OJO Con los fotógrafos 2017

Detrás de cada una de las impactantes, desgarradoras y valiosas fotografías que durante las protestas colmaron los medios de comunicación y las redes sociales había una persona arriesgando su integridad física, e incluso su vida, para tomarla. En tiempos de medios comprados, censuras, amenazas y represión, un grupo de venezolanos salió a contar, cámara en mano, cientos de historias a las que la pluma no había podido llegar.

Las armas de fuego detonadas en las manifestaciones, las escopetas de lacrimógenas siendo accionadas de frente, las escandalosas violaciones de los Derechos Humanos, el coraje de la mujer de la tanqueta, la nobleza del joven desnudo, las lágrimas del violinista, el ingenio de los escuderos, la valentía de los paramédicos y el arrojo de los manifestantes fueron momentos que quedaron inmortalizados gracias a su trabajo. Fueron los ojos de un país que durante cuatro meses pudo ver lo mejor y lo peor de su tierra, sus luces y sus sombras, sus efímeras alegrías y sus innumerables tristezas.

La estremecedora frase de Rafael Hernández (@sincepto) –“A mí me dicen: ‘tu mejor foto por tu vida’; y yo digo: ‘dale, hago mi mejor foto’”– abrió una sección que contó con Leo Álvarez (@oelzer), Rayner Peña (@RaynerPenaR), Cristian Hernández (@fortunecris), Horacio Siciliano (@hsiciliano), Miguel Gutiérrez (@miguelgutierrezphoto) y Juan Barreto (@jbarreto1974).

¿Qué es lo que se necesita para ser un fotoperiodista? En ese ámbito, qué es lo principal: ¿la estética o la información? ¿Se pueden manipular digitalmente las imágenes? ¿Qué es una buena foto? ¿Existe el fotoperiodismo ciudadano? ¿En qué se diferenciaron las protestas de 2014 con las del 2017? ¿Cuál fue la situación más ruda que tuvieron que enfrentar? ¿Y el mayor riesgo que tomaron? ¿Sintieron miedo? Esas y otras preguntas fueron respondidas por cada uno ellos durante una sección de la que aprendimos muchísimo.  Puedes leerlas de nuevo aquí:

Leo Álvarez: “El silencio no es opción”

Rayner Peña, el Benjamín de las fotos

Cristian Hernández: “El miedo ayuda a hacer buenas fotos”

Horacio Siciliano: “Todos los días arriesgas la vida”

Miguel Gutierrez: “Salir con una cámara es poner tu vida en riesgo”

-Juan Barreto: “Para unos eres el peor y para otros la salvación”

 

‘¿Por qué no cayó?’ 2017

Tras más de cien días de protestas y 135 asesinados, un día la calle se apagó, la vida en Venezuela volvió a su normal anormalidad y la dictadura siguió allí. La pregunta, entonces, se hizo inevitable: ‘¿Por qué no cayó?’. Con la premisa de que el periodismo no solo consiste en contar lo que pasa, sino también en ayudar a darle sentido y comprenderlo, el equipo de @RevistaOJO decidió buscar a un grupo de expertos para responder la inquietud sembrada en gran parte de la población.

Unos hablaron de las Fuerzas Armadas y el poder que le concedían al gobierno, otros afirmaron que las protestas habían carecido de un liderazgo certero por parte de la oposición y hubo quienes sostuvieron, convencidos, que la raíz del problema estaba en la pregunta: aunque muchos dirigentes hicieron creer que las manifestaciones podían remover al presidente de Miraflores, lo cierto era que las concentraciones multitudinarias ni tenían ese objetivo, ni estaban en la capacidad de derrocar al gobierno.

