Si no van ayudar no estorben

En el orbe mundo trivializan la tragedia venezolana porque no comprenden su profundidad. Creo que el grado de perversión de quienes la perpetran está fuera del registro de la perversidad conocida. La historia está llena de atrocidades que un pueblo invasor lleva a cabo contra otro mientras lo somete, lo conquista y lo coloniza. También está llena de tiranos arrasadores capaces de borrar sin el menor recato a sus adversarios y opositores, amén de a todo aquél que funcione como chivo expiatorio. El catálogo del odio y de las atrocidades es enorme y es fácil creer que está completo. Pero no. Faltaba la contribución venezolana.

En Venezuela hay un tipo de horror inédito que mezcla elementos propios del caudillismo y de las dictaduras militares latinoamericanas con la ética y la estética narco, así como con los modales sanguinarios de gobernantes de países como Sierra Leona, Haití y Uganda, aparte, claro, de Cuba, el gran modelo de la tiranía venezolana.

Observen estos ejemplos:

En la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua, hay una discoteca a la que asisten estrellas de la música internacional. Los anuncios de esas presentaciones se hacen con total normalidad a través de las redes sociales.

Los tiranos inventaron unos operativos de seguridad pública llamados OLP (Operativos para la Liberación del Pueblo) en los que los efectivos armados portan máscaras de carnaval con la forma de una calavera. Repito: máscaras de carnaval, no máscaras antigases o pasamontañas de uso profesional.

Durante la segunda semana de 2019 fallecieron cuatro pacientes en el Hospital Universitario de Caracas porque se fue la luz en todo el edificio. Una semana después, los periódicos reseñaban la presencia de una bailarina exótica en la oficina del director de la institución, quien celebraba su cumpleaños junto a colegas y amigos.

En Venezuela, los servicios públicos no funcionan. Hay agua corriente tres días a la semana. Hay ciudades enteras sin luz durante horas varios días a la semana. Hay apagones constantes siempre adjudicados a maniobras de sabotaje o a accidentes producidos por animales. Hay problemas de suministro de gas doméstico. Hay zonas de Venezuela donde la red telefónica dejó de funcionar y no hay quién la repare.

No hay material para tramitar pasaportes. Si eres venezolano, se te venció o se te perdió, no hay manera de tramitar otro porque no hay material. Si se te pierde o se te vence estando en otro país, no hay nada que hacer porque en las oficinas consulares tampoco hay cómo reponerlo. Sin un documento de identidad una persona no existe.

Las instituciones educativas venezolanas de todos los niveles tienen que adaptar sus horarios a las exigencias de los racionamientos de agua y luz.

Las «soluciones» que proponen los tiranos llevan implícita una burla a sus víctimas. Ante la falta de medicinas, los tiranos recomiendan «sembrar acetaminofén». Ante los apagones, los tiranos decretan «días no laborables». Ante la falta de agua corriente, los tiranos proponen «bañarse rápido y con conciencia».

La política económica de los tiranos ha desencadenado un proceso de hiperinflación que erosiona todos los rincones de la vida venezolana. Los precios de cada producto aumentan de una semana para otra y, en algunos casos, de un día para otro. No hay dinero en efectivo y la distorsión económica es tal bajo el gobierno más nacionalista y más preocupado por los pobres, que los venezolanos han terminado por usar dólares en abastos, panaderías, farmacias y supermercados… Hoy hay cientos de miles de personas pasando hambre porque no hallan cómo adquirir los alimentos.

Podría continuar hablando de la escasez de medicinas, del cierre de miles de empresas, del desempleo y del éxodo de miríadas de venezolanos, pero mejor dejémoslo hasta aquí.

Creo que la ruina es ostensible y no hace falta explicar por qué Venezuela tiene que quitarse de encima esta tiranía.

 

Por Roberto Echeto

¡Y ahora sin gasolina!

Venezuela, entre otras cosas, es el país de la incoherencia, de los contrastes y de las colas. Es ese territorio que brillaba por su riqueza y que ahora va desbocado hacia la total miseria. Esa nación en la que unos pocos viven con todos los lujos a costa del hambre de un pueblo. Ese lugar del mundo que a pesar de contar con las mayores reservas de petróleo del planeta obliga a sus habitantes a esperar horas, y hasta días, por treinta pobres litros de gasolina, sin hablar de las interminables, kilométricas y denigrantes filas que hay que hacer en este país para cobrar una pensión que no alcanza para nada, sacar un carnet de un partido político para recibir un bono irrisorio u obtener un poco de comida a precios ridículos que continúan distorsionando la economía.

