chigüire bipolar el futuro promete

Revista OJO ayuda a Chigüire Bipolar a contratar a nuevo pasante subpagado

El primer lunes de diciembre me agarró con una noticia que me desconcertó: “Usuarios exigen perniles para desalojar tren averiado”. Me quedé frente a la pantalla de la computadora por un buen rato. ¿Era una noticia real? Varios medios le hacían eco y explicaban lo siguiente: como ya es costumbre (a estas alturas, lo raro es que el Metro no tenga retraso), un tren con fallas estaba provocando que miles de personas llegaran tarde a su destino esa mañana. El tren en cuestión no dio más y, en Bellas Artes, los funcionarios pidieron que se desalojara.

Pero la gente se negó.

La gente dijo basta: no más.

Y, como burlándose del poder, exigieron los perniles que prometió el régimen para Navidad: o se los daban o no se bajaban.

No saben cuántas veces he fantaseado con una escena parecida que deviene película de Tarantino.

Pero este no fue el caso: luego de una hora, la gente empezó desalojar.

Chigüere Bipolar es, a mi entender, uno de los mejores medios de comunicación que hay en Venezuela. Una de las apuestas mejor logradas, pulidas y más creativas. Tanto, que su desafío cotidiano ahora es encontrar formas de hacer una sátira que supere a la realidad, esto en un país en el que un ex escolta presidencial se roba ciento de miles de dólares, se compra una casa en la misma urbanización en la que vive Bill Gates, es participe de una movida corrupta que ayuda a quebrar a la misma nación en la que los niños se mueren de sarampión por falta de medicinas, y luego le dice al juez que todo lo que hizo lo hizo por ayudar a Venezuela.

¿Cómo se hace humor en un país tan absurdo?

El sábado primero de diciembre, Revista OJO celebró –en el Centro Cultural Chacao– El Futuro Promete: un evento cargado de arte, labor social, ideas y medios de comunicación. Chigüire Bipolar fue uno de los invitados. Daniel Enrique Pérez, el editor que está en Caracas, dio una ponencia explicando el proceso creativo en el animal más rebelde –y padecido– de Venezuela.

Más de 40 personas se animaron, luego, a crear titulares de noticias satíricas que postularon a un concurso que premió al más destacado.

Una de las modas hater más ladillas que ha pululado en el país es la de despreciar al humor y los humoristas. Yo no sé quién dijo que tener cara de culo y llevar una corbata que ahorca al cuello hace a alguien una persona más seria, inteligente o atractiva. O peor aún: yo no sé quién dijo que eso puede ayudar de algún modo a salir de la crisis en la que estamos.

Si el humor (que es distinto a la comicidad) es una forma de pensar, la risa es una manera de liberar tensión. Y en este país, todos necesitamos pensar más y relajarnos un poco. ¿Cómo, si no, se puede arrancar la semana sabiendo que decenas de personas se negaron a desalojar un tren y que, para hacerlo, pidieron a cambio perniles?

¿Se imaginan los niveles de hartazgo y frustración que hay que acumular para llegar a ese punto?

Por eso, en lo particular, celebro que exista el Chigüire: para que cuando ya sienta que no pueda llorar más de arrechera o de tristeza, al menos pueda llorar de risa. Porque en este circo, o nos quedamos secos o ahogamos a los problemas.

Este fue el titular que ganó el concurso hecho en El Futuro Promete y la noticia que los panas de Chigüire crearon a partir de él:

UCV resuelve crisis del agua con lágrimas de bachilleres que no lograron entrar

La Universidad Central de Venezuela (UCV), principal casa de estudios del país, podrá comenzar a ser conocida pronto como “La Casa que Venció a la Sequía y al Mal Manejo de los Recursos Hídricos” gracias a un trabajo realizado por profesores y estudiantes de su Facultad de Ciencias, que permitió aprovechar las lágrimas vertidas por los estudiantes que no lograron ser admitidos para llenar los embalses de todo el territorio nacional.

El profesor Ricardo Quiñones fue el encargado de demostrar al público los resultados de esta investigación: “Para nuestra sorpresa, hay sectores de los jardines de la universidad que se mantienen verdecitos, a pesar de no haber sido regados en años. Y ahí nos dimos cuenta que era justo en los sitios donde ponen las carteleras con las listas de nuevos ingresos. Porque, a pesar de la crisis universitaria, los bachilleres siguen soñando con entrar a estudiar aquí. Pero no todos pueden, por supuesto. Entonces comenzamos a pensar qué podíamos hacer con esos millones y millones de litros de lágrimas que caían al suelo, que se desperdiciaban. Y construimos un tubo recolector que reúne todo ese torrente y lo vierte a las cuencas de las represas. ¡Bingo! Todas las represas subieron a un nivel cercano al óptimo” afirmó el profesor Quiñones, mientras le prestaba su pañuelo a una joven que quiso entrar a estudiar Comunicación Social, todavía no sabemos bien por qué.

Fuentes extraoficiales aseguran que el Gobierno Nacional estudia robarse esta idea. Nuestro informante afirmó que el tema se trató ayer en una reunión del Gabinete. “Esta gente quiere poner tubos recolectores como los que inventaron en la UCV en las colas de las pensiones, en las protestas después de lanzar las lacrimógenas, incluso donde los mismos profesores abren sus recibos de pago. El plan de ellos es tener agua suficiente para convertir a Venezuela en el principal exportador de agua del mundo” comentó nuestra fuente, mientras nos sugería poner un tubo recolector en el escritorio del pasante subpagado.

Ya saben: si luego leen en Gaceta Oficial que el régimen implementará tubos recolectores en las calles, sepan que la idea fue del pasante subpagado que Chigüire Bipolar contrató por un día en El Futuro Promete.

 

Por Mark Rhodes