Desde el Periodismo, la Historia, el Derecho Internacional, las Ciencias Políticas, la Psicología Social, la perspectiva de los últimos dos Secretarios Ejecutivos de la MUD, la dirigencia estudiantil y aquellos que vivieron en primera persona las manifestaciones, obtuvimos una gama de respuestas que, al unirlas y contrastarlas, nos hizo llegar a la conclusión de que no había una, sino muchas razones por las que el movimiento de calle no tuvo el desenlace que muchos esperaban. Las FANB eran revolucionarias, sí. Faltó un liderazgo coherente, también. Y eso, sin duda, había afectado en la percepción y los anhelos de los millones de ciudadanos que desde abril habían tenido como rutina resistir en el pavimento ante un sol inclemente, unas bombas asfixiantes y una represión criminal.

Elías Pino Iturrieta, Mariano de Alba, Pedro Pedrosa, Nicmer Evans, Ramón Guillermo Aveledo, Luz Mely Reyes, Carlos Benucci, María Verónica Torres, Nehomar Hernández, Rafael Araujo (el señor del papagayo) y ‘Chúo Torrealba’ estuvieron presentes en esta sección y sus respuestas, todavía vigentes, las puedes leer aquí en nuestra web.

Las mejores entrevistas del 2017

Cuando el país todavía estaba dormido, por allá a principios de marzo, en OJO recordamos una entrevista que, a día de hoy, nos sigue inflando el pecho: esa que le hicimos a Sofía Imber cuando el primer número de la revista iba a salir a la calle, en el ya lejano 2008. La señora Imber, toda una eminencia, nos hizo el honor de acompañarnos en nuestro inicio y nueve años después, tras su lamentable fallecimiento, le dijimos una vez más lo agradecidos que estábamos.

A partir de abril todo cambió. Las protestas comenzaron y el país fue dictándonos la agenda. En mayo conversamos con Capriles, quien apostaba por un desenlace que finalmente nunca llegó. En julio entrevistamos a un miembro de la Resistencia que nos explicó cómo un grupo de muchachos decidió organizarse para luchar por Venezuela. En agosto, ya con la (f) ANC aprobada, publicamos una exclusiva con María Corina Machado, quien trazó la ruta que debía seguir la oposición para cambiar de gobierno.

La calle se había apagado, la vorágine noticiosa había desaparecido, pero todavía quedaban muchas historias por contar. No podíamos olvidar las detenciones, abusos y amenazas por parte de los cuerpos policiales del Estado: Marcos Aponte nos confesó que no sabía si lo iban a desaparecer, Gabriel Figueroa nos detalló cómo había sido su paso por la cárcel y Reynaldo Riobueno nos narró el día en que unas camionetas negras sin placa llegaron a su edificio y tuvo que hacer magia para escapar del país.

En el camino le hicimos preguntas a ‘Chúo’ Torrealba para tratar de vislumbrar lo que pasaría en las regionales y el polémico Pedro Pedrosa le dijo a la revista que ser oposición en este país se había convertido en un gran negocio. Con Erik del Búfalo, otro controvertido, hablamos tanto que tuvimos que publicar la entrevista en dos partes. Henkel García nos dio una clase de economía y Asdrúbal Oliveros dejó claro que ni el narcotráfico es tan rentable como el dólar a 10. De La Nadia María aprendimos que teníamos que burlarnos de nosotros primero y cerramos el año recordando a uno de los tantos escudos de una Resistencia que dio hasta la vida por Venezuela.

Entrevistas que puedes leer nuevamente a continuación:

–  “Si mintió, le vamos a meter un rifle por el culo”

– La historia que los nietos de Reynaldo Riobueno no se cansarán de escuchar

Marcos Aponte: “No sabía si me iban a desaparecer”

– Conversando con la resistencia

“Ser oposición en este país se ha convertido en un gran negocio”

Erik del Búfalo: “El chavismo es crimen organizado en el poder” (I)

Asdrúbal Oliveros: “Ni el narcotráfico es tan rentable como el dólar a 10”

Henkel García: “Estamos en la parte final del cuento y no va a ser bonita”

La ruta de María Corina Machado

Nadia María: “Búrlate de ti primero y verás cómo nadie nunca se podrá burlar de ti”

