Eduardo Roque: Condenado por Diosdado Cabello

“¿Tiene que haber justicia, verdad? Tiene que haber justicia para que haya paz en este país”, dijo Diosdado Cabello el 2 de agosto de 2017 luego de mostrar, desde el trono de Con el Mazo Dando, un video en el que acusaba a un dirigente estudiantil de Voluntad Popular de ser el líder de un ‘grupo terrorista’ en Cumaná. Un día antes, en horas de la tarde, la noticia se había esparcido por las redes sociales: otro miembro de VP había sido apresado por el Sebin. El ‘modus operandi’ de la captura era el mismo que un par de semanas atrás habían utilizado en el caso Carlos Graffe. Esta vez era el turno de Eduardo Roque, interceptado por una camioneta tras salir de una farmacia. A Roque, abogado y estudiante de Comunicación Social, dos días después del programa de Cabello le imputarían los cargos de sustracción de elementos de la Fuerza Armada y traición a la patria. Para el joven dirigente de VP, el proceso fue una pequeña gira por el oriente de Venezuela: fue detenido en Sucre, 72 horas después tuvo su audiencia de presentación en Anzoátegui y, tras conocer la medida de privativa de libertad en un Tribunal Militar de Barcelona, lo enviaron a la cárcel La Pica, en el estado Monagas. Luego de conocer la decisión del juez, Voluntad Popular emitió un comunicado para rechazar la detención y responsabilizar al número dos del PSUV por dar la orden. Ironías del chavismo, minutos antes de mostrar el video que inculpaba a Roque por presuntamente tener armas de fabricación militar y un maletín con artefactos explosivos improvisados, Diosdado Cabello había echado el cuento, entre risa y risa, de cómo su esposa le pasaba material para construir C4 mientras él estaba en prisión junto a Vielma Mora.

Ramón Guillermo Aveledo

​-¿Por qué no cayó la dictadura?

-Yo me planteo, en lugar de ‘¿Por qué no cayó?’, ‘¿Por qué no ha caído?’. Con gobiernos como este, no se puede sacar una conclusión tan definitiva. Yo creo que este gobierno va a terminar, sin duda. ‘Va a caer’, para usar el mismo verbo con el que se me interroga. No ha caído porque ha usado la fuerza por encima de la ley y de las reglas. Para ello, ha tenido un respaldo suficiente de lo que podríamos llamar condición gobernante, que es el partido del gobierno y la Fuerza Armada utilizada como instrumento político-partidista. ¿Y eso por qué ha sido posible? Porque en Venezuela viene ocurriendo un golpe de Estado continuado, por etapas, por capítulos. Lo que venía siendo un gobierno autoritario, poco respetuoso pero dentro de los límites legales y constitucionales, se ha ido convirtiendo, cada vez más, en un gobierno dictatorial, en un gobierno de facto. En Venezuela hay unas reglas para llegar al gobierno y para cambiar el gobierno, que están en la Constitución. Sin embargo, no se han respetado, como en el caso del referéndum revocatorio, que era una manera constitucional de cambiar el gobierno. La Carta Magna tiene también otras normas que se refieren al control del gobierno y que suponen la existencia de un Poder Legislativo autónomo, de un Poder Judicial autónomo, que haya una serie de mecanismos en el Poder Ciudadano para que funcione también con autonomía. Esos poderes durante mucho tiempo obraron sin independencia y esa condición, precisamente, se puso a prueba cuando la oposición ganó la mayoría en la Asamblea Nacional. Esa era una oportunidad para que la AN controlase al Ejecutivo: los presupuestos, el gasto a través de los créditos adicionales y hacer investigaciones. Legislar con autonomía para establecer límites al poder. Fue allí cuando el gobierno empezó esa fase del golpe de Estado continuado a través de una serie de descalificaciones al poder parlamentario y para eso contó con la colaboración del TSJ, elegido inconstitucionalmente por el gobierno en diciembre de 2015 con el fin de garantizarse su apoyo. Esa espiral ascendente desde el Estado de derecho muy imperfecto que teníamos hacia un Estado de mero hecho, en el que predomina el uso de la fuerza, le ha permitido al gobierno seguir en el poder a pesar de no contar con la opinión pública, a pesar de las grandes protestas, a pesar de las presiones internacionales para que se cumplan la Constitución y las leyes. Hasta ahora puede hacerlo porque tiene la fuerza para obligarnos a aceptarlo. ¿Por qué digo yo que no se puede llegar a una conclusión y decir que no cayó? Yo pienso que va a caer porque esta forma de gobernar tiene en sí misma los gérmenes de su propia destrucción. Cuando se permanece en el gobierno por el mero hecho, sin el derecho, ya estamos hablando de la pura fuerza. Tan pronto ocurra un cambio en la correlación de las fuerzas va a entrar en crisis este modelo. Lo que nos espera es una fase de inestabilidad hasta que el país logre una equilibrio nuevo sobre la Constitución y el derecho.

*Ramón Guillermo Aveledo es abogado, profesor universitario y autor de más de veinte libros. Tiene un doctorado en Ciencia Política y fue Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática desde 2009 hasta 2014.

Carlos Graffe: Recluido y sin defensa

Terminó su cita médica y salió de la Torre Venezuela, ubicada en la avenida Bolívar de Valencia. Según un comunicado publicado por Voluntad Popular, Carlos Graffe había sido operado de emergencia por esos días y aún estaba convaleciente de una condición renal. Así que, ese 13 de julio, le tocaba hacerse un chequeo de salud. Luego de terminar su consulta, Graffe se retiró del edificio. Cuando pretendía montarse en su vehículo, un grupo de funcionarios del Sebin salió de una Jeep blanca y lo interceptó. “Ayúdenme, esto es un secuestro”, gritó desesperado, pero de nada sirvió. Lo subieron a la camioneta y se lo llevaron. Ese mismo día, minutos más tarde, la Policía de Carabobo tuiteaba lo siguiente: ‘Informa la PNB: detenido Carlos Graffe con explosivo C4, cordón detonante y cohetones con clavos adheridos con cinta adhesiva’. El diputado Ángel Álvarez no tardó en dar un diagnóstico: tras el caso Gilber Caro, el Plan Siembra contra los dirigentes de Voluntad Popular continuaba en Carabobo. “Mi hijo ha usado como armas sus ideas, su conciencia, principios y valores democráticos. Si hablamos de armas ha usado siempre un megáfono para coordinar, animar y comprometer a la gente”, le dijo Oswaldo Graffe a El Nacional el 14 de julio. Para él, la detención de su hijo se debía a motivos políticos, precisamente, por militar en el partido fundado por Leopoldo López. Carlos recibió privativa de libertad en tribunales militares el 15 de julio y le ordenaron reclusión en la cárcel de Ramo Verde. Estuvo aislado 18 de sus primeros 20 días, período tras el cual su madre pudo verlo. “Está más flaco y nos preocupa su condición porque tiene piedras en los riñones que hay que extraerlas para evitar que se le presente una emergencia médica”, indicó. Ayer se cumplieron 45 días desde su detención y aún no ha sido posible que su abogado, Luis Armando Betancourt, reciba el acta y los oficios para la defensa. Hoy, fecha tope para la audiencia de Carlos, Betancourt informó que si el MP no ha acusado al dirigente, éste debería salir en libertad.