Patria de Tronos: Venezuela y el juego del poder

Por más paradójico que suene, la maldad nos seduce aunque vivamos sumergidos en ella. Solo hace falta echarle un vistazo a las noticias del acontecer nacional para horrorizarnos con todo lo que sucede: violencia, inestabilidad, escasez y desasosiego. Curiosamente, a pesar del caos, los domingos se paraliza el país —todavía más— cuando muchos venezolanos quedan obnubilados frente a sus pantallas para ver Game of Thrones. Una serie que más allá de ser un fenómeno de la cultura pop, parece un reflejo de nuestro país.

A pesar del hype que ha desatado alrededor del mundo, Game of Thrones ha calado en nuestro colectivo por razones muy diferentes al de otras latitudes. Luego de más de dos décadas de polémicas alrededor del poder, la política y sus conspiraciones comenzaron a estar a la orden del día de todos los ciudadanos. Por esto no es de extrañaros que las tramoyas que se arman en la serie de HBO nos recuerden a episodios o personajes de nuestra vida pública (verbigracia, la lluvia de memes y comentarios después de cada episodio estableciendo comparaciones con la situación del país, ejercicio que también reconocemos en diálogos dispersos al salir a la calle).

Al ver la facilidad con la que establecemos conexiones entre la serie y Venezuela, lo primero que salta a nuestra mente es pensar en una suerte de efecto de catarsis: vemos en ella a los monstruos que nos hacen padecer, fantaseamos escenarios sangrientos donde los malos sufren y los buenos ganan. El problema es cómo este juego de espejos y proyecciones nos impide ver quiénes son los verdaderos monstruos y dónde habitan. John Carpenter, el mítico director de cine de horror, creador de clásicos como The Thing, Halloween y They Live, suele definir su trabajo de una forma muy interesante: “Existen dos tipos de películas de terror: las que nos cuentan dónde se localiza el mal externo y las que sugieren que el mal lo llevamos en nuestro interior (…); el mal, en realidad, está aquí, reside en los corazones humanos”… una definición que encaja muy bien dentro de la narrativa del colectivo venezolano y, por supuesto, Game of Thrones.

John Carpenter, director de cine de horror

Utilizando como punto de partida la psicología analítica profunda (escuela creada por Carl Gustav Jung), hablaremos de un tema fascinante y complejo que nos puede ayudar a arrojar algo de luz sobre la conexión del fenómeno de Game of Thrones y nuestro país: la sombra.

James Hillman, famoso analista de la escuela de Jung, define la sombra en su libro ReImaginar la psicología como “la suma de contenidos inconsciente reprimidos y no admitidos. La asimilación –parcial, en el mejor de los casos– de estos plantea un problema a la personalidad consciente, que prefiere experimentarla a través del mecanismo de proyección (el malo siempre es el vecino)”. Cuando comparamos la maldad, inteligencia y sangre fría de un personaje como Cersei Lannister con Diosdado Cabello o el populismo y sed de poder de Daenerys Targaryen con el difunto Hugo Chávez lo que hacemos es un ejercicio de proyección básica. Ambas duplas están relacionadas con el poder absoluto y comparten motivaciones parecidas: doblegar el colectivo a sus deseos y un terrible resentimiento capaz de destruir a cualquiera que les lleve la contraria. Características que tenemos en sombra y que nos cuesta asumir, por eso vivimos proyectándolas en la serie y los políticos… no es casualidad que ambas duplas mueven una horda de fanáticos que las adoran como si fuesen mesías. Ellas encarnan todo lo que quisiéramos tener: poder para ejercerlo como nos plazca, estratagemas para vencer siempre, cinismo para salirnos con la nuestra y una determinación férrea en lograr objetivos. Razones por las cuales muchos fantasean con poseer un par de dragones o fuego valyrio para acabar con un bando u otro de la política venezolana. A pesar de esto, nadie está dispuesto a reconocer estos elementos dentro de sí, los malos siempre son los otros, lo que dificulta una posible transformación. Como escribió Magaly Villalobos en su libro Hebras Arquetipales: “Es imposible progresar o crecer hasta tanto la sombra no haya sido confrontada, y confrontarla significa algo más que conocer su existencia (…), solo al vernos como realmente somos y no como deseamos asumir que somos es que podemos dar pasos hacia la individuación”.

