de prensa el pran del TSJ, Maikel Moreno, informó que 39 personas fueron puestas en libertad, de las cuales, según la página crónica.uno, 16 son colectivos que atacaron una caminata de Henri Falcón en Catia, una es una estafadora y los demás son personas detenidas entre 2014 y 2018. Entre los más destacados se encuentran el mencionado Vivas y el ex alcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos. Y aunque la liberación los sacó de las mazmorras y penurias, la verdad es que siguen sin poseer libertad plena, pues la medida cautelar les exige presentación cada 30 días, prohibición de salida del país y de dar declaraciones a los medios ni redes sociales. Ceballos, que tenía cuatro años detenido, el régimen lo tenía de cárcel en cárcel. Y es que el ex alcalde de San Cristóbal estuvo en la prisión militar de Ramo Verde, la penitenciaria de San Juan de los Morros y en El Helicoide. La información que recoge el Foro Penal para junio de 2018 es que  Nicolás mantiene a 357 personas privadas de libertad por pensar distinto. La liberación trascurre en un marco en donde la ONU afirma que en Venezuela se han cometido crimines de lesa humanidad, las sanciones a funcionarios se multiplican y un nuevo proceso de diálogo entre un factor de oposición conformado por los gobernadores de AD subordinados ante la (f) ANC, el pastor Bertucci, Pedro Pablo Fernández y el régimen inicia.

Masacre en Nicaragua

Es inevitable ver las fotos y no acordarse de lo que sucedía en Venezuela hace un año: las movilizaciones, las banderas y hasta la esperanza nos parecen tan familiares que la nostalgia nos invade. Y es que es imposible no ver en las caras de miles de protestantes nicaragüenses a los miles de venezolanos que salieron en 2017 en contra del régimen de Nicolás. El miércoles, en Managua, se organizó la marcha más grande en 40 años en Nicaragua, la cual pretendió demostrar la fuerza de calle de una población que solicita la dimisión del presidente Daniel Ortega o, en su defecto, elecciones anticipadas. La marcha del día de las madres estaba encabezada por las progenitoras que perdieron a sus hijos (83 según Amnistía Internacional) en 43 días de protestas en manos de un gobierno opresor que manda a los militares a disparar a mansalva: directamente a la cabeza. La movilización pacífica andaba sin inconvenientes; sin embargo, justo después de que Ortega culminara su discurso en una contramarcha oficialista convocada en otro sector de la ciudad, la gigantesca concentración opositora empezó a ser reprimida a tiros. Las personas empezaron a caer heridas y sin signos vitales en el pavimento, en el día más cruel, sanguinario y opresor de los 43 que van de protesta: 15 muertos y 79 heridos según el recuento del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. Todo inició en abril cuando el gobierno de Ortega impuso una reforma a la Seguridad Social, medida que pretendió descapitalizar el monto mensual que reciben los jubilados y aumentar la tasa de aporte de los trabajadores y empresarios. Pese a que la reforma cedió ante la presión de los protestantes y sectores privados, la calle no ha parado, sino más bien se ha intensificado. Nicaragua protesta ante un gobierno represor que pretende mantenerse en el poder como sólo lo saben hacer los regímenes dictatoriales: a punto de plomo.