Revista OJO seguirá solidaria con los presos políticos

Durante las últimas tres semanas publicamos cada día la historia de un preso político venezolano distinto. No fue la más feliz de las tareas (ni tuvo tampoco la más entusiasta de las respuestas, todo hay que decirlo), pero la asumimos como un deber moral inherente a nuestra profesión. Mal podíamos pretender llamarnos medio de comunicación y hacernos la vista gorda ante la injusticia que hace sufrir a cientos de compatriotas. Por ello decidimos dedicar parte de nuestro quehacer diario a denunciar y visibilizar la situación de aquellos venezolanos contra quienes la (in)justicia revolucionaria se cebó con saña por atreverse a disentir. Al hacerlo, encontramos un patrón sistemático de actuación: detenciones sin orden de captura ni flagrancia (entiéndase: secuestros), ruleteos y desapariciones por horas y a veces días, juicios en tribunales militares express con pruebas amañanadas (o a veces, incluso, sin ellas), y, en buena parte de los casos, torturas y maltratos físicos y psicológicos en los centros de reclusión. Todo ello constituye una de las peores caras de Venezuela, con la que nos topamos de frente. Pero no fue la única. Hacer esta serie significó también conocer de abogados que con un tesón ejemplar y un desinterés verdaderamente admirable están gastando su vida en la defensa de estos presos; fue saber la historia de madres, padres y hermanos infatigables que diariamente hacen esfuerzos sobrehumanos por alimentar y sostener a sus familiares que están tras las rejas; fue tener noción de gente anónima que ayuda; y fue, incluso, ver cómo la nobleza y la generosidad brotaban en nuestros propios lectores, que conmovidos con los relatos nos solicitaban información por privado para colaborar con los detenidos. En estas tres semanas sentimos dolor, asco, impotencia, admiración, esperanza y respeto, todo al mismo tiempo. Hubo lugar incluso para la alegría, al enteramos de la liberación de alguno de los presos sobre los que escribimos. Por ello hoy, cuando #PresosDeLaDictadura llega a su fin como serie diaria en ‘Revista OJO’, la despedimos con un compromiso: el de darles siempre, a los presos políticos y a sus familiares, el espacio que necesiten. Aquí estaremos a la orden para lo que necesiten. Mientras haya presos políticos, este OJO no mirará para otro lado, y será el de ustedes.

“Estaba en una camilla, amarrado y convulsionando”

Yoe Pereira jamás va a olvidar el momento en el que pudo volver a ver a su hermano, luego de que pasara dos semanas desaparecido tras ser detenido con varios manifestantes el 12 de junio en Chacao: “Estaba en una camilla, amarrado de pies y manos, convulsionando. Creo que fue el peor momento de mi vida”. Sucedió en la sede de los Tribunales: Carlos Pereira (19) –‘El Escritor’ como se le conocía por ir con cuaderno y lápiz a las manifestaciones– acababa de ser imputado, junto con otros 18 jóvenes, por una serie de delitos que iban desde el agavillamiento hasta el terrorismo. Y al oír el dictamen, se derrumbó. “Decía que se quería morir, que no iba a aguantar estar preso, que no había hecho nada malo, que por qué lo querían trasladar a un penal, que lo ayudara”. Y eso ha hecho: “He tenido que sacar fuerzas, porque mis padres cayeron derrotados también. He sido yo quien se ha encargado, y voy a llegar hasta dónde sea por mi hermano”. Encargarse ha significado separarse de su hijo de dos años, que vive en otra ciudad –“tengo ya dos meses que no lo veo”–, traerse a su mamá a Caracas y cambiar de hábitos: “Me levanto a las 6 am, mi mamá le cocina las tres comidas y me voy en el metro hasta Las Adjuntas; allí agarro una camionetica, llego a Macarao, le dejo su comida, me regreso y voy a mi trabajo, donde me han dado un permiso especial para entrar después de la hora normal”. Esa es la rutina del día a día, a la que se le suma la lucha por el alimento: “Estamos haciendo un esfuerzo grande por buscar la comida, porque la situación está demasiado fuerte”. Tanto Yoe como su madre han bajado de peso y él, además, ha perdido el sueño. Poca cosa si se le compara con los padecimientos que ha empezado a sufrir Carlos desde que lo apresaron: hipertensión arterial en estadio II, orquiepididimitis (inflamación en un testículo), crisis de pánico recurrentes con alucinaciones auditivas y depresión severa con ideas suicidas, según consta en un informe médico al que ‘Revista OJO’ tuvo acceso. “Él lo que quería era escribir un libro, y no sé por qué se ensañaron de esa manera”, dice su hermano. “Carlos cuenta conmigo para lo que quiera y lo voy a ayudar a que cumpla su sueño”, promete, mientras espera la audiencia de presentación, que tras ser suspendida varias veces, se llevará a cabo este viernes 8 en la mañana.