Lastimosamente, estamos tomados por la sombra como colectivo, sumergidos en la psicopatía y con pocos espacios para la reflexión. Nos sorprendió la frialdad con la que Cersei Lannister, en la Temporada 7 de Game of Thrones, ignoró la amenaza de los White Walkers, apoyada en la certeza de no verse afectada por ellos, pero nos parece imposible ver cómo la mayoría de nosotros pasa por alto a las personas que comen de la basura, las cifras rojas del fin de semana, los presos políticos o los caídos en las protestas. De forma inconsciente, replicamos la actitud de Cersei: siempre y cuando no nos afecten los hechos directamente, no pasa nada, al final del día otros pelearán. El peligro radica en que, al igual que la amenaza del Rey de la Noche, las posibilidades de perderlo todo son altas, pero todavía muchos creen que por estar bien posicionados en el mapa de poder son inmunes a cualquier tragedia. Una actitud cómoda y racional, pero que pocos se atreven a asumir abiertamente porque nadie quiere admitir su cuota de oscuridad. Una postura colectiva que confirma una de las máximas lapidarias de Carl Gustav Jung en Arquetipos e inconsciente colectivo: “Desafortunadamente no puede haber ninguna duda de que el hombre es, en general, menos bueno de lo que se imagina a sí mismo o quiere ser. Todo el mundo tiene una sombra y, cuanto más oculta está de la vida consciente del individuo, más negra y densa es. En todo caso, es uno de nuestros peores obstáculos puesto que frustra nuestras mejores intenciones”.

Cersei Lannister, personaje de Game of Thrones

Por supuesto, las conexiones que establecemos con Game of Thrones van más allá de los dos personajes que se disputan el poder. A su alrededor, hay una larga red de mentiras y traiciones orquestadas por otros que también le hablan a nuestro inconsciente. Por ejemplo, es curioso que la gente en la calle tilde a Jon Snow de tonto (por ser bastante apolíneo, valorar el honor, querer hacer lo correcto y cumplir su palabra), pero que no vean lo naive de un Leopoldo López que se entregó en 2014 creyendo que su prisión haría una diferencia en la política o un Guaidó que, en la actualidad, todavía confía en vías legales o en la conciencia de algunos personajes oscuros para poder cambiar el rumbo de la nación. El resultado es un país que asiste todos los años a la Boda roja de la democracia en cada elección fraudulenta en la que participa, mientras que otros se quedan paralizados como Bran Stark viendo este loop temporal de hechos que se repiten y parecen no tener fin. Todavía más irónico es la imposibilidad que muchos tienen de establecer la conexión entre Little Finger y Ramos Allup o muchos otros “líderes” que no poseen ningún tipo de lealtad y que, parafraseando a Lord Baelish, solo desean usar el caos como una escalera para acercarse más y más al poder. Mientras tanto, ignoramos los consejos sabios de los Tyrion Lannister que, desde el primer día, nos han dicho que este proceso es largo y doloroso, decantándonos por soñar con salidas fáciles o escenarios de violencia extrema, como si una Batalla de los bastardos fuese a solucionar en pocas horas dos décadas de desmanes políticos y sociales.

¿Qué más ignoramos en este juego de sombras y proyecciones?, algo más complejo de abordar y que, todavía hoy, sigue siendo un tema que está en pañales para la psicología moderna: el titanismo. Rafael López Pedraza, arquetipalista y profesor de mitología de la UCV, le dio forma a este concepto en su libro Ansiedad cultural, específicamente en un ensayo titulado Conciencia de fracaso. Para López Pedraza “el titanismo es un aspecto primordial de la naturaleza humana y, aunque tiene gran relevancia en la psicología y debería ser considerado como un asunto apremiante en nuestros tiempos, apenas ha sido explorado”. Tal vez la palabra titán no suene tan lejana a nosotros luego de las últimas dos películas de Avengers (Infinity War y End Game), donde Thanos, conocido como el titán loco, desea eliminar la mitad de la humanidad sin importarle nada; en resumen, un psicópata, alguien incapaz de sentir empatía y que está completamente obsesionado con sus objetivos. El mitólogo Karl Kerényi nos acerca a esta definición en Los Dioses de los Griegos escribiendo: “Una mentalidad que debe ser calificada, incuestionablemente, como titánica implica toda clase de estratagemas, desde la mentira hasta la ideación de las más geniales invenciones, aun cuando estas siempre denotan una carencia en el modo de vida del embaucador”, un concepto que fácilmente podemos asociar con varios personajes de la palestra política venezolana.

