Hay militares que no golpean

Atravesar el puente Simón Bolívar fue fácil. Los controles fueron tan blandos como lo son los derechos humanos en Venezuela. Cientos de personas cruzaban hacia Colombia desde temprano y muy pocas eran revisadas. No faltó quien gritara “Maduroooo”, para que un grupo de personas respondiera lo que ya todos saben. Pero lo más importante no era eso, sino la sensación de que el mundo tenía los ojos puestos sobre un país que busca su libertad. El concierto empezó un poco tarde y yo llegué cuando ya tenía un rato. Lo primero que me sorprendió fue cuando un funcionario de la Policía Nacional colombiana me preguntó si podía requisarme. Lo miré receloso. ¿De verdad existen policías y militares que dicen por favor y gracias? Mis prejuicios venezolanos hacia ellos tendrían el mismo destino que tantos queremos que tenga la dictadura: caerían uno a uno. Metido entre el público, mientras sonaba Reik, un militar pasó cerca de mí. “Permiso”, dijo, con cara de niño de escuela. Cuando me moví, alzó el pulgar, asintió con la cabeza y soltó un “Gracias” que me dejó boquiabierto.

El concierto estuvo un poco frío. Acaso por la variedad de interpretes (cada quien tenía su público), acaso por el calor que nos chupaba energía como un zancudo con un estómago infinito. Pero hubo varios momentos álgidos: Color esperanza, de Diego Torres; Carlos Baute gritando verdades sin pudor; Miguel Bosé mostrando su solidaridad sin eufemismos (“Michelle Bachelet, ven de una puñetera vez, mueve tus nalgas y ve los desmadres que ocurren en Venezuela”); en fin: Alejandro Sanz, Juanes, Ricardo Montaner, la gozadera con Silvestre Dangond, la locura -La Locura- con Carlos Vives, un speach -demasiado religioso para mi gusto- de Daniel Habif. Y Nacho invitando a Chyno Miranda a la tarima, “para recordar viejos tiempos” y dar un ejemplo de reconciliación. Cantaron Mi niña bonita y el 90% del público (300 mil personas, según la prensa del concierto) se unió en una coreografía que les recordó, probablemente, a una época en la que en Venezuela todavía había papel tualé y los niños aún no se morían de sarampión. Aunque se sembraban las condiciones para que esto ocurriera.

Los medios de todos los países nos reunimos a intercambiar -y capturar- impresiones. Muchos celebraban el concierto y más de uno se mostraba escéptico sobre los militares venezolanos y sus posibilidades de plegarse a la democracia. Un Guaidó demacrado, ojeroso y cada vez con más canas dijo que cruzó la frontera con ayuda de las FANB. Era la primera vez que lo veía sin flux y con camisa remangada. El presidente legítimo perdió su elegancia habitual y no parecía importarle. Así, supongo, debe lucir el presidente de un sitio como Venezuela: ante una crisis que está dejando tantos  muertos, la tranquilidad que ha querido fingir la dictadura no solo es chocante sino artificial. Para reconstruir el país hace falta remangarse la camisa y despeinarse. En esas andaba Guaidó: trabajando por Venezuela en un país en el que los militares no golpean a los civiles, dicen por favor y hasta -lo certifico- te pueden regalar una llamada desde su smartphone. Llevo menos de 24 horas en Cúcuta y, dado que estaba mentalizado, no me ha impactado ni el abastecimiento, ni la seguridad: me ha impactado algo de lo que nadie me habló: la educación de los que se visten de verde.

¿Estarán tomando nota los funcionarios venezolanos?

 

Por Lizandro Samuel | @LizandroSamuel 

Maná vela por Venezuela en concierto

Fernando Olvera, la voz principal de Maná, tomó unos minutos de su concierto en Cataluña para hablar sobre la situación que vive Venezuela actualmente y el caso de Leopoldo López, uno de los tantos presos políticos.

