Las últimas noticias de un diario popular

 Durante años tuvo el estigma de ser un periódico sólo de las clases bajas. “El diario del pueblo” era su lema y de ello se enorgullecían. Un rediseño voló la tradicional frase de su cabecera y el periódico comenzó a guiñarle el ojo a las clases medias y altas, sin perder las señas de su identidad. De ese modo, a la par de afianzarse como el más leído del país –210 mil ejemplares de lunes a sábado y 340 mil los domingos, en su buena época–, también comenzó a ganar influencia en otros sectores. Por ello, se convirtió en una presa apetecible. Desde inicios de la revolución ha tenido a la cabeza a Eleazar Díaz Rangel, periodista identificado con el chavismo, que apostó por hacer un diario moderado. Después de la venta de la Cadena Capriles, dejó la moderación a un lado y se convirtió, de frente, en un periódico de la revolución. Aquí, cinco testimonios de personas que vivieron de cerca ese cambio.

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Ex Directora de Periodismo Gráfico de la Cadena Capriles

¿Cómo cambió el periódico después de la venta? Poco a poco empezaron a tenerse más presiones para no publicar o suavizar noticias. Había cosas que ya no se podían decir de tal manera o que no se podían cubrir. A Maduro había que llamarlo siempre “presidente Maduro” para así reforzar. Había mucho celo con lo que se publicaba en Más Vida, que es la sección de los ciudadanos, la que se ocupa de los problemas de la ciudad. Allí todos los días mandaban a tumbar cosas: que no están bien escritas, que no están bien cubiertas, era lo que yo escuchaba. En cuanto a la fotografía de portada, se comenzaron a publicar puras cosas positivas o internacionales, las protestas nunca se vieron salvo para satanizarlas. De sábado para domingo la fotografía debía ser siempre de Maduro o de alguna actividad relacionada con él. Las reuniones de portada se hicieron cada vez más difíciles por la escogencia sobre cómo abrir, con qué ángulo titular. Un día, cuando publicamos las cifras de inflación, que iban en aumento, yo decidí que el fondo, que siempre ha sido un cuadrado, saliera en forma de flecha hacia arriba: al día siguiente el lío fue espantoso. El último mes que estuve ya dejé de asistir a las reuniones de portada, porque me sentía indignada, me llené de rabia, era muy humillante y sumamente frustraste: no permitían ni siquiera publicar cosas que no eran de hacer oposición, eran la noticia, y no dejaban que pasaran. Me ponía los audífonos para no escuchar. No podía ya ni siquiera discutir con Eleazar.

¿Compras Últimas Noticias? No lo compro, me da asco cada vez que veo una portada en twitter. Para verlo y desinformarme, pues no. No es el mismo periódico que yo ayudé a hacer.

Ex directora de la Unidad de Investigación de la Cadena Capriles

¿Había presiones en el periódico? Siempre hubo presiones. Sobre todo en épocas electorales. ¿De quién venían? Entiendo que de los encargados del Minci, que se convirtieron en una pesadilla: llamaban por cualquier cosa, por cualquier titular. Jorge Rodríguez llamaba siempre para que su gestión de Caracas no fuera opacada; Ernesto Villegas también llamaba mucho, Delcy fue horrible. Presionaban mucho por el lado de la publicidad, amenazaban con quitar el listado del Seguro Social o la publicidad de PDVSA.

¿Existían personajes intocables? Había algunos más duros de tocar que otros. El gobernador de Bolívar, Rangel Gómez, era intocable en la gestión de Carlos Acosta. Nelson Merentes y Rafael Ramírez eran también difíciles. Recuerdo también a Erick Malpica Flores, un personaje cercano a Cilia, que se nombró una vez en un reportaje y fue un rollo horrible.

¿Personajes vetados? Yo supe antes de irme, y era una de las cosas que me tenía molesta, que se había hecho una entrevista a Leopoldo López y se mandó a parar cuando lo metieron preso para no molestar al gobierno, y nunca salió.