Viéndolo en perspectiva, el titán nos debería parecer alguien aterrador y del que deberíamos huir. Pero, lastimosamente, nos genera una fascinación que no podemos controlar. Para muestra un botón, tenemos en un pedestal a todos los titanes de Game of Thrones (Little Finger, Cersei, Daenerys, Ramsay) y le damos nuestra simpatía a cualquier personaje que cultive sus características. Este fenómeno se debe a la conexión que establecen con nuestra zona de inferioridad psicopática, un concepto que Magaly Villalobos resume en Hilaturas como “una zona de resistencia mínima, de particular inestabilidad, que existe independientemente de todas las otras cualidades. Es un sector oscuro y desconocido de la personalidad en el que el alma no funciona a pesar de las muchas otras virtudes y cualidades positivas que puedan tener las personas o colectividades, una especie de vacío o falta que produce un estado de posesión cuando entramos bajo su influjo”. Complementando esta definición, debo anexar una que hace el analista junguiano Axel Capriles en Poder e inferioridad psicopática (refiriéndose al influjo del titán en el colectivo): “Produce un estado de idealización en el que nos sentimos seguros y colmados. Los autócratas y dictadores existen porque ‘otros’ lo han permitido. Porque se le da entrada y cabida, pues la conexión con esa inferioridad hace que los “otros” sean dependientes e ingenuos y con una especie de vacío anímico donde la intuición y los instintos básicos no funcionan”. Es por eso que quedamos hechizados al ver a Cersei sonriendo en el trono y sufrimos el mismo efecto al ver a ciertos políticos dando un mitin: su presencia nos seduce, su verbo nos envuelve y su poder parece encarnar la solución a todos nuestros problemas. Tan aterrador es este encantamiento que, todavía hoy, muchos sueñan con un Pérez Jiménez, un Bolívar o un caudillo que ponga orden en las cosas, un titán omnipotente que arregle el país, arrasando con todo lo malo como fuego valyrio y que le pase factura como Ramsay Bolton a todos los políticos (de bando y bando) que nos han engañado.

Venezuela

Marcos Pérez Jiménez

Game of Thrones terminará, luego de ocho Temporadas, el 19 de mayo de 2019. En paralelo, Venezuela, sumida en un juego de titanes y sombras, parece condenada a perderse en la Larga Noche. Nuestro reto es entender que no podemos saltar de una antípoda a otra: la solución no está en ser un Ned Stark carente de malicia o un Joffrey sin escrúpulos. La clave está en la transformación, en la capacidad de unir opuestos sin perder el alma, como lo ha hecho Sansa Stark (que, luego de sufrir tantas vejaciones por parte de los monstruos, ha sabido aprender de ellos sin ceder a la psicopatía). Este personaje tan criticado en las primeras temporadas, ha aprendido mejor que nadie en la serie a conectar con su intuición y reflexionar sobre cada una de las pruebas dolorosas de su viaje, dando como resultado una gobernante consciente de su responsabilidad y los males a los que se enfrenta, buscando las respuestas que tanto necesita dentro de sí. Por otro lado, en nuestra pequeña Winterfell del tercer mundo, asediados por la amenaza de los White Walkers, nos volcamos a los timeline de Twitter, los audios y cadenas de WhatsApp, los rumores de pasillo y las noticias de dudosa procedencia intentando conseguir la panacea que nos traiga algo de luz y esperanza, soñando con una Arya Stark que salte de la nada y dé la estocada final que mágicamente arregle todo. La respuesta, por más difícil que sea digerirla, no está en los líderes, la intervención o las elecciones, lo que tanto buscamos está dentro de nosotros y hasta que no podamos de forma individual salir del embrujo del titán y confrontar nuestra sombra jamás podremos cambiar el país. Un proceso que es doloroso, largo, pero necesario. Bien lo decía Jung: “No es posible despertar a la conciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que parezca, para evitar enfrentarse a su propia alma. No nos iluminamos imaginando figuras de luz sino haciendo consciente nuestra oscuridad”.

