Venezuela va rumbo a ser un país de analfabetos

Venezuela va rumbo a convertirse en un país de analfabetos, tal como demuestran los datos oficiales del Ministerio de Educación. Sólo basta restar la cifra de niños que comenzaron clases en 2016 (7.446.515) con la de aquellos que empezaron clases este 2017 (7.195.335) para encontrarse con la alarmante cifra de que 251.180 muchachos abandonaron la escuela entre uno y otro año. Eso equivale, como bien apunta Richard Sanz en la revista ‘Zeta’, a 10 estadios universitarios repletos de niños que hoy se encuentran sin estudiar. Todos los especialistas coinciden en que este nivel de deserción está estrechamente ligado a la grave crisis económica que vive Venezuela, que ha impedido dos cosas básicas: que los niños se alimenten, y que puedan disponer de los útiles necesarios para ver clases. Cuando lo que falta es comida, ya la educación, en la lista de prioridades, queda en un segundo plano: son miles los niños que deben sobrevivir con una comida al día, y otros tantos los que la encuentran en la basura. Menos dramática, pero igual de triste, es la situación de aquellos que tienen resuelto el problema del alimento pero no el de los útiles: son cifras del CENDAS que la llamada canasta básica escolar para un estudiante de educación básica está 1,2 millones de bolívares (aproximadamente 10 salarios mínimos) y para estudiantes de media llega a 1,7 millones (un poco más de 12 salarios mínimos). Así las cosas, son muchos los padres que todavía queriendo no pueden mandar a sus hijos a los liceos, aun cuando muchos de éstos han optado por flexibilizar las normas. El resultado es que 251.180 muchachos se encuentran hoy en las calles y no en el lugar donde deberían: la escuela.

El panorama petrolero venezolano cada vez es peor

Venezuela se está quedando sin gasolina y no hay guerra económica, sanciones de Donald Trump o imperialismo a quien culpar. Corrupción y mala gestión son las claves que explican este improbable acontecimiento en un país petrolero. Los números son claros: el parque refinador de Venezuela –el que se encarga, entre otras cosas, de convertir el petróleo en gasolina– está operando apenas en 30% de su capacidad. ¿Por qué? Porque faltan inversión, repuestos, personal preparado, y, sobre todo, petróleo crudo (materia prima de las refinerías), cuya producción ha disminuido notablemente en revolución –de 3 millones de barriles diarios en 1998, estamos actualmente en 2,2 millones–. Así las cosas, Venezuela se está viendo actualmente obligada a importar la gasolina que ella misma podría producir. Y si fuéramos aquel país boyante de los setenta, no pasaría nada: esta importación sería otro de los tantos derroches en los que caen aquellos que son ricos a punta de no trabajar. Pero la realidad es que somos un país pobre (saqueado), al que no le dan crédito y debe pagar de contado con un dinero que no tiene, razón por la cual apenas está pudiendo importar aproximadamente 100.000 barriles, lo que cubre, si acaso, un 20% de la demanda nacional…y ello, además, con una gasolina de un octanaje menor de 91. En resumidas cuentas, gracias a la revolución este país petrolero tiene hoy poca gasolina, y además mala y cara.

Número de homicidios en Venezuela

Las muertes violentas azotan Venezuela, y su incremento constante (en cifras) es un indicador de la grave descomposición social por la que transitamos. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Seguridad (OVS), durante el primer semestre de 2017 tuvieron lugar un total de 9.927 asesinatos en el país. Ajuste de cuentas (74,6%), robos (16,4%) y riñas (1,5%) son algunas de las causas más frecuentes de los homicidios. El estudio también detalla el objeto activo con lo que estos delitos se ejecutan: arma de fuego (92,5%), arma blanca (4,5%) y fuerza física o material inflamable (1,5%). No en vano Caracas encabeza la lista de las 10 ciudades más peligrosas del mundo con un promedio de 130,35 personas asesinadas por cada 100.000 habitantes, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (Ccspjp) de México. En Venezuela, los ciudadanos viven asediados por las armas y el miedo inunda las calles de sus ciudades. Sin embargo, la difusión de estos números no tiene como fin acrecentar el terror; por el contrario, nuestro objetivo es hacer un llamado al Estado para que implemente políticas que reivindiquen el derecho a la vida y hagan un alto a la impunidad. Es su responsabilidad.

