El arte que envuelve al barrio El Calvario

El Hatillo, uno de los cinco municipios de Caracas, es una zona turística por excelencia. El movimiento que tiene los fines de semana es radicalmente distinto al que se presenta de lunes a viernes, porque personas de toda la ciudad vienen a disfrutar de la arquitectura, arte, gastronomía y oferta cultural que ofrece. Protagonistas de ese flujo natural de esparcimiento citadino son su casco histórico, su pueblo colonial y el Centro Comercial Paseo El Hatillo. Sin embargo, los habitantes de la urbe a menudo tienden a ignorar la presencia de un lugar destacado a nivel artístico y creativo,  que ofrece una vista que permite observar a toda la zona desde lo alto: El Calvario.

El Calvario es una barriada ubicada por encima del pueblo de El Hatillo. Desde el casco histórico, el centro comercial, o cualquiera de las locaciones regadas por la zona, se puede ver a la distancia. Se le entra o por arriba, en la intersección de la bajada que se dirige a Los Naranjos; o por abajo, desde la avenida El Progreso. Es un lugar fascinante, con una humildad inusitada: pese a tener un microcosmos artístico envidiable para otras comunidades, una identidad maciza como el acero y un acervo de tradiciones sumamente rico, mantiene una actitud silenciosa en la ciudad de Caracas. Sea por problemas de comunicación, físicos o electrónicos, su aislamiento es un problema que requiere de soluciones.

Una visita a El Calvario  es una de esas experiencias que te abren los ojos respecto al país. Ver las abundantes muestras artísticas que tienen lugar en sus calles resulta cautivador, y, también, contemplar una comunidad con una identidad tan macada, con un orgullo local tan radiante, te hace ver a Venezuela de una forma distinta, y te permite reconciliarte con la esperanza de un mañana posible. Cheo Carvajal, destacado periodista especializado en el área de urbanismo y miembro de Ciudad Laboratorio, nos concedió el honor de explicarnos el porqué del arraigo de sus habitantes:

Yo creo que El Calvario es un barrio que nació, por ser periférico y tener una larguísima historia, anterior a los años 50, y que empezó cuando se construyeron los campos de golf a partir de la hacienda que había allí, ya que la gente que trabajaba allí tuvo ese espacio para poblar. El señor José Gonzales, que tiene alrededor de setenta años, dice que su mamá nació allí, que su abuela nació allí: hay una larga tradición sobre el territorio, que siempre estuvo emparentada por el pueblo, hasta que en algún momento se separó por lo agresivo de la avenida Progreso, lo divide tanto física como mentalmente. Los tres sectores conforman una imagen de comunidad completa que es muy fuerte, quizás porque su capilla fue la primera construcción de El Hatillo”.

La organización civil Ciudad Laboratorio ha sido protagonista del proceso de integración entre Caracas y el barrio. En su experiencia, ha desempañado varios proyectos en conjunción con la comunidad. Además, hace cuatro años tomaron la iniciativa de crear El Calvario a Puertas Abiertas, que se llevó a cabo por primera vez en compañía de Vive El Hatillo y la Asociación Civil Asoraíces. Hay que destacar que no es la única tarea que han cargado sobre sus hombros: han realizado talleres de revalorización de patrimonio, gestionado actividades culturales, y establecido vínculos con varias instituciones para la elaboración de una amplia variedad de proyectos que se han venido llevando a cabo. Como dice Cheo, “nosotros no somos los dueños de El Calvario”.

Actualmente, hay muchísimos esfuerzos que se desarrollan en estas calles. No son pocos los planes por atraer a los transeúntes. Por revalorizar su tradición. Por hacerlo parte de la ciudad.