 

Por Luis Bond | @luisbond009

Emmys 2018: ¿otro capítulo repetido?

Las entregas de premios siempre han generado polémica. En algunos casos por hacer evaluaciones indulgentes que le restan oportunidades a productos que realmente lo merecen. En otros, por ofrecer un entretenimiento encartonado: aunque a veces se venden como una sátira al poder, en realidad suelen ser un tributo a lo más destacado de la cultura mainstream.

Los Premios Emmy surgen como un reconocimiento a la industria televisiva, como un punto de valor para series que han destacado y han establecido algo distinto. La estatuilla hace alusión a la creatividad, mediante una referencia a la musa que crea historias; y al atómo, como una metáfora del entretenimiento como ciencia. Sin embargo, ¿realmente los Emmys premian lo más icónico o se han ido estancando en el tiempo?

Una industria que muta

La televisión ha cambiado drásticamente con el pasar de los años. Las propuestas seriales se han alejado del estándar en el que capítulo tras capítulo se repetían casos que no eran bien hilvanados dentro de una trama superior. Ello ha derivado en una mayor competitividad, en un cambio constante.

HBO lideró por 18 años las nominaciones de los Emmys. La casa de contenidos exclusivos tenía claro que la calidad y la exclusividad poseían un valor para su audiencia. Sin embargo, desde el surgimiento de las cadenas de streaming y del alza de Netflix, la competencia se ha afianzado cada vez más, al punto de posicionarse esta última como el líder televisivo, obteniendo este año 117 nominaciones a los Emmy; mientras que HBO logró 108.

Popularidad: ¿ven las series?

Entender los resultados de los recientes Emmys permite ver cómo la industria apenas reconoce grandes producciones que quedan a la sombra de un éxito de la cultura pop.

Game of Thrones vuelve a afianzarse como mejor serie dramática, tras una temporada marcada por fanservice y una baja con respecto a calidad. Genera dudas qué criterios usó el jurado para seleccionar a las producciones premiadas, tomando en consideración que Stranger Things fue tomada como una serie dramática o que quedaron por debajo series como This is Us o The Handmaiden Tale, un relato con un mensaje social y dramático con mucho más peso que el de Game of Thrones.

Aunado a ello, también causa ruido el criterio tras seleccionar a William Bridges y Charlie Brooker por USS Callister en Black Mirror, por encima de Twin Peaks, trabajo de David Lynch que construye una realidad tras cada marco, mucho más calculada, con una intencionalidad superior.

Pese a esto, en el segmento de comedia no se repitieron los ganadores habituales, levantándose The Marvelous Mrs. Maisel como comedia del año y Barry como mejor actor de comedia. Historias que rompen el paradigma o la popularidad de la sitcom típica que plantean The Big Bang Theory o Modern Family.

Es importante tomar en cuenta que estos premios apuntan a éxitos masivos, que generalmente no carecen de calidad pero que sí invisibilizan a series con un valor superior, tal como sucede con productos como Atlanta. ¿Existe un carácter repetitivo en la selección de los ganadores? ¿Caducaron los premios y ya no son una guía para los espectadores ni son relevantes para la opinión pública?

Nos vemos en la próxima.

 

PD: para ver la lista completa de nominados y ganadores, recomiendo este sitio.

 

Por Daniel Klíe | @Chdnk

Sharp Objects: Cicatrices de tinta

Elabora un artículo donde describe los detalles de un asesinato, recuerda expresamente cómo se debió haber sentido la víctima, cómo el miedo dominó todo su sistema y la nubló totalmente: la esperanza de un futuro mejor nunca llegó, sentenciándola a una muerte fulminante.