Eduardo Roque: Condenado por Diosdado Cabello

“¿Tiene que haber justicia, verdad? Tiene que haber justicia para que haya paz en este país”, dijo Diosdado Cabello el 2 de agosto de 2017 luego de mostrar, desde el trono de Con el Mazo Dando, un video en el que acusaba a un dirigente estudiantil de Voluntad Popular de ser el líder de un ‘grupo terrorista’ en Cumaná. Un día antes, en horas de la tarde, la noticia se había esparcido por las redes sociales: otro miembro de VP había sido apresado por el Sebin. El ‘modus operandi’ de la captura era el mismo que un par de semanas atrás habían utilizado en el caso Carlos Graffe. Esta vez era el turno de Eduardo Roque, interceptado por una camioneta tras salir de una farmacia. A Roque, abogado y estudiante de Comunicación Social, dos días después del programa de Cabello le imputarían los cargos de sustracción de elementos de la Fuerza Armada y traición a la patria. Para el joven dirigente de VP, el proceso fue una pequeña gira por el oriente de Venezuela: fue detenido en Sucre, 72 horas después tuvo su audiencia de presentación en Anzoátegui y, tras conocer la medida de privativa de libertad en un Tribunal Militar de Barcelona, lo enviaron a la cárcel La Pica, en el estado Monagas. Luego de conocer la decisión del juez, Voluntad Popular emitió un comunicado para rechazar la detención y responsabilizar al número dos del PSUV por dar la orden. Ironías del chavismo, minutos antes de mostrar el video que inculpaba a Roque por presuntamente tener armas de fabricación militar y un maletín con artefactos explosivos improvisados, Diosdado Cabello había echado el cuento, entre risa y risa, de cómo su esposa le pasaba material para construir C4 mientras él estaba en prisión junto a Vielma Mora.

“Al escucharnos, saca la mano por los barrotes y nos pide la bendición”

Más de 2 meses lleva el matrimonio Velasco Marín madrugando. Desde el 12 de junio, cuando detuvieron al menor de sus hijos, la vida les cambió. Ahora todos los días el despertador suena, religiosamente, a las 4 de la mañana. A esa hora la madre y la abuela se levantan a cocinar 3 comidas distintas: las que Carlos Julio (18) comerá durante el día. A las 6 de la mañana salen y recorren los 120 kilómetros que hay entre Guarenas y Macarao, donde él está preso. “Cuando llegamos al sitio es un dolor muy grande el que siento por ver a mi hijo en una celda, cual delincuente. Un niño inocente, que debe estar viviendo un infierno. Él no nos lo cuenta para no hacernos sentir mal. Pero ver que tu hijo, cuando te puede oír la voz, saca la mano por medio de unos barrotes y te grita: ‘papá, mamá, la bendición’, eso me revienta el alma”, narra su padre. A las 11 de la mañana, destrozados, vuelven al hogar y comienzan otra lucha: la de conseguir los alimentos con los que prepararle la comida que le llevarán al día siguiente. “Mi trabajo está por el piso desde hace año y medio; vendo materiales eléctricos y económicamente estamos muy precarios”, explica el padre, un hombre destrozado: “No duermo y me deprimo por cualquier cosa. Caí en una depresión severa con ataques de pánico y sufro una neuritis intercostal: tengo comprimidas las costillas del tórax por efecto de la angustia y del stress. Todo esto a raíz de la situación de mi hijo”. Situación que comenzó ese 12 de junio, cuando auxiliando a un anciano ahogado por los gases lacrimógenos, Carlos Julio fue detenido junto con otros 18 manifestantes en las inmediaciones del Centro San Ignacio. Incendio, detentación de sustancias incendiarias, agavillamiento, homicidio intencional en grado de frustración, terrorismo e instigación pública fueron los delitos que un Tribunal de Control les imputó sin prueba alguna: “En el expediente no hay nada que pueda evidenciar ningún tipo de elemento de convicción que pudiera señalar que ellos cometieron algunos de esos delitos”, explica su abogada. Poco importa. Desde ese día, un despertador suena a las 4 de la mañana en Guarenas y dos padres dejan la vida rumbo a Macarao.