¿Cuál fue el objetivo de la compra, en tu opinión? Torcerle el brazo a los medios. Acomodar medios importantes, como Últimas Noticias, que tienen muchísima audiencia, y convertirlos en un brazo de propaganda del gobierno. Y eso es lo que ha pasado: Últimas Noticias se convirtió en el vocero del partido del gobierno. Basta ver los titulares de portada para saber que es un medio más del SITSI.

¿Compras Últimas Noticias? No. Me da demasiado dolor e impotencia al leer todas las mentiras que cuentan.

 

Ex Vicepresidente de Medios de la Cadena Capriles

¿Quién fue el personaje más favorecido después de la compra? El presidente Maduro, de lejos. Todos los días se empezó a hablar de Maduro.

¿Y los menos favorecidos? Cualquier dirigente de la oposición.

¿Y eso no fue así siempre? Últimas Noticias era un periódico que muchos días podía parecer pro gobierno, pero dentro se publicaban informaciones sobre hospitales, sobre ciudad, sobre inseguridad.

¿Cuáles fueron las fuentes más atacadas? Todo lo que tuviese que ver con política era conflictivo. Y Más Vida, que era comunidad, ciudad, salud, todo lo que tuviera que ver con temas públicos que afectaran al ciudadano. La presión sobre eso fue in-crescendo desde que yo me fui.

 Ex reportero de Últimas Noticias. Fuentes: Oposición y Asamblea Nacional

¿Qué pasó con el trabajo sobre el Esequivo que nunca se publicó en el periódico? A mí me pautaron ese trabajo y lo hice. Aproveché que en esos días hubo un foro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales sobre el tema y fui a darle cobertura, recogí mis impresiones, hablé con 2 diputados de la AN –en Últimas Noticias el tema es que siempre hay que consultar a dos fuentes–, consulté también a dos politólogos y armé el trabajo. El enfoque era que en diferendo no había luz porque no había solución y que el gobierno actuaba de forma pasiva. Escribí el trabajo y Díaz Rangel duró una semana para revisarlo. Eso no es común. Él revisa las páginas a diario pero no revisa los trabajos con tal minuciosidad. El fin de semana, yo estaba en guardia y me acerqué a preguntarle por el trabajo y me dijo: “no, ese trabajo no se va a publicar. Primero, coincide con la opinión de la oposición, y está sesgado y no tiene opiniones valederas”. En definitiva, que el trabajo no le convenía al gobierno, y no salió.

¿Por qué sales del periódico? Yo tuve dos incidentes con Diosdado Cabello. El primero fue tonto: él se molestó cuando le pregunté por qué grupos oficialistas iban a enfrentarse con los chamos en Altamira; no le gustó lo de oficialistas y no me dejó terminar la pregunta. Esa fue marca. Luego, una noche, en su programa él vilipendia a Ñapita (Hernán Lugo Galicia), un periodista de El Nacional y yo le escribí en twitter: ‘¿Acaso aparte de presidente de un medio público @dcabellor es presidente de un medio privado para estar mandando a botar gente?’. Ese tweet lo hizo levantar el teléfono y llamar a Héctor Dávila para que me despidieran –confirmado por el mismo Dávila–. El lunes la Gerente de RR.HH me pidió la renuncia: “Te pedimos que renuncies porque no te podemos botar, no hay motivos, pero la directiva no te quiere”. Yo dije que no y eso desencadenó una serie de eventos tormentosos: el Jefe de Seguridad vino a sacarme de la redacción a la fuerza, me quitaron el carnet, me bloquearon el acceso al edificio; y luego, por las mismas causas, salí de FM Center, donde era reportero. El gobierno es implacable cuando le pone el ojo a algún medio”.

Jefe de Coordinación Editorial y Coordinador de Sucesos de Últimas Noticias

¿A quién apuesta Últimas Noticias actualmente? Lo único que te puedo decir es que es muy cercano al gobierno. Eso es innegable: que los empresarios que están en Últimas Noticias tienen contacto de primera mano con el gobierno.