Ella se detiene, lee los dos párrafos que ha escrito pero no siente nada, observa el cuarto de su infancia y la ansiedad empieza a corroerla, siente que pierde la cordura de nuevo; cree no estar loca, toma agua para calmarse y continúa, todo está en su cabeza, menos las cicatrices de su pasado y la incertidumbre de volver a ser normal, de formar parte de un retrato que nunca llegó, de recibir un abrazo y un te quiero bajo la mirada de una familia que jamás la reconoció.

Sharp Objects es una miniserie producida por HBO, basada en la novela del mismo título por Gillian Flynn, autora de Gone Girl. Dirigida por Jean- Marc Vallée y protagonizada por Amy Adams, el breve relato televisivo nos propone un descenso a los infiernos alrededor del submundo de una periodista que siente el peso de cada palabra que escribe y que busca desvelar el misterio tras un conjunto de asesinatos.

Periodismo agrietado

La trama nos hace empatizar con los tormentos de Camille Preaker (Amy adams), una periodista que vuelve a su pueblo natal para investigar una serie de asesinatos bajo un modus operandi particular.

El mayor reto de Preaker no se fijará en resistir las imágenes de chicas muertas y de otorgarle una voz a los cadáveres que consigue a su paso, sino en resistir los tormentos de un pasado que la marcó durante toda su vida.

Al igual que Gone Girl, el formato de la historia nos plantea personajes trastornados. La madre Camille es una mujer marcada por las apariencias, que toma el control y que maneja a sus seres queridos como si fueran fichas de un tablero.

La pérdida de la hermana menor de Camille será el evento que establezca un punto de quiebre en la vida de su familia y que le recuerde constantemente lo lejos que estuvo de su familia desde un comienzo, siendo un fantasma dentro del hogar, un grito vacío que nadie escuchó.

Pueblo estancado

El formato de la serie recuerda a propuestas tales como True Detective. La miniserie le proporciona un espacio al pueblo, donde cada individuo lleva sobre sus hombros la carga pesada de un hastío continuo y de una falta de ambición.

Cada muerte se diluye ante las apariencias; es allí donde Camille y cada personaje representan una perspectiva distinta acerca de la vida y de la muerte, del paso del tiempo y de, ante todo, la lucha ante una mente trastornada por no superar la miseria.

Más que recomendada.

Por Daniel Klíe @Chdnk

El destino de Jon Snow está por descubrirse en Game Of Thrones.

‘¿Qué será del destino de John Snow?’ ha sido la pregunta más hecha por los fanáticos de la serie de fantasía medieval, que han estado pidiendo respuestas desde mediados de junio en su 5ta temporada.

Seis meses más tarde, HBO ha lanzado la el primer poster promocional para la sexta temporada de Game of Thrones, con una sangrienta, pero al parecer viva, imagen de Jon Snow, que escandalizó a las redes sociales, después de aparecer en las carteleras en Nueva York y Los Ángeles este lunes 23 de noviembre por la mañana.

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Pero aun así es difícil de creer, teniendo en cuenta el número de veces que el cast de Game Of Thrones y el equipo audiovisual, incluyendo al director David Nutter, han afirmado que Jon se ha ido realmente para bien.

La mejor película de terror del 2015 que probablemente aún no has visto (y deberías ver)

Esta fecha es de viejos y nuevos clásicos. A pesar de que el género de terror no es el plato de todo el mundo, es exactamente lo mismo que un plato de vegetales cuando teníamos 3 años. No sabemos por qué debemos comerlo, pero lo comemos. Y si no lo queremos, nos obligan. Y a veces nosotros nos obligamos. Así pasa con las películas de terror. Y hacerlo requiere cierto nivel de masoquismo.