Santiago Guevara: El profesor amigo de Baduel

Antes de que arrancasen las multitudinarias protestas y varios civiles fuesen juzgados por tribunales militares, en Venezuela ya existía un profesor de economía que había sido imputado por castrenses. Santiago Guevara, doctor en ‘Técnicas económicas, prospectiva y planificación’ y profesor jubilado de la Universidad de Carabobo (UC), fue acusado la noche del jueves 23 de febrero por el Tribunal Primero de Control de la Corte Marcial en Fuerte Tiuna. ¿Sus supuestos delitos? Instigación a la rebelión y traición a la patria. La rectora de la UC, Jessy Divo, y el vicerrector administrativo de la institución, José Ángel Ferreira, señalaron que a Guevara lo querían inculpar por una presunta reunión clandestina en el estado Aragua. La amistad del profesor con Raúl Isaías Baduel forma parte del caso. Santiago fue tutor de tesis de uno de los hijos del exministro de Defensa y se sensibilizó con la situación del militar, preso político del gobierno desde 2009. “Desde que conoció a mi hermano se solidarizó mucho con la familia. Visitó a mi papá varias veces en Ramo Verde. Cuando compartía con él siempre demostraba un rechazo inmenso a la persecución de este régimen. Es alguien bastante centrado y ecuánime que tiene como propósito luchar por Venezuela”, dijo Andreína Baduel a El Nacional el 12 de marzo pasado. El Tribunal Primero que imputó a Guevara es el mismo que lleva el caso de Raúl Isaías y los militares retirados Lozada Saavedra, Noé Romero y Vruzco Hernández, todos detenidos tras visitar al compadre de Hugo Chávez. “Se han afincado en detener a todas las personas del entorno de Baduel. Los acumulan bajo el mismo tribunal para así fabricar un mismo caso. Los dos ingredientes para la captura del profesor fueron ser un crítico de las políticas económicas del gobierno y ser amigo del general”, le dijo Omar Mora, abogado de Baduel, a la periodista Claudia Smolansky (El Nacional). El profesor Guevara lleva más de seis meses detenido y todavía espera su audiencia, la cual ha sido diferida en cuatro ocasiones. Durante su reclusión, ha perdido 22 kilos. Santiago padece de tensión arterial, escoliosis y complicaciones en el hígado.

Juan Pedro Lares: Rehén de los gánsters revolucionarios

Como toda película de gánsters, esta arranca con varias amenazas: las que constantemente recibía el político merideño Omar Lares por atreverse a oponerse al gobierno revolucionario en un estado rojo-rojito como lo era Mérida a principios del 2000. Como toda película de gánsters, esta continúa con dos atentados: el que Lares sufre en el año 2005, cuando le propinan 3 disparos; y del que es víctima en 2010, cuando los colectivos roban y asaltan su casa. Y como toda película de gánsters esta termina con un secuestro: el que los cuerpos represivos de la dictadura llevan a cabo contra su hijo. Es 30 de julio de 2017 y Lares, eterno sobreviviente de mil peligros, tiene tres años como Alcalde del Municipio Campo Elías, en Mérida. El ejercicio del cargo no ha sido nada sencillo: en su municipio ha habido protestas desde abril, él no las ha reprimido y la dictadura lo tiene, una vez más, en la mira. Ese domingo, el del fraude constituyente, a la par que inventaba votos, la revolución también irrumpe en su casa con una orden de captura emitida por el TSJ. Más de cien efectivos del SEBIN, la PNB, la GNB y los Tupamaros se hacen presentes con todo su aparataje. No pueden derribar la puerta principal, y entran por una ventana. Es una vieja casona colonial la que habita Lares, con patio interno, mil puertas y techos bajos, lo que le permite escapar por una de las puertas traseras. Toda la familia corre con él, pero el hijo mayor, Juan Pedro Lares Rangel, de 23 años, se queda atrás. “No te preocupes que a mí no me van a hacer nada”, le dice al padre, sabiéndose inocente. Pero sí le hacen: lo arrestan y desaparecen. ¿Por qué? Porque la de la revolución es una película de gánsters en la que secuestran y toman como rehenes a familiares para torturar a sus adversarios. En el caso de Juan Pedro Lares no había delito ni mucho menos orden de captura: sólo el vínculo afectivo y consanguíneo. Gestiones diplomáticas (Lares es ciudadano colombiano) hicieron que a los días se supiera su paradero: la sede del SEBIN, en El Helicoide, donde cumple hoy un mes detenido por ser hijo de un alcalde rebelde.