 

Caminando por El Calvario

“Nuestra apuesta a El Calvario es abordar o dar respuesta a los diferentes problemas que hemos encontrado a través de nuestros programas educativos. Realmente, aquí en Caracas cada barriada es un mundo distinto, no puedes comparar a La Vega con Antímano, mucho menos con El Calvario, que en muchos sentidos se siente como un pueblo, es muy chiquito, son aproximadamente tres o cuatro hectáreas, de 200 y pico de casas. Es una comunidad muy consolidada, ellos no han vuelto a crecer desde 1984, ellos no crecen a nivel físico, si lo hacen, es montando más pisos en las casas, no pueden ocupar otros terrenos porque no hay espacio”.

Laura Guerrero, licenciada en Psicología, nos narró esa situación –y el panorama completo– con sorpréndete detallismo. La misión que ella y su equipo vienen desarrollando nació en el 2016, cuando tuvo lugar la primera edición de El Calvario a Puertas Abiertas, iniciativa dirigida por Caracas Ciudad Laboratorio con la idea de hacer al ciudadano recuperar su calle, su ciudad, que aprenda a vivirla. Además de su potencial turístico, esta barriada tiene muchísimas opciones en el plano cultural, pues en cada esquina hay un artista, un escultor, un pintor o un orfebre, es una comunidad destacada en ese plano.

La principal dificultad de la comunidad, comentada tanto por Guerreo como por Carvajal, es su división. Pese a que todos los ciudadanos hablan del barrio unitariamente, muchos mencionan que existen tres zonas marcadamente diferenciadas: El Calvario bajo, el medio y el alto; circunstancia que inició cuando Hidrocapital era conocida como Electricidad de Caracas. Por motivos pragmáticos, se vieron en la obligación de asignar las “fronteras” para facilitar el trabajo de la empresa. Tiempo después, cuando se iniciaron las juntas comunales, la fragmentación se acrecentó; y hoy en día, la cohesión social es un asunto a resolver.

Asistí a El Calvario A Puertas Abiertas realizado el 22 de diciembre de 2018. Desde las 10:00 am hasta las 7:30 pm se desarrollaron presentaciones de música, danza, cine, literatura oral, además de exposiciones de artes visuales y actividades recreativas en las diferentes paradas del barrio. En total, hubo treinta y cuatro estaciones, dos de ellas en el pueblo de El Hatillo.

Mis pies estaban en el suelo; y mis ojos, perdidos. Perdidos entre el infinito de opciones visuales. En el sector bajo, dos locales llamaban la atención: una tienda de máscaras de los Diablos del Yare y el taller de un artista de estilo Pop-Art. En el sector medio, un tallador se acercaba al grupo para mostrar su trabajo; además, un señor invitaba a todos los visitantes a entrar en su casa para ver su enorme nacimiento realizado con papel mache (el cual ocupaba toda una sala); y también, mostraba con orgullo una pared donde estaban todos los dibujos hechos por su hijo de catorce años de edad, la mayoría, con fuerte influencia del anime. Y en el alto, tres dibujantes urbanos mostraban sus ilustraciones a los transeúntes.

La historia de la fragmentación podrá entrar por un oído, pero abandona la mente cuando empieza el recorrido. En las tres zonas hay murales, todos con una diversidad cromática avasalladora. Ese día, cantidades de personas  recorrían sus callejones, y en cada estación, el colectivo de pupilas se asombraba. Formas abstractas, grafitis con personajes pintorescos, enormes alas angelicales: todo un arsenal de creatividad. En El Calvario, el arte es un elemento unificador.

Otro problema de la comunidad es el total desconocimiento de los ciudadanos de Caracas sobre ella. Tiende a ser frustrante mencionar a El Calvario en –por ejemplo– Las Mercedes, San Agustín, Montalbán o Los Dos Caminos, pues la gente siempre lo asocia con el que se encuentra en El Centro. Es necesario potenciar su visibilidad. Además, debido a su reducido tamaño, los espacios públicos escasean. Comúnmente, en ellos se desarrollan múltiples actividades, pero no hay una ambientación apropiada para el disfrute de todas las edades. Ambos aspectos requieren medidas.

Entre el frenesí y el reposo, el deseo por alzar la voz manipulaba cada expresión del recorrido. En una de las paradas, los habitantes de una casa invitaban a los transeúntes a entrar para contemplar una colección de cámaras analógicas. Muchas personas llevaban adornos festivos; como por ejemplo, una chica que en su cabeza portaba un par cachos de renos de Santa (de felpa).

Sonaba la música, en varias estaciones los instrumentistas se hacían escuchar. Repentinamente,  aparecía una cantante ofreciendo un concierto móvil desde una moto que recorría el barrio. Más adelante, todos bailaban  al son de la salsa. El espíritu carnavalesco lanzaba flechas entre los habitantes, hacía que las calles se movieran.  Dos muchachos iban documentando la rumba con un enorme equipo de filmación. Al verme bordear el aparato me dijeron: “Tranquilo, hermano. Nosotros estamos grabando a las personas que nos visitan”.

La arquitectura local te atrapa. Pasear por El Calvario es penetrar un laberinto de caminos estrechos, callejones sin salida, escaleras entre casas, y, por supuesto, colores, muchos colores. Como en todas las comunidades de este tipo, no existió ningún diseño urbanístico previo a la realización del poblado. Pero El Calvario no solo brilla por la obra del hombre, también lo hace por su naturaleza, que se puede distinguir con facilidad. No es necesario caminar mucho para ver zonas verdes.

El barrio se ubica en una montaña, por lo tanto, en casi todas las viviendas del lugar hay un balcón, un techo o una ventana para contemplar la urbe hatillana y su ambientación verde. Es un complejo de miradores.

Blancas, azules, naranjas, amarillas y verdes, la melanina urbana es cambiante pero coherente. Los tamaños también varían, pero la concordancia jamás se siente irrespetada. Por donde pises, verás techos con tejas rojas, puertas arcaicas y letreros anunciando qué se vende en ese local. Además, están los murales. El Calvario es una guacamaya de concreto. En esa marea de diversidad cromática, a consecuencia de la ausencia de un conflicto visual, el gusto experimenta una inusual satisfacción.

Una doble transformación

La propuesta realizada por la ONG es abordar cada dificultad mediante programas educativos. La apuesta se proyecta para los próximos dos o tres años. Se pretende colaborar con la comunidad para hacer que El Calvario llegue a su potencial máximo. El objetivo es marcar presencia en sus tres sectores, mediante cursos para modificar algunos espacios callejeros colectivamente (que incluyen diseño, fotografía, planifiación, etc), que duran tres o cuatro meses. Observar, imaginar y transformar, ese es su lema. Parte de ese ciclo contempla un diálogo con los habitantes, saber qué necesidades sienten para poder atenderlas. Por ejemplo, se viene realizando una intervención de más de 100 metros cuadrados que uniría al barrio con el Pueblo de El Hatillo, todo con ayuda de los ciudadanos de la comunidad.

Las actividades realizadas por los voluntarios de la ONG son varias, involucran una consciencia social materializada en arduos ejemplos creativos. Se pueden mejorar problemas urbanísticos, pero manteniendo el respeto por la identidad y las tradiciones de El Calvario. Uno de los pasos de su segunda fase –imaginar– fue realizar maquetas donde se señalen las proyecciones a mejorar en el lugar. Los integrantes de la comunidad pudieron realizarlas libremente, seleccionando fragmentos del complejo y señalando que detalles debían tratarse. Cada integrante tuvo que realizar una cooperación de ojo,  corazón y del cerebro. De hecho, el espacio físico no es la única meta de Trazando Espacios, también lo es la espiritual, como dijo Laura Guerrero cuando se le pregunto al respecto:

“Trazando Espacios Identidad busca crear intervenciones artísticas que estén en las paradas espontáneas a partir de elementos e ideas de El Calvario. Estamos trabajando en una escalera condenada, que no lleva a ningún lado, y la primera intervención que se plantea es a través de un cuento que se llama Al otro lado de la orilla, que es sobre una niñita a la que siempre le han dicho que no se relacione con la gente que no sea de su isla, un poco como Moana, y ella empieza a darse cuenta de que en la otra orilla hay otro niño, y empiezan a hablar con una conversación a través de botellas; usamos esa historia para hacer un puente, colocando ladrillos entre varias personas hasta fusionar las dos ciclas, eso se haría para  tratar el tema de la cohesión social”.

Durante la totalidad del recorrido quedó demostrado que el barrio, en sus tres niveles, está en la búsqueda de un fluido contacto con el resto del ecosistema caraqueño. Allende a la barriada, hay toda una ciudad que debe descubrirla, que no conoce las sorpresas que le aguardan entre los callejones cromáticos. Quizás, aquel día en específico sus integrantes realizaron actividades, expusieron sus  vidas, hicieron relucir sus actos creativos, pero su esencia, cultura e identidad pertenecen a la cotidianidad. A diario, El Calvario crece, reinventa su imagen y se proyecta para el futuro. Hoy más que nunca, podría decirse que está en etapa de expansión. No en vano el periodista Cheo Carvajal habló de los frutos de la labor de Ciudad Laboratorio y de Trazando Espacios:

“Ahora es que se vienen a ver los frutos de lo que hemos hecho con Ciudad Laboratorio, que es la integración y el reconocimiento del barrio como parte de la ciudad. Buscamos hacer procesos orgánicos e internos de integración con la comunidad. Este año se hicieron muchos talleres desde hace varios meses. El Calvario a Puertas Abiertas no es un evento, es un proceso de relación e interacción mucho más profundo, que busca la integración no solo social sino también espacial, que el habitante sienta que es una oferta valiosa para cualquier habitante de Caracas”.

Por Diego Alejandro Torres Pantin  | @sr_mowgli

#LaMúsicaEresTú y El Hatillo te invita a disfrutar de ella

El próximo sábado 23 de abril se celebrará la primera edición del Hatillo Fest, evento que tendrá como protagonistas a las bandas nacionales  emergentes, quienes presentarán sus propuestas en el anfiteatro del municipio.

El evento contará con las presentaciones de: Versed, Luar, Club House, Maan, Funes Power Music, Malay Reggae y Pakalolo. Tendrá un ambiente juvenil y agradable en donde podrán disfrutar de buena música, exposiciones de artistas plásticos hatillanos, entre ellos Pucci Sonatore, comida artesanal, bebidas y otras actividades que se irán anunciando a medida que se acerque el evento.

El Hatillo Fest es un festival creado por Eventos Mysor,  un grupo de jóvenes emprendedores cuyo fin principal es apoyar a los artistas locales desde sus inicios. Su misión es darle un espacio a los nuevos talentos, donde tengan la oportunidad de promover su música y poder ascender como artistas dentro del mercado de música nacional.

El evento tendrá lugar en el anfiteatro El Hatillo, Caracas, desde las 2:00 pm hasta las 9 pm. Las entradas las pueden adquirir a través  de www.ticketmundo.com

Para más información ingresa a las redes sociales del festival (Instagram/Twitter) o comunícate a los correos: hatillofest@gmail.com/prensa.hatillofest@gmai.com

Dos venezolanos marcan pauta en Snapchat

Desde el año 2013 se ha ido desarrollando una innovadora red social llamada Snapchat, con mas de 200 millones de usuarios de los cuales más de 100 milones se encuentran activos, esta permite enviar y reenviar fotografías, videos, ilustraciones y textos realizados por ellos mismos al momento, actualmente se han enviado más de 800 millones de archivos. Estos suelen llamarse “Snaps” y sólo pueden ser vistos por aquellos quienes sigan la cuenta del usuario, quien además puede controlar el tiempo, de 1 a 10 segundos, para que estos archivos sean vistos.

Hace dos años la aplicación anunció el lanzamiento de los “GeoFilters”, o filtros de ubicación, para que los usuarios que manejen un poco de Photoshop o Ilustrator puedan crear sus propios filtros del país o la ciudad en donde viven, las instituciones en donde estudian y hasta el negocio en el que trabajan.

Actualmente los Geofilters de Snapchat se han hecho virales alrededor de todo el mundo, y Venezuela cuenta con más de 20, dos de los cuales fueron realizados por Michelle Barroeta, una estudiante de 4to año Comunicación Social de la Universidad Monteavila, quien actualmente forma parte del equipo de diseñadores y animadores en la empresa Neko Films.

-¿Consideras que tu lugar de trabajo te ha ayudado a explotar tu capacidad creativa para haber logrado realizar 2 de los geofilters aquí en Caracas? 

-Sí, en Neko he aprendido una infinidad de técnicas de ilustración y color, las cuales sin duda le aportaron muchísimo a la realización de los dos geofilters, tanto el de El Hatillo, como el de Montalbán.

Michelle cuenta que descubrió esta red social en un viaje que realizó a Nueva York en el 2014, cuando aquí en Venezuela aún no había ningún geofilter activo. Partiendo de allí, tuvo un gran interés por ellos y comenzó a investigar si había una manera de poder crear algún filtro de zonas de Caracas. Por esta razón ingresó en la página web de Snapchat y en la sección de Geofilters halló toda la información que necesitaba para hacer su propio geofilter.

“En mi caso decidí realizar uno de El Hatillo, ya que me parece que es un municipio bastante icónico de la ciudad, por eso decidí plasmar el pueblo de la zona en el geofilter, y en caso de el de Montalbán decidí realizarlo porque es la zona en la que vivo, considero que tiene un potencial turístico, una arquitectura bastante particular y posee una de las universidades más importantes del país, por esto quise representar estos 3 aspectos con La Hacienda La Vega, la urbanización Juan Pablo II y la UCAB”

-Enumera los pasos que uno debería tomar si quiere realizar un filtro para la ubicación que desee en Snapchat:

Si les interesa realizar un geofilter, les recomiendo seguir estos pasos:

  1. Escoger la zona o la ciudad a la que quieran realizarle un geofilter. Snapchat recomienda que lo hagas lo más local posible; es decir, que mientras más específico seas con la zona, mejor.
  2. Realizar un brainstorming acerca de los lugares, edificaciones, costumbres, entre otros aspectos típicos de esa zona o ciudad.
  3. Realizar sketches o borradores de lo que se quiere plasmar en el geofilter.
  4. Digitalizar (vectorizar y colorizar) el geofilter, en el sotfware de su preferencia. Recomiendo Adobe Illustrator y/o Photoshop.
  5. Exportarlo en el formato y las medidas que se indican en la página web de Snapchat.
  6. Enviar el geofilter. En este paso debes seleccionar la zona en el mapa en la que aparecería el geofilter de ser aprobado, colocar tus datos, tu correo electrónico y una breve explicación de porque esta zona o ciudad es importante para ti.
  7. Esperar un mail de confirmación de que el geofilter se envió exitosamente.
  8. Esperar el mail de aprobación o desaprobación del geofilter.

Michelle no es la única venezolana que ha realizado estos filtros que pueden ser utilizados por todo aquel que maneje una cuenta en Snapchat. Fuera de Venezuela, otros venezolanos han aportado para esta red, como Diego Díaz, ex estudiante Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello y  actualmente lleva 5 meses viviendo en Ciudad de México y estudiando en la Universidad Anáhuac México Norte. Diego nos cuenta la historia sobre qué fue lo que lo inspiró para realzar el geofilter:

“La gente me lo pedía. Mi primer geofilter fue en Cancún, que no tenía ninguno, y yo fui el primero en darle uno. En mi universidad se impactaron de que fuera el venezolano recién llegado el que hiciera el geofilter, y salió hasta en prensa. Cuando me mudo al DF, seguía con el tema de los geofilters, e hice uno para mi universidad, a pesar de que llevaba una semana estudiando ahí. Cuando se lo empecé a comentar a compañeros de clase, se impactaban, y me pedían que hiciera uno para la Ciudad de México porque ‘todos eran horribles’. Me parecía arriesgado hacer un geofilter para una de las ciudades más grandes e importantes del mundo, y esperé unos 4 meses para darme el chance de vivir la ciudad. La idea no es diseñar por diseñar, sino sentir la vibra de la ciudad y captarla en un gráfico representativo y atractivo. Ya habiendo conocido mucho del DF, tuve inspiración suficiente y me atreví a hacerlo, con todo lo que implica representar en gráfico el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes, o la Torre Latinoamericana, que son íconos indiscutibles de México, y Snapchat lo aprobó, y se repitió la historia: fue el venezolano recién llegado el que hizo el geofilter elegido. Un verdadero honor. De hecho, en el DF hay solo 3 geofilters para toda la ciudad, y los otros 2 fueron hechos por Snapchat, con nombres en inglés que dicen ‘México City’. El mío es el único hecho de forma independiente para la ciudad.”

Diego y Michelle consideran que esta red social entiende muy bien a los millennials hoy en día ya que contiene los elementos que más utilizan como chats fotos, videos, textos adjuntos, doodles y emojis. “Nos permite tener una comunicación directa y confiable, es totalmente anti-catfish”, comenta Diego a favor de esta aplicación ya que los archivos se envían en tiempo real.

Además de esto, los dos venezolanos consideran a Snapchat como un filtro de reconocimiento a los diseñadores de geofilters, “Nosotros no recibimos ningún pago por el trabajo, y debemos cumplir con rigurosas normas que Snapchat coloca para enviar nuestros trabajos gráficos. Estoy seguro de que los diseñadores que lo hacemos, no mandamos nuestro trabajo por recibir algún pago, sino por el simple sentimiento de hacer crecer a Snapchat y darle reconocimiento a los lugares donde vivimos y nos desarrollamos”, dice Diego, y es algo en lo que los dos concuerdan ya que ofrece la oportunidad a diseñadores e ilustradores independientes de formar parte de ella con los geofilters, que, de una u otra forma, nos hacen embajadores tanto de nuestra zona / ciudad o país en una de las apps más importantes del momento.

 

 

 

El Hatillo vive en la historia de sus habitantes

Este sábado 13 de junio, a las 7:00 de la noche, se inaugurará la segunda edición de “Rostros de El Hatillo” en la Plaza Bolívar de dicho municipio. Este proyecto, organizado por la Revista Marcapasos en alianza con la alcaldía de El Hatillo, reúne las historias de 11 ciudadanos emblemáticos del casco histórico, las escalinatas de El Calvario y la zona rural del municipio.

Las personas que se acerquen este sábado, verán la proyección de una audiogalería, en la cual cada hatillano seleccionado narra el oficio al que se dedica. Algunas historias de este año son las de José Ramón Pérez, Presidente de la Cofradía de Santa Rosalía de PalermoRicardo “Tulula” Mejías, el encargado de limpiar y cuidar la Plaza Bolívar; Javier Level, el escultor de su propia casa en Turgua y Cirilo Arvelo, quien divide su vida entre ser celador y curandero.

Esta edición de “Rostros de El Hatillo”, contó con la participación de 11 cronistas: Yndira Fernández, Airam Fernández, Jonathan Gutiérrez, Ileana Hernández Grillet, Fanny López Mendoza, Maru Morales, Marcy Alejandra Rangel, Carjuan Cruz, Leonardo Sierra, Erick Lezama y Leoncio Barrios. Cada crónica esta acompañada de un trabajo fotográfico realizado por: Argenis Bellizzio, Ana Cristina Febres-Cordero, Jonathan Martínez, Diana Rangel, Eva Marie Uzcátegui, Elías Rodríguez Azcárate, Irama Gómez, Marco Bello, Marinella Perrone, Diana Vilera y Carlos Ancheta. Mientras que las audiogalerías estuvieron a cargo de Gerardo Álvarez.