Esa perversión necesaria a la hora de ver cine de terror es la causante y principal evocadora de distintas sensaciones. Y todo depende del tipo de película que se esté viendo. Ya de los clásicos se ha hablado muchísimo. ‘The Exorcist’ (1973) del gran William Friedkin es la cúspide referencial, y de ahí se desprenden una enormidad de películas, que van desde ‘Halloween’ (1978) de John Carpenter, hasta ‘Mulholland Drive’ (2001) del retirado David Lynch. Los últimos años también han traído nuevos clásicos, como la sueca ‘Let the Right One In’ (2010), de la cual se hizo un remake pocos años después, o la obra maestra de Jonathan Glazer, que lleva por nombre ‘Under the Skin’ (2014), con una excepcional Scarlett Johansson a quien cuesta quitarle el ojo de encima, no solo por cómo es (que ya sabemos cómo es), sino por lo que hace frente a una cámara sin siquiera decir una palabra. De ese año 2014 también llegó ‘The Babadook’, un film con una propuesta clásica y sencilla, pero cuya forma es exquisita. La última de esta grandísima lista que, por razones más obvias que otras, no daremos en su totalidad, se encuentra ‘It Follows’, dirigida y escrita por David Robert Mitchell y a la cual le dedicamos un espacio hace unos meses.

Pero para ese día especial de disfraces, calabazas, fiestas y películas de terror, nuestra recomendación es otra película. Ni siquiera es una película de ficción, aunque para apoyar su naturaleza documental propone una ficcionalización de eventos claves para el desarrollo de la historia. ‘The Jinx: The Live and Deaths of Robert Durst’ es para nosotros el mejor film de terror del año 2015. Este documental es dirigido por Andrew Jarecki, quien ya había incurrido en el mundo del true crime en formato documental con ‘Capturing the Friedmans’, que ganó una enormidad de premios en el año 2003, entre ellos el Gran Premio del Jurado en el Sundance Film Festival, y que también le propició una nominación a los Oscar.

Como lo hiciese con ‘Capturing the Friedmans’, Jarecki vuelve a trabajar con HBO para esta miniserie documental basada en la figura de Robert Durst, miembro de la familia Durst, dueña de una de las compañías de bienes raíces más grandes de la ciudad de Nueva York.

‘The Jinx’ está dividido en seis partes de 40 minutos, sin embargo, lo que invertimos de nuestro tiempo en visionarlo, lo vemos retribuido en una cantidad obscena de situaciones extrañas y horripilantes. Acá no tendremos ni jumpscares, ni fantasmas, ni monstruos o zombies. Jarecki nos llevará por cada una de las instancias que hicieron de Robert Durst una de las figuras más inquietantes al ojo público. Gracias a ‘All Good Things’, film de ficción que también se basó en la vida de Durst, Jarecki llamó la atención de éste, quien se ofreció a participar en una extensa entrevista con el director para dejar en claro cada uno de los rumores y acusaciones que se hacían en su contra.

Todo comienza en el año 1982 con la desaparición de su esposa Kathleen Durst. A raíz de ello, Robert comenzó a ser protagonista de otros desafortunados eventos a lo largo de los años, como los asesinatos de Susan Berman, una de sus mejores amigas, y Morris Black, su vecino cuando Durst se mudó a Galveston, Texas.

Gracias a la entrevista a “Bobby”, llamado así por sus allegados, poco a poco Jarecki es capaz de darnos un detalle más espeluznante que el anterior, a través de incongruencias entre las declaraciones de Durst y lo que dicen algunos de los testigos y los hechos. Cada capítulo te obliga a arrimarte al borde del asiento, al acecho de nuevas sorpresas.

‘The Jinx’ es indudablemente un caso aparte en el género del true crime, con uno de los finales más impactantes que he podido presenciar en televisión. Seguramente esta particular recomendación estará bajo la lupa de a todo el que le gusta echarse en la cama a ver un buen maratón de películas de terror y gritos entre un festival de jumpscares que te deja no solo trastornado por una o dos horas, sino por toda la madrugada cuando llega el momento de dormir. A mi también me gusta eso.

Y probablemente eso es lo que vayan a hacer durante estos días en los que celebramos una de las fechas más encantadoras que no nos pertenece del todo. Y eso nos da igual. Y así debería continuar. Pero al hacerlo, ‘The Jinx’ debe ser una tarea y una obligación dentro del menú que estén preparándose.

Se anunciaron a los nominados al Premio Emmy

Game of Thrones encabeza la lista de los Premios Emmy, conocidos como los “Óscar de la pantalla chica”, con 24 nominaciones. Por otra parte, Taraji P. Henson (Empire) o Viola Davis (How to Get Away with Murder), podría convertirse en la primera actriz afroamericana en ganar el galardón a Mejor actriz dramática.

En la edición número 66 de los premios, “Mad Men”, serie que terminó en el mes de mayo, tiene la posibilidad de coronarse como la más ganadora en la categoría mejor serie de drama, al obtener una quinta estatuilla. La serie documental “Sonic Highways”, dirigida por el vocalista de Foo Fighters, Dave Grohl, está nominada en las categorías Mejor mezcla de sonido y Mejor serie especial o internacional; y “Montage of Heck, documental sobre la vida de Kurt Cobain y que se estrenó en HBO está nominado en 5 categorías.

La ceremonia de entrega de los Premios Emmy se llevará a cabo el 20 de septiembre y tendrá de animador a Andy Samberg.

Aquí la lista completa de nominados:

Mejor Serie de drama

  • Better Call Saul
  • Downton Abbey
  • Game of Thrones
  • Homeland
  • House of Cards
  • Mad Men
  • Orange is the New Black

Mejor Serie de comedia

  • Louie
  • Modern Family
  • Parks and Recreation
  • Silicon Valley
  • Transparent
  • Unbreakable Kimmy Schmidt
  • Veep

Mejor miniserie o película para la televisión

  • American Crime
  • American Horror Story: Freak Show
  • Olive Kitteridge
  • The Honorable Woman
  • Wolf Hall

Mejor Película para la televisión

  • Agatha Christie’s Poirot: Curtain, Poirot’s Last Case
  • Bessie
  • Grace of Monaco
  • Hello Ladies: The Movie
  • Killing Jesus
  • Nightingale

Mejor Actor Principal en drama

  • Kyle Chandler – Bloodline
  • Jeff Daniels – The Newsroom
  • Jon Hamm – Mad Men
  • Kevis Spacey – House of Cards
  • Bob Odernkirk – Better Call Saul
  • Liev Schreiber – Ray Donovan

Mejor Actor Principal en una comedia

  • Anthony Anderson – Black-ish
  • Louis C.K. – Louie
  • Don Cheadle – House of Lies
  • Will Forte – The Last Man on Earth
  • Matt LeBlanc – Episodes
  • Jeffrey Tambor – Transparent
  • William H. Macy – Shameless

Mejor Actor Principal en una miniserie o película para la televisión

  • Adrien Brody – Houdini
  • Rocky Gervais – Derek Special
  • Timothy Hutton – American Crime
  • Richard Jenkins – Olive Kitteridge
  • David Oyelowo – Nightingale
  • Mark Rylance – Wolf Hall

Mejor Actor de Reparto en drama

  • Jonathan Banks – Better Call Saul
  • Jim Carter – Downton Abbey
  • Alan Cumming – The Good Wife
  • Peter Dinklage – Game of Thrones
  • Michael Kelly – House of Cards
  • Ben Mendelsohn – Bloodline

Mejor Actor de Reparto en una comedia

  • Andre Braugher – Broolyn Nine-Nine
  • Tituss Burgess – Unbreakable Kimmy Schmidt
  • Ty Burrell – Modern Family
  • Adam Driver – Girls
  • Tony Hale – Veep
  • Keegan-Michael Key – Key & Peele

Mejor Actor de reparto en una miniserie o película para la televisión

  • Richard Cabral – American Crime
  • Damian Lewis – Wolf Hall
  • Bill Murray – Olive Kitteridge
  • Denis O’Hare – American Horror Story: Freak Show
  • Michael Kenneth Williams – Bessie
  • Finn Wittrock – American Horror Story: Freak Show

Mejor actor Invitado en drama

  • F. Murray Abraham – Homeland
  • Alan Alda – The Blacklist
  • Beau Bridges – Masters of Sex
  • Reg E. Cathey – House of Cards
  • Michael J- Fox – The Good Wife
  • Pablo Schreiber – Orange is the New Black

Mejor actor Invitado en una comedia

  • Mel Brooks – The Comedians
  • Louis C.K. – Saturday Night Live
  • Paul Giamatti – Inside Amy Schumer
  • Bill Hader – Saturday Night Live
  • Jon Hamm – Unbreakable Kimmy Schmidt
  • Bradley Whitford – Transparent