Ya nos alertaba nuestra comunidad, el día que publicamos la crónica sobre el caos en Caracas por falta de luz, que la capital desconocía las penurias que padecían en el interior: apagones frecuentes, falta de electricidad incluso por días y una población que, en general, se había acostumbrado a comer frío desde hacía ya tiempo.

Una de las noticias de la semana ha sido la escasez de combustible, un problema que ya se había presentado a principios de año y que ahora ha puesto a estados como Táchira, Trujillo, Mérida, Zulia, Guárico y Barinas a hacer colas hasta de 72 horas para poder llenar el tanque. El descontrol ha sido total. Conductores durmiendo en las estaciones, carros bloqueando vías en forma de protesta y funcionarios que cobran entre 50.000 y 200.000 bolívares para que personas se salten la espera y puedan echar gasolina.

En un #OJOAlDato que publicamos en octubre explicamos el porqué de esta escasez que ahora afecta a varios estados del país. ‘Venezuela se está quedando sin gasolina y no hay guerra económica, sanciones de Trump o imperialismo a quien culpar. Corrupción y mala gestión son las claves que explican este improbable acontecimiento en un país petrolero. Los números son claros: el parque refinador de Venezuela está operando apenas en 30% de su capacidad’.

El texto aquí

5 productos que han repuntado en Venezuela desde la crisis económica

Desde finales del 2012, Venezuela se ha visto afectada por una crisis económica, siendo la falta de alimentos, productos de aseo personal y medicinas las carencias más notables por los venezolanos a la hora de ir a un supermercado. Sin embargo, en nuestro país siempre buscamos una manera de generar el “rebusque”, ese que ayuda a muchos para conseguir dinero o incluso productos hechos en casa.

Desde la acetona hasta el detergente hecho en casa, los venezolanos han mostrado una gran creatividad para salir adelante en los momentos de crisis.

El portal BBC Mundo realizó un análisis de los cinco productos que actualmente escasean en Venezuela y que han tenido un aumento desproporcionado con respecto al desabastecimiento durante estos últimos años de inflación.

  • El Ron: Según datos proporcionados por The International Wine & Spirits Competitios, se ha reportado un aumento en el consumo de ron por parte de los venezolano, debido a que el precio del whisky (bebida que durante años fue la más consumida) cuesta dos o tres veces más del sueldo mínimo.
  • Vinagre: Paso de ser utilizada solamente para la cocina a removedor de pintura de uñas. También, debido a la escasez que de carne roja, amas de casa lo utilizan para ablandar cortes duros y de menor calidad. La Corporación Alcoholes del Caribe le informó a BBC Mundo que durante el 2014, hubo un notable incremento en sus ventas de alcohol para vinagre en un 14% en comparación a años anteriores.
  • Remedios caseros: En las farmacias de Venezuela, solo se logran encontrar 4 de 10 medicamentos, según declaraciones dadas por la Federación Farmacéutica de Venezuela. Frente a esto, han surgido todo tipo de soluciones caseras creadas por las familias venezolanas para aliviar algunos malestares. Freddy Ceballos, comenta a BBC que ha utilizado la borra del café para calmar la fiebre, los derivados de la sábila o mezclas de yodo con alcohol para remplazar las cremas que tratan la dematitis.
  • Hortalizas: El estancamiento de la producción nacional es uno de los principales motivos por los que se hace cada vez más visible la escasez de productos básicos. La papa, es una de las hortalizas que se ha visto afectada por la crisis debido a las trabas en el acceso de fertilizantes y semillas. “Cosechas como las de la yuca, el ocumo y el ñame han tenido una leve reactivación”, aseguró Emmanuel Escalona, presidente de Fundaproandes al reportero Daniel Pardo.
  • Repuestos mecánicos: Largas son las colas que se ven en los talleres mecánicos y concesionarios. De hecho, son las baterías para carros son uno de los principales productos que los ladrones buscan en Venezuela, debido a su alto costo. Según la Cámara Nacional de Comercio Autopartes, existe un 80% de escasez de repuestos. Además, su presidente José Cinnirella, aseguró que “estamos viendo cómo los mecánicos recurren cada vez más a canibalizar los vehículos”, haciendo referencia a la práctica de desarmas un auto viejo para usar sus partes y colocárselas al nuevo.