Aumento de miseria

Anoche, en una cadena de cinco horas, Maduro anunció un aumento (otro más) del salario mínimo: 40% para el sueldo base y 4 Unidades Tributarias para el bono de alimentación, lo que lo deja en Bs.F. 325.544, equivalente a $16 mensuales a la tasa de cambio del mercado paralelo. El aumento, que se hace efectivo desde el 01 de septiembre, es el quinto (¡quinto!) en los nueve meses que lleva el año. “El nuevo aumento de salario decretado por Maduro es de Bs. 2.500 diarios. No alcanza para una empanada. Y traerá más inflación aún”, dijo Luis Oliveros con respecto a la medida. ¿Por qué? Porque sencillamente un aumento de sueldo no se puede hacer sin que previamente haya habido un aumento en la productividad, que genere los ingresos para pagarlo. Es decir, cualquier aumento superior a la productividad lo único que generará (contrario a lo que se “pretende”) es inflación. En poco tiempo se volverán a disparar los precios y la capacidad de compra de este aumento quedará aniquilada, por lo que el aumento terminará siendo una carga durísima para los ciudadanos, para las empresas, para los venezolanos en general, porque además vino acompañado por el caramelito envenenado de la fijación del precio de 50 rubros distintos, que desaparecerán pronto del mercado. A este respecto, Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, fue tajante: “Maduro lo que anunció fueron mayores controles. Las consecuencias también están cantadas: más inflación, escasez y mercados negros”. ¿Qué fueron, entonces, las medidas decretadas anoche por Maduro? Otra estafa. Y nada más.

Hay niños muriendo de hambre

En Venezuela hay niños muriendo de hambre. Y esa es una realidad tan preocupante como ineludible. De acuerdo con un reporte emitido por Cáritas Internacional, las tasas de desnutrición van en aumento y el 54% de los niños en el país tiene algún nivel de deficiencia nutricional. “Más de la mitad de los menores de cinco años en las áreas monitoreadas por Cáritas están padeciendo algún grado de desnutrición”, reza el informe. Entre los niños menores de 5 años, la desnutrición aguda moderada es de 8% y la desnutrición aguda severa es de 3%. Suzanna Tkalec, directora humanitaria de la ONG, dijo que Venezuela se está enfrentando a una crisis cada vez peor con creciente pobreza, escasez de medicinas y alimentos, y tasas alarmantes de desnutrición infantil. “Estos niños que están sobreviviendo se están quedando con un retardo del crecimiento del que no hay regreso. Y eso es imperdonable”, asegura al respecto Susana Raffali, nutricionista especialista en seguridad alimentaria. Desde ‘Revista Ojo’ reafirmamos nuestro compromiso con la ciudadanía y reiteramos lo imperativo que es promover protocolos de planificación pública y humanitaria.

Inflación que sube y sube

En esta nueva entrega de OJO al dato presentamos la inflación acumulada en Venezuela durante el primer semestre del año 2017. El porcentaje, desde enero hasta julio es, por lo menos, alarmante: 248,6%, según el Índice Nacional de Precios de la Asamblea (INPCAN) difundidos por el parlamento debido a la ausencia de información oficial por parte del Banco Central de Venezuela (BCV) desde el año 2016. La causa de estas cifras, en palabras de Nicolás Maduro, responden a un problema inducido por la (mal) llamada “guerra económica”, término que, tanto de forma como de fondo, no se corresponde con la realidad: estas cifras de inflación son producto de un modelo económico fracasado que sólo ha traído ruina y hambre al país, tal como asegura la mayoría de los expertos. En ‘Revista OJO’ reiteramos nuestro compromiso con la difusión de datos de interés público que, desde el poder, pretenden ser insivibilizados.

Vivimos bajo un régimen militar

¡Hoy, en ‘Revista OJO’, estrenamos la sección OJO al dato! A partir de ahora, una vez por semana, estaremos ofreciendo datos y estadísticas de interés público sobre la realidad socio-política de Venezuela. Fieles a nuestro espíritu periodístico, y en medio de un país donde, entre otras cosas, también escasean las estadísticas oficiales, creemos necesario hacer un esfuerzo para aportar datos de utilidad. Es importante resaltar que los números que desde hoy publicaremos no son cifras aisladas o arrojadas al vacío, sino que responden a una labor consciente de contextualización e interpretación, que nos ayude a comprender dónde estamos parados. Para esta entrega hemos querido difundir el número de efectivos de la Fuerza Armada Nacional venezolana y su crecimiento desde el año 2008 (163.400) hasta el 2016 (365.315). Ponemos el OJO en el abrupto incremento en el tiempo y su contraste con las cifras del resto de América Latina, lo que nos habla de una realidad incontrovertible: vivimos bajo un régimen de carácter esencialmente militar. Estaremos atentos a las conclusiones que usted pueda sacar a partir de estos números y, por supuesto, nos leemos en una nueva edición de OJO al dato.