El domingo 6 de septiembre 2015, la banda mexicana presentó su show en Barcelona, en donde apareció una gran bandera de Venezuela en la tarima. El cantante la tomó en sus manos e intentó explicarle a la audiencia que ellos se encontraban bastante preocupados por los malos tragos que está pasando el pueblo venezolano. Alzando el símbolo patrio quiso demostrar su solidaridad con el país, y el rechazo absoluto al régimen del presidente Maduro; además de comentar lo que vive Leopoldo López tras las rejas.

El tour de la banda, llamado “Cama Incendiada”, tiene planeadas presentaciones por varios escenarios del mundo y se espera que el líder de esta agrupación vuelva a llamar la atención sobre los problemas por los que está pasando Venezuela en estos momentos.

Debajo de éstas líneas, un pedazo de las palabras de Fernando la noche del concierto

 

El mismo loco con otros cantos

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Dani Martin llegó a Venezuela a las 3 de la mañana del jueves y se enteró en suelo patrio que Mi Teatro, su nueva producción discográfica, había alcanzado en España la categoría de disco de oro en ventas. En la mañana se encontró en el Eurobuilding con sus paisanos de La Oreja de Van Gogh, con quienes compartió desayuno y el pesar de no poder estar los unos en el concierto de los otros, ya que eran a la misma hora. Read More…

Anhelo del pasado – Roxette en Venezuela

Por Federico Santelmo – @fedesiete

Por alguna razón que hasta el día de hoy no me explico, a uno de mis mejores amigos le encanta la banda Roxette. Hablo de un fanatismo tal que tiene todas los discos, se sabe todas las canciones y ha visto todos sus videos. No, no es gay (no es que haya nada de malo con eso), solo es un auténtico fanático.

Mi amistad con él data de toda la vida; crecimos en el mismo barrio y estudiamos en el mismo colegio. Compartimos deportes, juegos, peleas, gustos y —claro está— música. Su extrema pasión por Roxette no se transfirió totalmente a mí, y al grupo de amigos; sin embargo, hoy día tengo hasta tres álbumes de ellos que compré durante la adolescencia. El resto del grupo también sufrió el mismo destino. Cabe destacar, la compra de discos para la época era una práctica común, y no se limitaba a comprar el de tu grupo favorito; también adquirías diversidad; era la manera de escuchar música. Traten de imaginar un mundo sin internet (difícil ejercicio) y entenderán.

Hace un poco más de un mes me entero que la susodicha banda viene a Caracas. Lógicamente le escribo a mi apasaionado-por-Roxette amigo, visto que vive en Panamá,  y su emoción fue expresada con todos los signos de exclamación y caritas que bbmsn podía aguantar. Quedé en averiguar precios y cuadrar para ir. Un plan que duró algo así como cinco minutos, que fue cuando vi el costo de las entradas. Le dije “bro (nunca digo bro, pero hubiese sonado cool), yo no tengo vela en este entierro (ídem)”. Por supuesto, eso no detuvo a mi impaciente amigo. Compró el valor de la fila más cercana, el pasaje aéreo y la experiencia de ver a su banda favorita en el universo, en las terrazas del CCCT.

Yo, por mi parte, me olvidé del asunto y seguí con el curso normal de mi vida (dícese de que fui al festival Lollapalooza en Chile y me monté en tarima con Foo Fighters,  lo normal pues —pero esa es otra historia) hasta que otro amigo del grupo en el cual fuimos infectados por nuestro Roxette-fan me pregunta si quiero ir. “No, es muy caro”, le digo, a lo que él me responde que está de acuerdo pero que nos lancemos igual a regatear entradas a los revendedores.  Bueno, no es un mal plan. Acordamos que si superaba un tope no íbamos al concierto y nos bebíamos ahorrábamos el dinero. Resulta que el pana tiene una habilidad nata para regatear y conseguimos a mitad de lo que estábamos dispuestos a pagar, y con muy buena ubicación. “Let’s join the joyride”, dijimos. O en verdad no. Pero entramos.

