Nossa! (Assim Maduro Guisa)

La campaña electoral (y la censura) hicieron que pasara por debajo de la mesa, pero el pasado jueves la Fiscal Ortega publicó en su cuenta de twitter una auténtica bomba informativa: la confesión de Euzenando Prazeres de Azevedo, ex presidente de Odebrecht en Venezuela, sobre el financiamiento de la constructora brasilera a la campaña presidencial de Nicolás Maduro en 2013. En el video, grabado en la sede de la Procuraduría brasileña, en presencia de dos procuradores del estado y de los abogados de Prazeres de Azevedo, el ex presidente de la constructora, revela haber aportado $35 millones para la campaña de Maduro. Según el relato de Prazeres de Azevedo, la operación se produjo por medio de un intermediario, Américo Mata, quien fue enviado por el equipo de Maduro para solicitar el dinero. Mata es un contador de la UCV que ha ocupado distintos puestos en la administración pública, ligados, todos, a Elías Jaua –secretario general del INCE cuando Jaua era Ministro de Economía, presidente del Banco Agrícola cuando Jaua era Ministro de Agricultura, Director General de Seguimiento y Control de Políticas Públicas de la Vicepresidencia cuando Jaua era Vicepresidente–. “Este señor me buscó y acordó un encuentro conmigo. Nos reunimos varias veces (…) Él sabía de nuestro negocio y del tamaño de nuestras operaciones, y me pidió la contribución para la campaña de Maduro (…) él pidió 50 [millones de dólares] y yo acordé pagarle 35 (…) el señor Mata me dio garantía de que si el presidente Maduro ganaba, él continuaría colocando las obras de Odebrecht como prioritarias (…) entonces negociamos y yo acepté pagar y fueron liberados esos recursos para él [Maduro] durante su campaña”. No es el primer hecho de corrupción en el que Maduro está implicado con Odebrech: su nombre aparece también en el caso ‘Lava-Jato’, en el que la publicista Mónica Moura declaró bajo juramento haber recibido $11 millones en efectivo en la sede de la cancillería de manos de Maduro para pagar su trabajo en la campaña de la reelección Chávez en 2012, dinero que provenía de Odebrecht de la constructora Andrade Gutierrez. Por menos de eso, el ex presidente de Perú está preso.

Desde Rusia con temor

“Venezuela es un estado fallido. Es una sola compañía: PDVSA, y esa empresa está a punto de colapsar. Dependiendo de la naturaleza del colapso puede ser tomada en un año por los rusos o por los chinos. Aunque puede ser en menos tiempo. Si leemos los contratos con cuidado veremos cuánto control de grandes partes de PDVSA pueden tomar los rusos si ésta no logra cumplir sus compromisos”. La advertencia la daba Steve Hanke, economista y profesor de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.), en una entrevista concedida a El Estímulo en marzo de este año. Hanke, quien en la revista Forbes había tachado a PDVSA como la peor empresa petrolera del mundo, aseguraba que la compañía podía quebrar al no poder pagar sus facturas y el gobierno tendría que rescatarla, pero al no tener dinero, las posibilidades serían menores y los acreedores terminarían tomando el control de la organización. Viaje relámpago de por medio, Maduro apareció esta semana en Rusia, reconoció que Venezuela había caído en default con el Kremlin y anunció, sin dar detalles, que el gobierno venezolano reestructurará la forma en la que saldará cuentas con Putin. Por ello, Henrique Capriles Radonski no tardó en decir que Nicolás había ido a Moscú a “mentir y pedir cacao para que le estiren más la liga, para que no le cobren y ver si le dan algo más de crédito”. Aparte de la factura pendiente con Rusia, el Gobierno debe pagar $3.5 millardos de deuda externa durante las próximas semanas y, aunque Maduro haya dicho que el país está listo para solventar esos compromisos, no es secreto que el chavismo está desesperado por dinero. El Kremlin es una mano amiga que puede ayudar, pero el tema central, el meollo del asunto, se encuentra en la siguiente pregunta: ¿En qué condiciones? Puede que el señor Hanke vaya a tener razón. Recordemos que, como bien dijo Ramón Muchacho, Rusia y China son los principales países que sostienen a la dictadura. Maduro lo sabe y por eso tuvo que viajar para negociar, desde Rusia y con temor, la plata que le ayudará a sobrevivir los meses venideros.

