Jan Hurtado, el venezolano de los goles importantes

Pedro Troglio da por finalizada la práctica matinal de Gimnasia, aunque Jan Carlos Hurtado se queda un rato más practicando su pegada en uno de los arcos de Estancia Chica, el predio que posee Gimnasia a media hora de la ciudad de La Plata. Cuando termina, el joven delantero venezolano abandona el campo de entrenamiento y saluda a los periodistas que fueron a presenciar la práctica.

Alto y fibroso, pero con una sonrisa que delata sus 18 años, Hurtado ha comenzado a hacerse un nombre en el Lobo gracias a los dos goles que marcó hasta ahora en la Copa Argentina. Uno de ellos sirvió para eliminar a Boca, mientras que el otro, el que le marcó a Central Córdoba de Santiago del Estero, le dio vida a Gimnasia para poder alcanzar las semifinales del torneo. “Después del gol que hice contra Boca me gané el cariño de la gente y agarré más confianza, pero yo sigo siendo igual”, afirma “el Negro”, como le dicen cariñosamente los hinchas platenses.

¿Qué tal estos primeros meses en La Plata?

Muy, muy bien. Vivo con mi papá en un departamento muy lindo. Hasta hace poco vivía en un hotel. La gente me ha tratado muy bien acá, gracias a Dios me he ganado el cariño de la gente.

¿Y en el vestuario? ¿Te resultó fácil la adaptación?

Sí, cuando llegué al equipo todos se acercaron a saludarme, eso me hizo sentir muy bien. Todos los compañeros me hablan y me dan consejos, aunque más que todo el “tanque” Silva.

En tres meses, Hurtado, que llegó proveniente del Deportivo Táchira, ya pudo contrastar las diferencias entre el fútbol venezolano y el argentino.“Los árbitros dejan pegar mucho, el juego aquí es muy rápido y de mucha fricción. Hay que estar bien despierto”, reconoce. “A mí me gusta pivotear y meter diagonales; arrancar desde atrás y salir en velocidad con la pelota, para ir a buscar el cabezazo”, dice sobre sus características como delantero.

Después del gol que le marcó a Boca, al joven delantero se le llenó el celular de felicitaciones. “Me escribió mucha gente y le respondí primero a todos los que estuvieron ahí cuando me tocó estar muchos meses sin jugar”, subraya, recordando el conflicto que sostuvo con el Deportivo Táchira y que precipitó su salida del cuadro aurinegro.

¿Qué fue lo que pasó con el Táchira?

Lo que ocurrió fue un tema contractual, aunque no quiero entrar mucho en detalle porque ya he hablado mucho de eso. Me bajaron a la reserva y no me dejaron jugar un partido. Vi que no me iban a dejar jugar más y decidí rescindir el contrato e irme a Colombia. Mis representantes me dijeron que ahí iba a poder seguir entrenando. Tuve dos preparadores físicos argentinos que me ayudaron mucho, que son unos cracks trabajando. Ellos me ayudaron mucho con las comidas y con el entrenamiento para seguir activo.

Probaste suerte en Europa. ¿Qué tal te fue?

Hice tres pruebas en Bélgica: en el Brujas, en el Lokeren y en el Oostende. Hice un gran trabajo y todos me querían, pero por el problema que tenía con Táchira no pude firmar. Con Oostende y Lokeren no pude firmar por eso. Con el Brujas ya iba a firmar, ya estaba todo arreglado, pero me llegó la propuesta de Gimnasia y decidí venirme para acá, porque en Brujas iba a jugar en el segundo equipo y recién en diciembre me iban a subir a Primera. No quería retroceder un paso después de todo lo que había avanzado. En Lokeren y Oostende sí iba a jugar con el primer equipo desde el principio, pero me tiró más el fútbol argentino.

¿Qué experiencias te dejaron el Sudamericano y el Mundial Sub 20?

Fueron muy lindas experiencias, aprendí mucho y tuve la oportunidad de conocer muchos lugares y otras culturas. Nunca imaginé que iba a conocer Chile o Corea. Es una experiencia que te marca de por vida.

De padres colombianos, Hurtado, que indica que está en contacto permanente con el cuerpo técnico de Rafael Dudamel, el entrenador de la selección de Venezuela, sonríe cuando se le pregunta si considera vestir algún día la camiseta de Colombia.

“No, no, no, Venezuela. Siempre Venezuela”, sentencia.

 

Juan Méndez | @Juanmendezgo