Destituida (y agredida)

Amenazaron y cumplieron. “Traidora, ya te llegó la hora”, le cantaron en la Plaza Bolívar y en menos de una semana lo llevaron a cabo. El sábado de ejecución de la Fiscal arrancó temprano, en una sede del Ministerio Público tomada por la GNB. Bajo el mando del operativo estaba el Coronel Bladimir Lugo, el mismo al que la Fiscalía había imputado por violación de los DDHH. Pero las circunstancias cambiaron y esta vez quien mandaba era él. Vestida con jean y una blusa negra –acaso presagio y expresión del luto que ya vivía- la Fiscal General se aproximó a la sede de Parque Carabobo para encontrarse con una pared de la GNB que no le permitió el acceso. “Me empujaron. Me atacaron con los escudos para que no entrara”, narró ante los medios. “Denuncio ante la comunidad internacional lo que está ocurriendo en este momento”, dijo con un hilito de voz, “¡No dejan entrar a la Fiscal General a la sede principal! (…) me atropellaron y casi me golpean”. ¿No teme por su cargo?, le preguntaron. “No. Yo temo por el país, por la seguridad de los venezolanos”, respondió. Yo voy a seguir luchando por la libertad y la democracia en Venezuela”, prometió y acto seguido volvió a asomar esa cartica de las 9 letras que tiene bien escondida pero que si no se apura en jugar se le va a vencer: “Con esto quieren esconder las pruebas de Odebrecht”, dijo y acto seguido, con un guardaespaldas enorme, se montó en una moto y arrancó. Apenas minutos habían pasado cuando en el Salón Elíptico se leía una carta enviada por el TSJ a Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC, en la que le informaban que acababan de destituir a LOD de su cargo para proceder a realizar un antejuicio de mérito en su contra. Además, agregaban, la habían inhabilitado para cualquier cargo público, tenía prohibido salir del país y todos sus bienes estaban congelados. Entonces, diligentes como ellos solos –“¡eso no puede quedar vacío!”, dijo Diosdado- procedieron a nombrar a Tarek William Saab como nuevo FGR con el fin de que encabece la restructuración del MP “desde el primer funcionario hasta el último”.

Las 9 letras de la fiscal

“Fiscal / traidora / ya te llegó la hora”. La consigna se cantó en la Plaza Bolívar la madrugada del lunes y se escuchó en cadena nacional en toda Venezuela. La decían como respuesta a las palabras que Maduro pronunciaba contra el Ministerio Público, al que ya el sábado había calificado como el primer objetivo de la Constituyente. No habían transcurrido 24 horas cuando ya la Fiscal respondía. Lo hacía desde la sede del Ministerio Público (MP), rodeada de su plana mayor y con un discurso netamente institucional a flor de labios: me atacan como cabeza del MP porque estamos investigando la corrupción, explicaba, y pasaba de inmediato a la faena: el caso Oderbrecht. “Nueve letras nada más”, dijo la Fiscal, haciendo uso magistral de la intriga, para comenzar a soltar números: “30 mil millones de dólares es el monto que el estado venezolano le pagó a Odebrecht en 11 obras de infraestructura que están inconclusas”. Este caso, asomó, “ha puesto a tambalear a los grupos del poder”, para luego agregar que el MP había “corroborado que hay muchos  funcionarios activos que aparecen involucrados en esas irregularidades”. Entre ellos, y aunque no lo dijo, el presidente Maduro. $11 millones en efectivo no declarados le dio Nicolás en 2012 a la publicista brasileña Mônica Moura para que trabajara en la campaña para la reelección de Chávez, según declaró su esposo. “El entonces canciller Nicolás Maduro exigió que Mônica Moura recibiese casi todos los valores pagados (…) en negro, a través de pagos hechos por las empresas Oderbrecht y Andrade Gutierrez”, se lee un documento hecho público en mayo por la justicia brasilera, con la que Ortega Díaz ha tenido contacto –“el Fiscal General de Brasil ha sido muy colaborador y respetuoso y ha atendido nuestras solicitudes”, dijo en entrevista con ‘O Estado de Sao Paulo’–. Nueve letras tiene la Fiscal, “nueve letras nada más”, con las que puede remecer al poder.