Si asistir a Roxette no fuese suficiente para llevarnos a nuestro pasado, la elección de Aditus como teloneros nos lleva a épocas prenatales. El concierto estuvo muy bueno, ambos grupos no llevan más de 25 años tocando por casualidad —salvando las distancias entre suecos y venezolanos—. Marie Fredriksson y Per Gessle aún saben montar un buen show, llenar de emociones a un público y tocar buena música. Tenían 17 años desde su última visita a Venezuela y digamos que, sí, físicamente se les nota. Pero la buena vibra entre banda y público, el ambiente de compartir y la nostalgia del pasado crearon una velada inolvidable para sus fans. En un momento de la noche, el guitarrista sonó un solo con la melodía de Caballo Viejo. Lindo gesto. Per estuvo siempre interactuando con la audiencia, y la energía nunca decreció. Se despidieron entre ovaciones y aplausos, con sonrisas por todos lados y agradecimientos de haber podido ver a una banda que dejó sus años de gloria una década atrás, pero que sigue siendo añorada por muchos.  Nuestro ahora excitado amigo, vestido de sonrisas y alegría (que no, que no es gay), nos invitó a celebrar en su casa, en donde bebimos y brindamos por los viejos tiempos. Tiempos que, por un momento, se volvieron indistinguibles a los actuales.

La Femme Fatale en tarima venezolana

Foto extraída de www.eluniversal.com

Britney Spears deleitó a sus fanáticos en una presentación que duró hora y media exacta

Por Andrea Torres @AndreCTJ

El día de ayer se efectuó en Caracas el primer concierto en Venezuela de Britney Spears. Luego de 15 años de carrera musical, sus fans venezolanos lograron ver a la Princesa del Pop en la Universidad Simón Bolívar en un evento organizado por Evenpro.

Una cuenta regresiva de media hora, proyectada en las pantallas gigantes, maximizó la expectativa de los asistentes. La presentación de Britney comenzó a las 9:30 con un video en el que se vio a la cantante huyendo de la justicia. Con la frase “I’m not that innocent” —No soy tan inocente— arrancó el concierto. “Hold it against me” fue la encargada de abrir la presentación. Durante esta canción se pudo ver a la artista con un mini vestido blanco y plateado, rodeada de sus bailarines quienes, vestidos de policías, realizaron una coreografía entre rejas.

Si algo no faltó durante la presentación de la cantante fue escenografía. Durante todo el concierto la tarima estuvo llena de artículos de utilería, juegos de luces y bailarines. Desde cornetas gigantes, columpios voladores, pasando por carros y motos, hasta objetos egipcios de gran tamaño se lograron ver ayer en el show de La princesa del Pop.

Entre las canciones que no están en su disco más reciente que la artista interpretó se encuentran “3”, “Piece of me”, “If U seek Amy”, “Gimme more”, “Don’t let me be the last to know”, “Baby one more time”, “I’m slave for U”, “Womanizer”, y “Toxic”. También realizó un cover de la canción “S&M” de Rihanna.

Foto extraída de www.eluniversal.com

El concierto estuvo guiado por un hilo de videos que presentaban a un hombre que, aparentemente, estaba obsesionado con Britney Spears. El sujeto, escondido en un cuarto, vigiló cada movimiento de la cantante y dio paso a diferentes situaciones a lo largo del show.

Dentro de las colaboraciones audiovisuales que la cantante presentó, se encuentra un video en el que aparece Will I Am, integrante de la agrupación Black Eyed Peas. También se pudo ver a Nicki Minaj en un video que apareció durante la presentación del tema final del espectáculo, “Till the world ends”, como referencia de un remix que realizó Britney con Kesha y Minaj.

Para su despedida Britney apareció con un traje corto de lentejuelas negro y ajustado a su cuerpo con el cual interpretó enérgicamente su último hit. Finalizó la presentación montándose en un columpio que tenía unas alas de ángel, llenando al público de papelillos, luces y diciendo “I love you Venezuela”.

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