Así tituló la prensa americana la masacre en Las Vegas

La prensa americana amaneció de luto y a ocho columnas. Nuevamente, como en el 11-S, vuelve a verse una cierta unanimidad en los diarios. ‘Carnage’ (matanza) es una de las palabras que más se repite, tanto en titulares de tabloides como de diarios serios. En ella coinciden, por ejemplo, el siempre escandaloso ‘Daily News’ de Nueva York como esa vaca sagrada del periodismo llamada ‘The Boston Globe’, que le agrega, eso sí, el matiz del adjetivo ‘unespeakable’ (indecible, incapaz de ser expresado en palabras) y puntualiza que, aunque después de la masacre de Newton en  2012 Obama dijo que ese tipo de cosas debían terminar, han continuado. ‘The Dallas Morning News’ es también el otro diario que habla de matanza, pero con el agregado americana, cual si fuera el título de una película de terror. Las palabras de Trump (‘act of pure evil’ / ‘un acto de pura maldad’) son también otras que se repiten en los titulares: con ellas abre el diario nacional de EE.UU., ‘USA Today’, en letras blancas sobre un fondo negro, el ‘Chicago Tribune’ (que habla de un sombrío Trump), el ‘News Day’ de Long Islang, entre varios otros medios. Si de adjetivos se trata, impensable (‘San Francisco Cronichle’) e implacable (‘Tampa Bay Times’) se repiten; y si vamos con los sustantivos: masacre, terror y caos son de los que más usados. De los diarios influyentes, ‘The New York Times’ se lanza, fiel a su estilo, con un largo titular de dos líneas (‘Francotirador genera caos total en Las Vegas: la policía busca un motivo mientras el número de muertos sube a 59), ‘The Wall Street Journal’ (el más vendido de EE.UU.) usa una cita para abrir (‘Fue una matanza’), mientras ‘The Washington Post’ se va con un sencillo ’59 muertos en ataque en Las Vegas’. Destaca, de todos, el ‘Chicago Sun’, tabloide que cubrió de negro su portada, se olvidó de titular alguno, y lanzó una serie de durísimas preguntas editoriales: “¿Estamos ya lo suficientemente horrorizados? ¿Vamos finalmente a hacer algo? ¿Vamos a honrar a los muertos en Las Vegas pidiendo finalmente algún tipo de control de armas? Si continuamos sin hacer nada, nuestras lágrimas serán un fraude”.

Así reseñó la prensa el suicidio de Allende

Hace 44 años toda la prensa lucía estremecida por lo acontecido en Chile. El día anterior, temprano en la mañana, las Fuerzas Armadas chilenas, encabezadas por el comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, se habían alzado contra el gobierno y tomado el poder. La que era considerada una de las democracias modelos del continente llegaba a su fin por la vía de los hechos: el gobierno socialista de Salvador Allende, ese sueño de idealistas, terminaba en pesadilla. La situación de Chile era crítica –colas, escasez, huelgas, inflación de tres dígitos, colapso económico y una gran tensión social– y los militares salieron a poner orden. Lo hicieron a sangre y fuego, como ellos saben. Ese 11 de septiembre se hicieron con el control de gran parte del país, y ante la negativa de Allende de renunciar, bombardearon el Palacio de La Moneda. “¡Viva Chile!, ¡Viva el pueblo!, ¡Vivan los trabajadores! Éstas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”, fueron sus últimas palabras transmitidas por radio. Luego de eso, y cuando ya los militares estaban en el primer piso del Palacio, en un gesto gallardo, quien fuera el primer marxista  de la historia electo presidente (y que no supo gobernar su país) se puso en la barbilla el fusil AK-47 que le regaló Fidel Castro y se mató. El hecho, como es lógico, sacudió a la opinión pública mundial, que asombrada veía lo que pasaba en el que era uno de los países más civilizados del continente, y así se reflejaba en los periódico. Acá una muestra de lo que se podía leer en los kioscos aquel 12 de septiembre de 1973.