Alfredo Ramos: Condenado por ser alcalde

“¿Por qué decidiste irte?”, le preguntó Fernando del Rincón a Ramón Muchacho, quien por esos días había escapado de Venezuela para no ser un preso más del gobierno de Maduro. “Todas las decisiones son respetables y hay que estar en la posición de la persona para entender sus motivaciones. Yo creo que en Venezuela poco se puede hacer desde la cárcel. No quiero ser una preocupación más para mi equipo de trabajo, para mis vecinos, ni mucho menos para los venezolanos. No quiero ser uno más por los que tengan que marchar, defender y pedir justicia”. Alfredo Ramos, Alcalde de Iribarren, tuvo un razonamiento diferente. El dirigente de la Causa R decidió atornillarse en su oficina y asumir las consecuencias. Por tomar esa determinación, cuando el viernes 28 de julio funcionarios encapuchados del Sebin ingresaron en la Alcaldía de Iribarren, sí lo encontraron en su despacho. Era el punto y final de una persecución política de hacía meses. A mediados de mayo, un grupo de ocho concejales del Gran Polo Patriótico habían aprobado su destitución, en una maniobra catalogada como espuria, írrita y temeraria por parte del alcalde y diversos miembros de la Mesa de la Unidad Democrática. Una semana antes, Ramos había recibido una demanda en su contra por ser terrorista y estar financiando las protestas en Barquisimeto. Pero ante tanto ataque y amenaza, Alfredo se mantuvo al frente de su municipio, arguyendo que él era el alcalde legítimo y que no abandonaría su puesto. El gobierno, que lo quería fuera del cargo, tuvo que acudir a su brazo judicial y ordenó su aprehensión. Ramos fue sentenciado a 15 meses en El Helicoide, inhabilitación política y prohibición de salida del país. Al llegar a la sede del Sebin en Caracas, a Alfredo le aplicaron la receta del aislamiento. No fue sino hasta 26 días después cuando su esposa pudo verlo. “Su estado de salud es delicado, aspecto físico es pálido y tembloroso pero fuerte de espíritu indomable” fue el mensaje emitido por Twitter el 23 de agosto y es lo último que se conoce del caso.

Jorge Machado: Un filósofo en el SEBIN

Pocos lo saben, pero en los calabozos de El Helicoide hay desde hace más de 3 meses un profesor de Filosofía Filosofía Moderna y Metafísica. Jorge Machado es su nombre y fue secuestrado el pasado 20 de mayo en la Cota Mil por una comisión de uniformados que lo interceptó y llevó a la sede del SEBIN. ¿Su delito? “Traición a la patria y rebelión”, según el Tribunal Militar Tercero de Control, que le imputó esos cargos. Sin embargo, la versión de sus colegas y conocidos dista mucho de aquella: a Jorge, dicen, lo que le cobran es enseñar a pensar, delito peligrosísimo en tiempos de revolución. Activista laborioso de Voluntad Popular, Machado era el responsable nacional de formación del partido naranja, para el que impartía talleres de lucha no violenta. “Estamos formando a la gente en la resistencia no violenta, que es la metodología nuestra de trabajo político para poder enfrentar a un Gobierno que a todas luces está de espalda a la democracia, al pueblo y a la Constitución”, declaró 12 días antes de ser detenido al diario Los Andes, de Trujillo. “Es importante no caer en provocaciones y entender que la única manera de lograr el cambio de Gobierno es a través de vías no violentas pero estratégicas. Es decir, acciones que conlleven al desconocimiento de un gobierno tiránico, por medio de acciones pacíficas pero eficaces como se han puesto en marcha en otros países”. Así hablaba el que según Tarek El Aissami se encargaba de “organizar y financiar grupos violentos y terroristas”. El radical antagonismo entre lo que declaraba y lo que le imputan es evidente. “Es una persona con formación humanista, que enseña filosofía, y está siendo juzgado por militares. No tiene sentido. Estaba a cargo de la formación de los jóvenes para el voto, por eso tacharlo de terrorista es absurdo”, explicó María Guadalupe Llanes, directora de la Escuela de Filosofía de la UCV, a EPMundo en días pasados. Lo cierto es que un hombre cuyo lugar natural son las aulas, “un docente de probada tesitura ética y moral”, según sus colegas, lleva ya 102 días encerrado una celda.

