Revista OJO seguirá solidaria con los presos políticos

Durante las últimas tres semanas publicamos cada día la historia de un preso político venezolano distinto. No fue la más feliz de las tareas (ni tuvo tampoco la más entusiasta de las respuestas, todo hay que decirlo), pero la asumimos como un deber moral inherente a nuestra profesión. Mal podíamos pretender llamarnos medio de comunicación y hacernos la vista gorda ante la injusticia que hace sufrir a cientos de compatriotas. Por ello decidimos dedicar parte de nuestro quehacer diario a denunciar y visibilizar la situación de aquellos venezolanos contra quienes la (in)justicia revolucionaria se cebó con saña por atreverse a disentir. Al hacerlo, encontramos un patrón sistemático de actuación: detenciones sin orden de captura ni flagrancia (entiéndase: secuestros), ruleteos y desapariciones por horas y a veces días, juicios en tribunales militares express con pruebas amañanadas (o a veces, incluso, sin ellas), y, en buena parte de los casos, torturas y maltratos físicos y psicológicos en los centros de reclusión. Todo ello constituye una de las peores caras de Venezuela, con la que nos topamos de frente. Pero no fue la única. Hacer esta serie significó también conocer de abogados que con un tesón ejemplar y un desinterés verdaderamente admirable están gastando su vida en la defensa de estos presos; fue saber la historia de madres, padres y hermanos infatigables que diariamente hacen esfuerzos sobrehumanos por alimentar y sostener a sus familiares que están tras las rejas; fue tener noción de gente anónima que ayuda; y fue, incluso, ver cómo la nobleza y la generosidad brotaban en nuestros propios lectores, que conmovidos con los relatos nos solicitaban información por privado para colaborar con los detenidos. En estas tres semanas sentimos dolor, asco, impotencia, admiración, esperanza y respeto, todo al mismo tiempo. Hubo lugar incluso para la alegría, al enteramos de la liberación de alguno de los presos sobre los que escribimos. Por ello hoy, cuando #PresosDeLaDictadura llega a su fin como serie diaria en ‘Revista OJO’, la despedimos con un compromiso: el de darles siempre, a los presos políticos y a sus familiares, el espacio que necesiten. Aquí estaremos a la orden para lo que necesiten. Mientras haya presos políticos, este OJO no mirará para otro lado, y será el de ustedes.