Mejor Actriz Principal en una drama

  • Claire Danes – Homeland
  • Viola Davis – How to Get Away with Murder
  • Taraji P. Henson – Empire
  • Tatiana Maslany – Orphan Black
  • Elisabeth Moss – Mad Men
  • Robin Wright – House of Cards

Mejor Actriz Principal en una comedia

  • Edie Falco – Nurse Jackie
  • Lisa Kudrow – The Comeback
  • Julia Louis-Dreyfus – Veep
  • Amy Poehler – Parks and Recreation
  • Amy Schumer – Inside Amy Schumer
  • Lily Tomlin – Grace and Frankie

Mejor Actriz Principal en una miniserie o película para la televisión

  • Maggie Gyllenhaal – The Honorable Woman
  • Felicity Huffman – American Crime
  • Jessica Lange – American Horror Story: Freak Show
  • Queen Latifah – Bessie
  • Frances McDormand – Olive Kitteridge
  • Emma Thompson – Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street

Mejor Actriz de Reparto en drama

  • Uzo Aduba – Orange is the New Black
  • Christine Baranski – The Good Wife
  • Emilia Clarke – Game of Thrones
  • Joanne Frogatt – Downton Abbey
  • Lena Headey – Game of Thrones
  • Christina Hendricks – Mad Men

Mejor Actriz de Reparto en una comedia

  • Mayim Bialik – The Big Bang Theory
  • Julie Bowen – Modern Family
  • Anna Chlumsky – Veep
  • Gaby Hoffman – Transparent
  • Allison Janney – Mom
  • Jane Krakowski – Unbreakable Kimmy Schmidt
  • Kate McKinnon – Saturday Night Live
  • Niecy Nash – Getting On

Mejor Actriz de Reparto en una miniserie o película para la televisión

  • Angela Bassett – American Horror Story: Freak Show
  • Kathy Bates – American Horror Story: Freak Show
  • Zoe Kazan – Olive Kitteridge
  • Regina King – American Crime
  • Mo’Nique – Bessie
  • Sarah Paulson – American Horror Story: Freak Show

Mejor Actriz Invitada en drama

  • Khandi Alexander – Scandal
  • Rachel Brosnahan – House of Cards
  • Allison Janney – Masters of Sex
  • Margo Martindale – The Americans
  • Diana Rigg – Game of Thrones
  • Cicely Tyson – How to Get Away with Murder

Mejor Actriz Invitada en una comedia

  • Pamela Adlon – Louie
  • Elizabeth Banks – Modern Family
  • Christine Baranski – The Big Bang Theory
  • Joan Cusack – Shameless
  • Tina Fey – Unbreakable Kimmy Schmidt
  • Gaby Hoffman – Girls

Mejor Dirección de un drama

  • Lesli Linka Glatter – Homeland (Episodio: “From A to B and Back Again”)
  • David Nutter – Game of Thrones ( Episodio: “Mother’s Mercy”)
  • Jeremy Podeswa – Game of Thrones (Episodio: “Unbowed, Unbent, Unbroken”)
  • Tim Van Patten – Boardwalk Empire (Episodio: “El dorado”)
  • Steven Soderbergh – The Knick (Episodio: “Method and Madness”)

David Grohl confirma segunda temporada de “Sonic Highways”

David Grohl, vocalista líder de Foo Fighters, ha confirmado que sí habrá una segunda temporada del documental “Sonic Highways”, transmitido por HBO. En declaraciones dadas a la revista NME, Grohl aseguró que la nueva temporada podría salir de las fronteras norteamericanas, teniendo como principal locación Inglaterra.

La primera temporada del documental fue transmitido por HBO en octubre del año pasado (MTV en Latinoamérica), luego de que Grohl y la banda terminaran las grabaciones de su octavo álbum de estudio, homónimo a la serie, en ochos ciudades distantes de los Estados Unidos.

“Lo maravilloso de esta idea, es el concepto del proyecto, podemos estar en cualquier parte debido a que cada ciudad tiene una especie de historia musical”, aseguró el intérprete de “Something From Nothing”, en una entrevista concedida al semanario inglés.