Luis Eduardo González: “Yo sentía que protegía a la gente” 

 

Crónicas de julio

Ya en julio la calle había comenzado a apagarse. La enfrió la represión y la congeló la dirigencia. Ese mes arranca con “El niño y el periodista”, un ameno relato nacido del encuentro en una pizzería de Altamira entre un periodista y un menor de edad de la resistencia. “¿Esto se acabó?” es la siguiente crónica, en la que, dada la poca convocatoria y la veloz disolución de una de las últimas marchas, lanzamos al aire la pregunta de si ya había pasado el tiempo de las multitudes. Y una multitud indómita, sin embargo, es la que protagoniza “100 días y mil preguntas”, una crónica escrita desde la tarima en la que la oposición celebró el día 100 de protesta y en la que la gente, a punta de gritos y consignas, la obligó a rectificar la duración del plantón del día siguiente. “Entre tiros y alegría” narra la agridulce jornada del plebiscito del 16J, que fue festiva y cívica, pero que se vio empañada por el asesinato en Catia de una manifestante. Es el mismo contraste que queda de manifiesto en “Historia de dos ciudades”, un texto con título de Dickens que narra lo diferente que se vivió la jornada de paro nacional en el este y en el oeste de Caracas. “Así nació el gobierno paralelo” es el relato del nombramiento del nuevo TSJ por parte de una AN que no pudo sesionar en su hemiciclo sino en la plaza Alfredo Sadel, con los detalles de todo lo que allí se vivió. “Volvió la resistencia” y “Aumenta la resistencia” son las historias de los dos últimos actos duros de calle, llevados a cabo en Bello Campo, y en uno de los cuáles los manifestantes lograron acorralar y someter a la GNB. “Caracas pre-apocalíptica” intenta capturar la respiración de la capital el 29-J, el día antes de la Constituyente. Después de ellas, quedan solo tres crónicas: una sobre un intento de unión del chavismo crítico con la oposición (“Así se consolidó la unidad”), otra sobre “el trancazo que no fue”, y finalmente “Fusilamiento en el puente y otros relatos”, que cuenta los detalles de la última marcha, en la que fusilaron a la prensa. Así cierra este ciclo de duras crónicas de protesta que puedes volver a leer a continuación:

Crónicas de junio

 Del 01 de junio es “Son esbirros”, un texto en el que se cuenta cómo la GNB arremetió de modo feroz contra una multitud de marchistas sentados en la autopista con las manos arriba, y cómo luego, a esos mismos marchistas los emboscó en todas las salidas y les dejó apenas un muro de altura considerable. El escape desesperado y la caída violenta de los manifestantes desde la autopista hasta El Rosal constituyen todavía una imagen difícil de superar. “El terrorista, el muchacho, el rescatista y el periodista” es el relato de un encuentro fortuito que tiene lugar en un banco de la Plaza Altamira, en la que se cruzan cuatro seres que no se han vuelto a ver, cada uno de los cuales constituía un prototipo del manifestante. “Un titán que muere” es quizás el texto más doloroso de todos, ya que narra el momento en el que Neomar Lander era asistido, en la avenida Francisco de Miranda, por los paramédicos. El dolor de sus compañeros, la desesperación de los médicos, la ira de los manifestantes, lo que significó ver morir con un cráter en el pecho a prácticamente un niño, todo está en ese texto. “Los queremos vivos”, también de ese fatídico mes, recoge el grito desesperado de cientos de mujeres en un plantón sabatino cuando en un arranque de ira, obnubilados y frustrados, varios jóvenes de la resistencia se colgaban de las rejas de La Carlota y se metían en la base militar a provocar. Ese mes cierra con “La cámara revolucionaria”, la historia de cómo en una de las últimas marchas las fuerzas represivas emboscaron a un grupo de estudiantes de la USB y los encerraron en un camión cava, en la que se convirtió en una de las fotos más dantescas de la protestas. Todos estos duros textos puedes volver a repasarlos a continuación:

Crónicas de mayo

La primera crónica de mayo (“Los venezolanos no somos este odio”) registra lo que pasó el día cuando los diputados decidieron marchar en cadeneta hasta la Asamblea Nacional, para terminar siendo reprimidos otra vez en la autopista. La molestia de la gente por la demora de la convocatoria, el coraje de los legisladores que aguantaron la represión casi sin protección, lo que sucede en Plaza Altamira, donde un grupo de jóvenes arranca la puerta de una tanqueta y luego uno de ellos se quema intentando prender una moto, todo ello está recogido allí. La primera aparición y las primeras palabras de Willy Arteaga, un personaje que luego se volvería ícono, están en la siguiente crónica (“Un violinista que no quiere ser como Dudamel”), que cuenta cómo es reprimida en la Francisco de Miranda la protesta de ese día. Una larga y curiosa vigilia estudiantil es contada al detalle en “12 horas con la esperanza de Venezuela”, una extensa crónica que registra el singular evento en el que hubo clases magistrales a cielo abierto en la Plaza Bolívar de Chacao y todo tipo de actividades llevadas a cabo por estudiantes que querían darle un mensaje claro al país y mostrarse como alternativa. Es precisamente una estudiante, ella de primer semestre, quien escribe “Historia de una represión estudiantil”, en la que se cuenta en primera persona el drama que  ella y otros ucevistas vivieron en la Avenida Victoria, donde fue reprimida una movilización de la Central. “Agua, miedo y perdigones” es el texto que registra el inicio de la nueva etapa de la represión, no ya con lacrimógenas sino con perdigones, ballena y emboscadas, y que marcaría el ‘modus operandi’ de los cuerpos represivos a partir de allí. “50 días después” hace el recuento de un día especialmente violento para nuestra redacción: cuando nuestro editor fue atacado por la PNB. Finalmente, “La tragedia de Altamira”, última crónica de ese mes duro, recoge un episodio lamentable sucedido en la plaza: el saqueo, por parte de manifestantes, de un camión de zapatos, y reflexiona sobre ello y lo difícil que es combatir monstruos sin terminar convertido en alguno. Todos los textos aquí:

Crónicas de abril

La primera tuvo tres títulos y salió, casi, de casualidad. En ella se narraba un hecho curioso: cómo Henrique Capriles y un grupo pequeño de estudiantes se unieron para trancar la Francisco Fajardo, luego de haber sido reprimidos en la Libertador. Al grupo se le sumarían luego María Corina Machado y Lilian Tintori, en la que, rigurosamente hablando, era la segunda marcha y el primer trancón en la autopista. Fue así como inauguramos la sección que se convertiría durante las protestas en nuestro caballito de batalla y que le daría a nuestra cobertura un sello distintivo y diferenciador: la de crónicas. A través de ellas buscamos contar lo que sucedía en la calle, cómo eran y cómo se vivían las manifestaciones, lo que se sentía estar allí, y dejar un registro de uno de los acontecimientos más duros del año. En esta primera entrega, repasamos todas las del mes de abril: desde aquella en la autopista (“Y por fin se restearon”), hasta el plantón en el que la gente espontáneamente contuvo y metió en su cauce a quienes querían provocar disturbios (“Plantón a la violencia”). Allí está la historia de la brutal represión del 19 de abril (“Un ataque criminal”), que obligó a las personas a lanzarse al Guaire; la narración del asesinato de Juan Pablo Pernalete (“A JP le dispararon de frente”), el relato de cómo quedaba la ciudad tras la represión de una manifestación (“Historia de una post-marcha”), la historia de la manifestación más larga de todas, esa que cruzó Caracas de este a oeste y que fue la única en la que no hubo represión (“La conquista del oeste”) y los distintos episodios que se vivieron en ese abril en el que nació la jornada de manifestaciones más grandes de la historia reciente de Venezuela, y que puedes volver a leer a continuación: