La compasión hecha foto

Fue la imagen más triste de la campaña electoral y a su vez la que mejor la resumió. Un adolescente, más bien niña, con otro niño en el vientre. Pintorreteada y arreglada como una mujer adulta, vestida con una franela de Chávez y con el apellido Maduro pintado en el vientre, se encontraba en uno de sus actos de campaña en Apure. Aunque se le ve contenta y hasta diríase orgullosa, no es una foto alegre. Todo lo contrario: es trágica. En la edad de los juegos, el suyo será ser madre y su juguete un ser humano. Vidas desvalidas, con más pasado que futuro, maleadas -y condenadas- por una revolución socialista cuyo único plan ha sido el de degradar y empobrecer a las personas, despojarlas de su dignidad, para luego extorsionarlas con comida. Y todo, disfrazado bajo la apariencia de bondad, humanismo y caridad. Cinismo y maldad en grado sumo, de los que son víctimas niñas como ellas. Si a la compasión hubiera que ponerle estampa, no habría otra mejor que ésta.

Así reseñaron los medios las (f) elecciones del #20M

El evento acontecido ayer en Venezuela no fue otra cosa sino un parapeto electoral que reelige a un régimen bajo un barniz democrático que sólo se creen ellos mismos. Cuando la sempiterna presidenta del CNE inició su alocución, la única expectativa era si los resultados serían expresados con tres ceros o sin ellos. La reelección de Nicolás Maduro hizo eco en el mundo por su ilegitimidad, la cual impregnó los titulares de los principales diarios de Latinoamérica y Estados Unidos: “Maduro se reelige” tituló ‘El Comercio’ de Perú, el cual menciona la elección como una farsa y no tiene tapujos en decirle a Maduro dictador; “Maduro se declara ganador en elecciones desconocidas por el mundo y la oposición” escribió ‘La Nación’ de Buenos Aires; “Fuerte abstención y denuncias de fraude en la reelección de Maduro” publicó ‘Clarín’ de Argentina; “El presidente de Venezuela mantiene el control del poder con una reelección” se logró leer en ‘The Wall Street Journal’ de Nueva York; “Maduro se reelige como presidente en una farsa sin rivales” publicó ‘El País’ de Madrid; “Voto constreñido” fue la tapa de ‘O Globo’ de Río de Janeiro. La conclusión era la que se manejaba desde el primer momento en que el Gobierno anunció las adelantadas elecciones presidenciales. Sin garantías electoras, con presos políticos y partidos inhabilitados, la posición estaba más que definida: la reelección de Maduro no se reconoce porque en Venezuela no hubo elecciones.

¡Que empiece el juego!

En voz de Diosdado Cabello, la (f) Asamblea Nacional Constituyente, haciendo uso de su poder sin límites, anunció ayer que las elecciones presidenciales en el país se harán el primer cuatrimestre del presente año. La decisión, unilateral por demás, representa otro golpe totalitario a la democracia venezolana y la pérdida de la esperanza en un diálogo que ya de por sí tenía pinta de anodino. Como respuesta a las sanciones de la Unión Europea, el gobierno ha querido picar adelante y repetir, por cuarta vez en menos de un año, su carta favorita. El país está a tres meses de ir a las urnas de nuevo y las predicciones, a razón de cómo están las cosas, no son nada alentadoras. Con la oposición divida y sin un líder consumado, con poco tiempo para realizar primarias y campaña, con el mismo CNE y el mismo registro electoral, con la nula posibilidad de que el chavismo se fragmente (caso Rafael Ramírez), con un aparato clientelar más que aceitado (CLAP y Carnet de la Patria), con inhabilitados y presos políticos, con la apatía reinante y la migración exponencial y, por último, con casi todas las alcaldías y gobernaciones en contra, resulta difícil apostar por una derrota del Partido Socialista Unido de Venezuela en los comicios venideros. Actores internacionales como el Grupo de Lima (Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Brasil, Costa Rica y Guayana) y Estados Unidos han mostrado su rechazo al anuncio del gobierno venezolano, apelando a que las condiciones no están dadas para hacer unas elecciones que cuenten con legitimidad y credibilidad. La oposición, por su parte, ha llamado a la unidad desde varias trincheras mientras decide, a la carrera, el plan a seguir. ¿Cuál será el candidato? ¿Con qué tarjeta(s)? ¿Votar o no votar?

El orgullo de ser robado

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Puede que sea producto de la normalización del hampa  en Venezuela. Quién sabe. Esas convivencias crónicas suelen generar patologías igual de crónicas, como la que ha comenzado a asolar a ciertos electores que hoy, tras los resultados, se pavonean, orondos y orgullosos, diciendo que sí, que a ellos sí los robaron, y que por eso pueden quejarse de algo. La exaltación viene seguida, luego, por una frase de superioridad moral hacia aquellos que se abstuvieron, que no fueron robados y que, por lo tanto, no se pueden quejar de nada. Repito que no sé a qué se debe, pero que indudablemente es una patología: entre salvaguardar la integridad o exponerse voluntariamente a que la violen para luego quejarse con orgullo, la opción es (tiene que ser) la primera, porque a fin de cuentas el resultado es el mismo. Aunque duela, hay que entenderlo y asumirlo de una vez (y mientras más rápido mejor): el chavismo acabó con el poder del voto. Esa cosa preciosa, plausible y encomiable, que le dio desde el siglo pasado capacidad de elección y poder a cada ciudadano, que permitió que los cambios de regímenes se pudieran hacer civilizadamente, sin tener que andarse matando en batallas, eso, sencillamente, no existe. Lo que hay algunos domingos en Venezuela es un esperpento, una astracanada montada por un sistema totalitario que simula (parodia) las elecciones, pero sin ninguna incidencia en la realidad. Ni siquiera cuando se ganan (o se hace que): la Reforma rechazada en 2007 fue metida a cuentagotas vía Habilitante; a los gobernadores y alcaldes electos en 2013, cuando no les rebajaron funciones, los destituyeron; y a la AN electa en 2015 la dejó sin poder un TSJ de pranes. Eso, por más entusiasmo e ilusiones, es y ha sido todo. Y lo seguirá siendo hasta que algún poder real obligue a que haya elecciones justas y de verdad. Mientras no lo haya (ni las haya), las opciones (reales) son dos: acudir a dejarse robar voluntariamente, o no acudir. En ambas, cierto, el resultado es el mismo. Pero en una, la dignidad se desvaloriza; en la otra, no. Y eso vale. Por respeto: al voto y a uno mismo. Porque no hay (no puede haber) orgullo alguno en ser robado.

¿Votar o no votar?

El dilema que enfrentamos hoy los venezolanos es un poco menos existencial que el de Hamlet pero igual de complicado: ¿Votar o no votar? Posturas y argumentos hay -y de sobra- para cada posición, lo que dificulta aún más la toma de decisión. En el caso de nuestra redacción, nuevamente se encuentra dividida entre los que sí votarán y los que no, de modo que mal podríamos pretender señalar camino alguno. Por ello, nos limitaremos a hacer, sencillamente, algo que nos es más propio como medio: preguntar. Así que aquí les dejamos, a ustedes que seguramente sufren del mismo dilema, una serie de preguntas que quizás puedan ayudarles a resolverlo:

¿Sigue siendo electoral la salida? ¿Tiene el voto poder en Venezuela? ¿Ha mejorado el sistema electoral desde las elecciones pasadas? ¿Ha habido algún cambio al respecto? ¿Es votar convalidar el sistema? ¿Votar te hace necesariamente cómplice? ¿Participar en elecciones viciadas no es faltarle el respeto al voto? ¿Es prestarse a ser parte de un show? ¿Se pierde algo votando? ¿Se gana algo absteniéndose? ¿Es abstenerse una forma efectiva de lucha? ¿Pueden los cambios surgir de no hacer nada? ¿No equivale abstenerse a entregar todo en bandeja de plata? ¿Hay en verdad algún espacio que defender? ¿Hay candidatos dispuestos a ello? ¿Tiene sentido participar en unas elecciones que irremediablemente desembocan en la (f) Constituyente? ¿Lo tiene votar por candidatos que no aclaran si se van a juramentar ante la (f) Constituyente? ¿No es ilógico abstenerse en estas elecciones y participar después, en iguales condiciones, en las presidenciales? ¿No obliga, por mera coherencia, la abstención de hoy a hacer lo mismo luego en las presidenciales? ¿Es un acto ‘kamikaze’ o de extrema lucidez? ¿Quién gana, quién pierde y quién se beneficia con tu voto o con tu abstención hoy?

La otra cara de la abstención

Municipales ||

“Puede que parezca ingenuo argumentar a favor de la participación, pero incluso en el caso de que las injustas condiciones signifiquen que no puedes ganar todo lo que mereces, cualquier victoria proporciona recursos y complica la estrategia del gobierno”, escribe Dimitris Pantoulas, analista político, en el portal web de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés). El texto tiene una postura clara: no ir a las elecciones de diciembre es un gran error. ¿Por qué? “Será contraproducente y no rendirá frutos. Como en ocasiones anteriores, esta decisión los dejará excluidos del poder político y de recursos, con ninguna ganancia aparente. De esta manera, ayudarán a afianzar el inestable régimen político de Maduro”. Pantoulas, experto en materia electoral, plantea su postura con base en un estudio realizado por el departamento de política internacional de la Institución Brookings, un centro de investigación fundado en 1916 en la capital de Estados Unidos. El documento se redactó tras estudiar 171 casos en los que la abstención se usó como estrategia. La conclusión fue clara: no es un método favorable para conseguir un cambio de gobierno. Para el analista político, la movida de la oposición es una estrategia desesperada ante el desastre del 15-O. La intención es seguir llamando la atención internacional para provocar más sanciones contra el chavismo. No obstante, argumenta Pantoulas, sería un triunfo pequeño, puesto que la oposición ya cuenta con la atención internacional y la historia, además, demuestra que los países rara vez están dispuestos a meter las patas en el barro por otras naciones. ¿Qué consecuencias traerá la no-participación? 1) Perder el control de importantes municipios: es decir, recursos (dinero para movilizar votantes en presidenciales) y fuerzas policiales (clave en protestas) | 2) Debilitamiento de la organización y coordinación entre liderazgos locales y nacionales: los prospectos políticos no podrán crecer y dirigentes municipales estarán desmotivados para llevar gente a votar en 2018 | 3) Depender del camino abstencionista: si el gobierno no cambia las condiciones, ¿qué hará la oposición?

All-In a las presidenciales

Hasta que por fin el discurso concordó con los hechos: la oposición venezolana no participará en las elecciones de alcaldes. Por lo menos no los grandes partidos: el ‘Big 3’ de la (¿extinta?) Mesa de la Unidad confirmó que no inscribirá candidatos. En las voces de Julio Borges, Freddy Guevara y Henry Ramos Allup, Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática comunicaron que las condiciones (¿ahora sí?) no están dadas para competir en los comicios municipales. El plan, según sus declaraciones, parece ser jugarlo todo a las presidenciales que deberían realizarse en 2018. ¿Cómo? Eligiendo un jefe en primarias. “No solo para resolver el tema de una candidatura, sino para escoger transparentemente un líder legitimado por todos los venezolanos que permitirá conducir efectivamente la presión internacional para lograr condiciones electorales e ir a una elección presidencial libre”, soltó Guevara. Allup, hoy por hoy, no está convencido de la estrategia: “Hay que evaluar lo de las primarias. Hay unos que piensan que se deben hacer desde ya para escoger un supuesto abanderado de la oposición. Yo creo que ni aun escogiendo un candidato presidencial este vaya a ser el vocero único”. Lo cierto es que de no conseguirse las ansiadas condiciones electorales, la oposición, en palabras de Borges, irá al matadero. Hasta ahora, sólo Avanzada Progresista, partido de Henri Falcón, ha confirmado que sus candidatos sí irán a las urnas. No obstante, como explicó Henry Ramos, “es posible que haya dirigentes o militantes de organizaciones políticas que se lancen a aspirar a cargos de alcaldes sin la autorización de sus partidos. Está ocurriendo y podría seguir ocurriendo”. Mientras tanto, Nicolás Maduro, desde el Concejo Federal de Gobierno en el que estuvieron presentes los gobernadores adecos, comenzó a hablar de planes que la Revolución Bolivariana tiene de cara al 2030.

Líderes ‘new age’

Por: Ezequiel Abdala| @eaa1717

Son los signos de estos tiempos, qué le vamos a hacer. Si ‘El Secreto’ es un best-seller planetario y Hermes Ramírez es escuchado con autoridad de catedrático, ¿por qué habría de extrañarnos que la clase política se contagiara, también, de ese ‘wishfullthinking’ cuya aura (fantasma es ya un término muy pasado de moda y negativo) recorre no  solo Europa sino el mundo entero? Si el chavismo se hizo santero-palero-africano, la oposición se volvió positiva-buena-vibra-voluntarista-entusiasta-y-energética (que no enérgica, desgraciadamente), y por eso va repetidamente y en condiciones inaceptables a elecciones viciadas, regidas por un cuartero de delincuentes electorales que hacen trampa por activa, pasiva y perifrástica. ‘Pero no importa, somos los que flinchy, y a punta de pensamiento positivo, esfuerzo y voluntad superaremos todos los obstáculos que nos pongan, sin denunciarlos mucho para que nadie se desanime, porque lo importante, lo verdaderamente importante, ya se sabe, es tener el ánimo arriba y participar con entusiasmo en la fiesta electoral. Que nos inhabiliten a todos los candidatos que quieran,que no cambien nunca el tarjetón,que modifiquen a conveniencia los circuitos, nucleen las mesas, cierren los centros donde ganamos; todo eso nos lo aguantamos, no importa. Que obliguen a nuestros electores a trasladarse, en buses que luego asaltan, a centros rurales donde los vuelven a asaltar, que les hagan pasar mil y un trabajos, que los colectivos los amenacen y amedrenten, que los golpeen si quieren, que hagan eso y más, peor para ellos, al venezolano le gusta el voto, se vuelve loco por una papeleta, nunca le dice que no a un reto y mientras más difícil mejor’. Palabras más, palabras menos, esa es la falaz propuesta, que inevitablemente termina por estrellarse contra los hechos, que, al igual que los números, son tercos, categóricos y simples: ir a elecciones con un árbitro en contra, sin garantías y en medio de un sistema totalitario, es un ejercicio inútil, por más ilusión, mente positiva, buenas vibras y ganas que le pongan los líderes –¿o son ya gurús?– que tenemos en frente.

 

Robo descarado (CNE se fue de palos en Bolívar)

Antes del parto, en el parto y después del parto. Como en las preces del rosario, el CNE tiene capacidad de hacer fraude en cualquier momento de la elección, como lo acaba de demostrar lo sucedido en Bolívar, donde los resultados de 11 mesas fueron forjados y le agregaron 2.066 votos al candidato Justo Noguera (un militar retirado acusado de violar los derechos humanos y cuyos bienes en EEUU, país al que tiene prohibida la entrada, se encuentran congelados) en detrimento de Andrés Velásquez. Se trata de un hecho escandaloso y grave que en cualquier país serio valdría la impugnación del proceso, y la destitución, enjuiciamiento y prisión de las rectoras y demás responsables, ya que fue el organismo comicial quien lo cometió. En este caso concreto, hubo 11 máquinas en el estado Bolívar que no transmitieron los datos, por lo que fue menester cargarlos manualmente; en ese momento, los encargados de hacerlo (los empleados del CNE) se fabricaron 2.066 votos para Noguera, que son, finalmente, los que le dan la “victoria”, que se produce por una “diferencia” (ficticia) de 1.471 votos. Vale acotar, además, que en el caso de Bolívar, el candidato Francisco Sucre, de Voluntad Popular, sacó 3.878 votos. El detalle está en que Sucre había renunciado a su candidatura a favor de la de Velásquez pero el CNE no permitió su sustitución ni modificó el tarjetón electoral.  De ese modo, no han sido los ciudadanos con su voluntad sino el CNE con su trampa, quienes han terminado eligiendo al gobernador del estado Bolívar. “Todas las inconsistencias numéricas fueron detectadas. Delincuentes electorales: llegaron al extremo de fabricarse votos, [pero] los atrapamos con las manos en la masa. ¿Qué creían? ¿Que no teníamos las actas? Quienes forjaron las actas son reos de delitos”, escribió en twitter Andrés Velásquez, quien lleva desde el domingo peleando su gobernación y ha venido a Caracas, actas y pruebas en mano, a denunciar ante la AN y organismos internacionales el escandaloso fraude cometido en su contra.