¿Qué pasó con Sucesos? ¿Por qué disminuyó? Eso disminuye con esta directiva. Una de las primeras secciones con las que se reúne Dávila es Sucesos, conmigo y con Eligio Rojas, y nos dice: no les voy a pedir a ustedes que me escondan los muertos ni la inseguridad, lo único que les voy a pedir es que me pongan las cosas buenas también. Por ejemplo: si a un violador le meten 30 años, eso tiene que salir y ser gritado por Últimas Noticias, si desmantelaron una banda de ladrones de carro, eso tiene que salir, y no chiquitico como antes. Equilíbrame la página: si tienes 10 muertos trata de meterme a los 10 en una sola nota, pero lo que no me hagas son 10 notas distintas con cada muerto, que era lo que hacíamos antes. Y sin embargo, si tengo 10 muertos y tengo 3 buenos, lo que llamamos un muerto bueno: una señora, un niño, no tengo ningún problema en separarlo, nadie me va a armar un problema por eso, pero tienen que ser buenos. Por ejemplo: antes yo abría con un obrero que mataron en La Vega; ahora eso va en un intertítulo en la nota principal.

¿Ha dejado de ser una sección crítica? No. Yo tengo una columna durísima. Porque no hay otra columna que sea tan dura contra la inseguridad y el gobierno; si alguien es duro en esa materia contra el gobierno soy yo. Y nadie nunca me ha dicho nada.

¿Qué pasó con la sección Más Vida? En Más Vida había una macolla opositora. Desde que salían iban a buscar vainas malas. Pura vaina mala. No importa que no tuviera fuente. De repente venía una denuncia de ‘los médicos del Pérez Carreño’, ¿quiénes son ‘los médicos del Pérez Carreño’? ‘No, no, es que no pueden hablar’. ¿Intentaste entrevistar al director? ‘No, es que no estaba’. ¿Y tú me pensabas abrir la página a 8 columnas con eso? No, no se puede. Entonces todos los días cosas malas, malas, malas. Y uno le decía: mosca, mira esto, que está bien bueno. Y salía una notica allí chiquitica.

¿El periódico sigue denunciando cosas? Siguen saliendo denuncias, sí. Pero hay que ser vivos, hay que ser inteligente. ¿Qué te interesa a ti? Que salga. No necesariamente tiene que salir abriendo la página. Puede salir aquí abajo. Ah, pero la quieres grandota, con foto, para que apenas abran el periódico llame la atención. Si tú la metes aquí abajo cumples el objetivo, porque lo que quieres es que salga. Bueno, de repente le suavizas un poquito el título y en el texto pones tu vaina, no importa. Pero el título trata de suavizarlo. Nosotros hemos demostrado que si tú haces la misma noticia y le suavizas el título, pasa. Igual se siguen denunciando cosas, sólo que anónimas ya no.

¿Son todos chavistas en Últimas Noticias? No. A ver. En el súper-desk había puro escuálido, puro opositor. Y no era un equipo digamos malo o malintencionado, no. Eran todos opositores pero no militantes. El único que no lo era, era Eleazar, y eso fue culpa de él. Yo se lo he dicho: su problema fue que se dejó rodear. Cuando él quiso hacer algo, ya estaba rodeado. Y su situación era tan difícil que en un momento tuvo que dar instrucciones de que no se publicara nada en Más Vida sin que él lo revisara, pero entonces después no fue sólo Más Vida, sino Internacional, y luego Política, y finalmente terminó teniendo que revisar todo el periódico. Y la única forma que tenía de hacerlo era multiplicarse. Tú lo veías a las 9 de la noche, todo cansado, leyendo ese paginero loco; pero eso fue su culpa, porque se dejó rodear. Ahora es cuando Eleazar está más tranquilo, ya no tiene que revisar todo, sólo se encarga de Política e Internacional y eso porque a él le gusta; y ojo, no es que haya metido a muchos chavistas, pero metió a gente neutral, que quizás está alineada con la izquierda, pero hay opositores; y no es que están acorralados: tienen derecho a hablar y opinar, damos discusiones periodísticas.

¿Están haciendo el mejor periódico posible? Yo creo que todavía hay cosas que hay que mejorar. Le hemos prestado atención a las cosas positivas sin dejar de decir las negativas. Se trata de balancear, se dicen menos las negativas, pero sí se dicen. El peligro es que nos convirtamos en Vea. Esa es una pelea que tenemos los periodistas aquí: nos negamos a eso. Y si llegar a ser así, uno tendrá que tomar su decisión en ese momento.