La exposición “Rostros de El Hatillo”, es un “tributo a quienes lo habitan desde hace 231 años” y estará montada en la Plaza Bolívar de El Hatillo hasta el próximo mes de agosto.

Para más información sobre el evento y la lectura de las crónicas, puedes ingresar en revisar las cuentas Vive El Hatillo en Twitter, Facebook e Instagram o www.revistamarcapasos.com

NodoCcs inaugura muestra internacional de video/arte en El Hatillo

Desde el próximo 16 de mayo hasta el 31 del mismo mes, NodoCcs y la Fundación Cultural El Hatillo presentará una muestra temporal de Video Arte en la Sala Múltiple Centro de Arte El Hatillo.

La Muestra Internacional de Video Arte nodoCCS 2015, reunirá una selección de piezas realizadas por artistas emergentes que enviaron sus videos de todas parte del mundo, a través de una convocatoria abierta realizada por las personas que integran NodoCcs.

Representando a Venezuela estará Ivan Candeo con una exhibición en video del arte venezolano. La selección de los videos está a cargo de un jurado internacional.

EDO Sanabria rinde homenaje a Pedro León Zapata

“Conductores de un país 2” es el nombre que da EDO Sanabria a sus nueva propuesta expositiva, la cual rinde tributo a 26 ilustres venezolanos, encabezados por el pintor y humorista Pedro León Zapata, dando continuidad a la senda transitada por el artista con su vistoso mural de Plaza Venezuela. La muestra se inaugurará el sábado 4 de octubre en la nueva sede de la Galería Utopía 19 en El Hatillo y estará abierta al público hasta finales del mes. Read More…

Conoce la programación del Festival Nuevas Bandas 2014

Con la promesa de presentar una de las mejores ediciones en años recientes, la Fundación Nuevas Bandas anunció la programación completa de su vigésima tercera edición del Festival Nuevas Bandas, la cual se realizará del sábado 04 de octubre al sábado 18 de octubre y tendrá como epicentro al Teatro del Centro Cultural Chacao e incluirá actividades en la Plaza de Los Palos Grandes, Sala Cabrujas, el IESA, Plaza Alfredo Sadel  y el Municipio El Hatillo. Read More…

Conoce toda la programación de la undécima edición de El Hatillo Jazz Festival

Durante tres días las calles del  Municipio El Hatillo se llenarán de jazz con la undécima edición de El Hatillo Jazz Festival, que tendrá lugar los días 12, 13 y 14 de septiembre. Las actividades mezclarán actividades gratuitas en la Plaza Bolívar con eventos de entrada paga en El Anfiteatro El Hatillo, las cuales ya están a la venta a través de www.ticketmundo.com, aquí pueden revisar toda la programación: Read More…

Celebramos que #SeguimosEnPapel

Que con la escasez de papel todavía haya en la calle una revista impresa y con contenido de calidad es motivo de fiesta. Por eso, para celebrar que la edición 25 de OJO ya salió de imprenta, nos reuniremos el próximo jueves 26 de junio, a las 6:00 pm, en el Centro de Arte El Hatillo para su lanzamiento oficial.

Como el tema de la edición es cultura digital, contaremos con proyecciones audiovisuales de artistas emergentes. “PVR0 CR1M1N4L30”, de Ivette Díaz; “InfoDios”, de Valeria Castels; “Máquina de ruido violento y máquina de ruido histórico”, de Augusto Gerardi; “La Flor del caos”, de Katherine Sultán; y “Sobrexpuesto”, de Sergio Pazniño.

La música estará a cargo de Sunsplash y el brindis correrá por cuenta de Pampero. Presentaremos la edición 25 y entregaremos ejemplares a los asistentes. De ese modo, todos juntos, celebraremos que a pesar de las dificultades #SeguimosEnPapel

Fecha: jueves 26 de junio, 6:00 pm.

Lugar: Centro de Arte El Hatillo, Calle Bella Vista de El Hatillo, al lado del Farmatodo

Entrada libre