Carlos Graffe: Recluido y sin defensa

Terminó su cita médica y salió de la Torre Venezuela, ubicada en la avenida Bolívar de Valencia. Según un comunicado publicado por Voluntad Popular, Carlos Graffe había sido operado de emergencia por esos días y aún estaba convaleciente de una condición renal. Así que, ese 13 de julio, le tocaba hacerse un chequeo de salud. Luego de terminar su consulta, Graffe se retiró del edificio. Cuando pretendía montarse en su vehículo, un grupo de funcionarios del Sebin salió de una Jeep blanca y lo interceptó. “Ayúdenme, esto es un secuestro”, gritó desesperado, pero de nada sirvió. Lo subieron a la camioneta y se lo llevaron. Ese mismo día, minutos más tarde, la Policía de Carabobo tuiteaba lo siguiente: ‘Informa la PNB: detenido Carlos Graffe con explosivo C4, cordón detonante y cohetones con clavos adheridos con cinta adhesiva’. El diputado Ángel Álvarez no tardó en dar un diagnóstico: tras el caso Gilber Caro, el Plan Siembra contra los dirigentes de Voluntad Popular continuaba en Carabobo. “Mi hijo ha usado como armas sus ideas, su conciencia, principios y valores democráticos. Si hablamos de armas ha usado siempre un megáfono para coordinar, animar y comprometer a la gente”, le dijo Oswaldo Graffe a El Nacional el 14 de julio. Para él, la detención de su hijo se debía a motivos políticos, precisamente, por militar en el partido fundado por Leopoldo López. Carlos recibió privativa de libertad en tribunales militares el 15 de julio y le ordenaron reclusión en la cárcel de Ramo Verde. Estuvo aislado 18 de sus primeros 20 días, período tras el cual su madre pudo verlo. “Está más flaco y nos preocupa su condición porque tiene piedras en los riñones que hay que extraerlas para evitar que se le presente una emergencia médica”, indicó. Ayer se cumplieron 45 días desde su detención y aún no ha sido posible que su abogado, Luis Armando Betancourt, reciba el acta y los oficios para la defensa. Hoy, fecha tope para la audiencia de Carlos, Betancourt informó que si el MP no ha acusado al dirigente, éste debería salir en libertad.

Roberto Picón: 16 días encerrado en un baño

Si no fuera trágico sería risible: tener un pisapapeles con forma de granada fragmentaria fue una de las cosas que le costó a Roberto Picón (ingeniero de sistemas y jefe de la Secretaría Técnica de la MUD) la libertad. Según se detalla en un informe de Provea, el curioso objeto fue uno de los elementos de convicción de los que se valió el Tribunal Militar Tercero de Control (a cargo del juez militar Mickel Amézquita, capitán) para imputarle a Picón sustracción de efectos pertenecientes a las Fuerzas Armadas, traición a la patria y rebelión. Esa fue apenas una de las varias irregularidades de un proceso que comenzó la noche del 22 de junio de 2017, cuando 18 agentes del SEBIN asaltaron –no mediaba orden judicial alguna, por lo tanto no se le puede llamar allanamiento– la quinta 4.15 de Altamira, propiedad del ex viceministro de CAP Arístides Moreno, y donde se solían reunir miembros de la MUD. Esa noche secuestraron –no había orden de detención ni se estaba en presencia de delito flagrante– a Picón y a Moreno. Los incomunicaron y ruletearon por varias comisarías, hasta dejarlos en El Helicoide. Luego, los separaron. Picón pasó cuatro días –la ley establece un plazo máximo de dos– cautivo y sin audiencia de presentación, pero ya estaba sentenciado: en su tribunal televisivo (“Los domingos con Maduro”) el dictador lo acusó de estar preparando una operación de intervención del sistema del CNE: “La persona que dirigía esto es Roberto Picón, muy íntimo de Capriles, tenía un bunker de hackeo del poder electoral”. Eso fue el 25 de junio. Al día siguiente, diligentes, lo llevaron ante un Tribunal Militar (siendo él civil), que con los frágiles elementos de convicción antes descrito le imputó tres delitos del Código de Justicia Militar y le puso como lugar de reclusión El Helicoide. Allí durante 16 días (01 de agosto – 17 de agosto) estuvo encerrado en un baño sin ventana, donde no entraba aire fresco ni pegaba la luz del sol y en cuyo suelo, sobre una colchoneta, dormía. Las condiciones mejoraron desde esa fecha, pero aún no ha obtenido la libertad.