Así convirtieron a ‘Notitarde’ en panfleto

Hace casi una década se podía gloriar de ser el segundo diario con mayor circulación de Venezuela, mérito bastante significativo siendo apenas un periódico de provincia. Pero lo era, y ANDA-FEVAP lo certificaba: ‘Notitarde’, con 88 mil ejemplares diarios promedio y un alcance de 448 mil lectores, era el segundo periódico del país, doliérale a quien le doliera. Tabloide combativo y beligerante, no se callaba ni guardaba nada, y por eso la gente agotaba sus ediciones: porque tenía credibilidad. Y así fue hasta enero 2015: el día 7, mientras los ortodoxos festejaban la navidad, en Valencia la revolución celebraba la adquisición y domesticación de una de sus bestias negras de la prensa. “Editorial Notitarde fue vendida al empresario de origen español José Rodríguez Álvarez, dueño del hotel Hesperia WTC de Valencia”, se leía en una nota de prensa de aquellos días. Era solo una fachada para que dentro del periódico desembarcara un militar: el Coronel del Ejército Ramón José Carrasco Oropeza, primer uniformado a cargo de un diario, responsable de haber destruido un señor periódico para convertirlo en un panfleto que todas las mañanas compite con el ‘Últimas Noticias’ de Díaz Rangel por ver quién ser postra de modo más complaciente ante la revolución. La de hoy es apenas una de tantas muestras que podríamos tomar. Mientras dos estados más al occidente ‘El Informador’ de Barquisimeto cuenta que los pacientes del Hospital Central Antonio María Pineda mueren por falta de antibióticos (¡¡¡!!!); ‘Notitarde’ se hace el loco y abre –clásico de los panfletos– con una promesa a futuro –de la que luego, es obvio, no harán seguimiento ni preguntarán–: que el sector salud dispondrá de 500 mil millones de bolívares; lo que deja al lector con la idea de que la revolución –tan buena– se preocupa por la salud e invierte en ella, cuando la realidad es que ha destruido el sector al punto de que la gente muere en hospitales por no tener antibióticos.

La prensa llora los muertos en Barcelona

14 muertos y 130 heridos (17 en estado crítico y 28 graves) de por lo menos 34 nacionalidades (una venezolana entre ellos, atendida en el Hospital Clínic y cuyo estado aún se desconoce) son los números que dejó el ataque terrorista llevado acabo por ISIS en ‘La Rambla’ de Barcelona, donde un camión blanco, a toda velocidad y en zig-zag, atropelló a cientos de personas. La noticia ha copado hoy las portadas de buena parte de la prensa mundial. En el caso de España, como es lógico, todos los diarios abrieron con ella. Tres de los principales periódicos (El País, El Mundo y La Vanguardia) eligieron para abrir la cruda gráfica del fotógrafo de EFE, David Armengou, en la que se ve a varios muertos tirados en la calle. Caso contrario el del madrileño ‘La Razón’, que vistió de luto toda su portada y se fue con un titular más editorializante que informativo (“Unidos contra el terrorismo”). Los periódicos deportivos decidieron también avocarse a la noticia. “Hoy no podemos hablar de deporte”, fue el sugestivo titular de Marca, que decidió publicar en primera las portadas de otros diarios. As, que pintó el logotipo de negro, usó una sola palabra para decirlo todo: “Dolor”. Mundo Deportivo, de Barcelona, también aplicó la de un titular de una palabra: “Horror” y destacó las declaraciones de Messi sobre el atentado. La prensa europea se volcó también con la noticia, aunque fue la inglesa la más categórica: “Masacre” destacó en letras gigantes el Daily Mirror, también con la foto de EFE pero con los muertos borrados; “Baño de sangre en Barcelona”, tituló el Daily Star con foto de los cadáveres apenas la cara tapada. “Depravado” fue el rotundo titular del neoyorkino ‘Daily News’, que usó de foto una captura de video. “Calle de terror” escribió ‘The New York Post’ sobre una gráfica sangrienta: dos ancianos muertos en el asfalto, la misma que usó, por cierto, ‘The New York Times.