Europa amenaza: ‘Acciones o sanciones’

Lo interesante, lo fundamental, lo esencial, se encuentra en una frase del canciller francés, pronunciada ayer luego de un encuentro no pautado con Jorge Arreaza: “Le recordé del riesgo de sanciones europeas y la necesidad de ver rápidamente evidencia de que Venezuela está lista para relanzar las negociaciones con la oposición y participar de un proceso creíble y sincero”. Traducida a ‘román paladino’ no es más que una amenaza, un ultimátum si se quiere: o hay pronto acciones puntuales por parte del gobierno –“espero que lleve rápidamente a medidas concretas”, insistió el canciller galo– o Europa se sumará a Estados Unidos en las sanciones económicas –que son finalmente las que duelen– contra la dictadura venezolana. Y lo mismo acaba de decir el canciller español: “es indispensable que [el encuentro] se concrete en un proceso, sin dilación, de negociaciones que resulten en acuerdos con concesiones concretas y con garantías de cumplimiento de los acuerdos alcanzados”. Ojo a los términos ‘indispensable’, ‘sin dilación’, ‘concesiones concretas’ y ‘garantía de cumplimiento’, que son bastante claros. La oposición, por su parte, tras hacerse de rogar y meter así algo más de presión, ha aceptado viajar a Santo Domingo, no para dialogar, sino, en sus palabras, “a explorar las condiciones para una negociación seria [con] acciones inmediatas”. Si se mantiene firme en su postura, la lógica indica que, teniendo en frente a un gobierno presionado, acorralado, y obligado a producir resultados concretos, algo podría lograr. Pero nunca se sabe.

Aumento de miseria

Anoche, en una cadena de cinco horas, Maduro anunció un aumento (otro más) del salario mínimo: 40% para el sueldo base y 4 Unidades Tributarias para el bono de alimentación, lo que lo deja en Bs.F. 325.544, equivalente a $16 mensuales a la tasa de cambio del mercado paralelo. El aumento, que se hace efectivo desde el 01 de septiembre, es el quinto (¡quinto!) en los nueve meses que lleva el año. “El nuevo aumento de salario decretado por Maduro es de Bs. 2.500 diarios. No alcanza para una empanada. Y traerá más inflación aún”, dijo Luis Oliveros con respecto a la medida. ¿Por qué? Porque sencillamente un aumento de sueldo no se puede hacer sin que previamente haya habido un aumento en la productividad, que genere los ingresos para pagarlo. Es decir, cualquier aumento superior a la productividad lo único que generará (contrario a lo que se “pretende”) es inflación. En poco tiempo se volverán a disparar los precios y la capacidad de compra de este aumento quedará aniquilada, por lo que el aumento terminará siendo una carga durísima para los ciudadanos, para las empresas, para los venezolanos en general, porque además vino acompañado por el caramelito envenenado de la fijación del precio de 50 rubros distintos, que desaparecerán pronto del mercado. A este respecto, Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, fue tajante: “Maduro lo que anunció fueron mayores controles. Las consecuencias también están cantadas: más inflación, escasez y mercados negros”. ¿Qué fueron, entonces, las medidas decretadas anoche por Maduro? Otra estafa. Y nada más.

¡Ladronazo!

Repetidamente lo advirtió: “No soy tan tonto como creen”. Y las revelaciones de la Fiscal Luisa Ortega Díaz parecen confirmarlo: el presidente obrero ha resultado ser todo un pillo. De siete suelas o de cuatro esquinas, como diría el Comandante eterno que se murió. Según los papeles de la Fiscal, Maduro sacó del erario público entre 8 y 10 millones de dólares en efectivo valiéndose de una empresa afín. “Usaron como fachada la empresa venezolana ConteXtus Comunicación Corporativa, propiedad de Mónica Ortigoza Villasmil, quien es esposa de Alejandro Escarrá Gil, sobrino del constituyente Hermann Escarrá”, explicó Ortega Díaz. Pero aún hay más. Aparte de esta operación clásica de desvío de fondos –nada que no se haya visto antes–, Maduro habría perpetrado también lo que en jerga criminal podría considerarse un golpe magistral, digno de Ocean’s Eleven: la estafa de los CLAP, que consistió, básicamente, en empobrecer a la población a niveles africanos para hacerla dependiente de una caja de comida que el Estado compraba con altísimo sobreprecio…a una empresa de su propiedad. Algo semejante a lo que hacía Rafael Leónidas Trujillo, “El Chivo”, en Dominicana, quien al momento de su muerte era propietario de 111 empresas y tenía una fortuna de 800 millones de dólares. El nombre del consorcio con el que Maduro, siempre según la Fiscal (“esas pruebas las tenemos con nosotros”), se estaría lucrando del hambre que él mismo provocó en los venezolanos es Group Grand Limited, “una sociedad registrada en Hong Kong, [que] ha logrado venderle alimentos a Venezuela por más de $200 millones en una negociación aprobada con la firma de Nicolás Maduro y con la intermediación de la Gobernación de Táchira”, según se lee en una investigación de Armando.Info. Y todavía hay más: sobre el mandatario pesa la denuncia de haberle dado a la publicista brasileña Monina Moura, para que trabajara en la campaña de la reelección de Chávez en 2012, $11 millones en ‘cash’, “a través de pagos hechos por las empresas Odebrecht y Andrade Gutierrez”, según un documento de la justicia de Brasil. Que no quepa duda: tonto no es.