Luz Mely Reyes

-¿Por qué no cayó la dictadura?

-Yo creo que la pregunta planteada se responde por sí misma, porque los objetivos de las manifestaciones eran: la convocatoria a elecciones, la liberación de los presos políticos, la apertura de un canal humanitario y el restablecimiento de la Asamblea Nacional. En ningún momento la hoja de ruta que se había planteado la MUD tenía que ver con alguna salida del gobierno. Y esto se debe a distintas razones. Porque si lo que se buscaba era un restablecimiento y un reconocimiento de las instituciones, no se puede obviar que el gobierno de Maduro, con todo el rechazo que pueda tener, fue electo hasta el 2019 y los comicios presidenciales deben hacerse en 2018. ¿Que las manifestaciones pudieron haber llevado a una negociación? Por supuesto, pero no se va a una negociación sin ánimos de convenir. No se puede solicitar que salga el gobierno porque sí, aun cuando hay violaciones de derechos humanos, aun cuando el gobierno ha cometido errores y ha afectado la vida de todos los venezolanos. Unas manifestaciones no implican una salida. Esa resolución iba ligada a la ejecución del revocatorio, que, lamentándolo mucho, no se realizó. ¿Por qué no cae el gobierno? Simplemente porque ese no era un punto en la agenda. Por otro lado, también influyó, a la hora de presionar de manera más efectiva para lograr una negociación, que las manifestaciones no obedecieran a una planificación. Es decir, los venezolanos, cuando decidieron protestar, superaron a sus dirigentes y los obligaron a improvisar muchísimo. No había ningún plan que especificara cuáles eran realmente los objetivos. Todo se fue dejando a la improvisación, a lo que llaman la estrategia de Eudomar Santos, personaje de una telenovela venezolana, que decía: ‘Como vaya viniendo, vamos viendo’. Además, el gobierno se blindó con la Fuerza Armada, por lo que una protesta pacífica, sin ningún tipo de poder de fuego, frente a un poder que no le tiembla el pulso para reprimir, es difícil que obtenga una resolución favorable.

*Luz Mely Reyes es periodista y co-fundadora de @EfectoCocuyo.

Carlos Julio Rojas: Periodista preso y torturado

La tarde del 06 de julio, Carlos Julio Rojas (32), periodista y dirigente comunitario de La Candelaria, se encontraba haciendo mercado cuando fue secuestrado por la PNB. No medió orden de captura ni tribunal alguno. No le dijeron adónde iba ni le dejaron avisar a familiares y abogados. Simplemente lo encapucharon, le quitaron sus pertenencias y se lo llevaron. Pasadas las 11 de la noche, tras casi 6 horas desaparecido, Néstor Reverol informó vía twitter que lo tenían cautivo. “Se le incautó un bolso con artificios lacrimógenos y material utilizado para actos violentos”, trinó el Ministro en la red social, aunque quienes fueron testigos de su detención insisten en que la única bolsa que tenía era la de mercado, que terminó tirada en el suelo. Tras 86 horas ruleteado por distintas comisarías (El Helicoide, CICPC, y las sedes de Boleita y Nuevo Circo de la PNB), en las que llegó a estar detenido con presos comunes y en las que fue golpeado, lo presentaron ante el Tribunal Militar Segundo de Fuerte Tiuna, que tras una larguísima audiencia le imputó los delitos traición a la patria, rebelión militar y sustracción de efectos pertenecientes a la FANB, y le dictó privativa de libertad, con la cárcel Ramo Verde como lugar de reclusión. Se convirtió así en el primer periodista venezolano juzgado y preso por un Tribunal Militar. En Ramo Verde pasó dos semanas incomunicado y recluido en una celda de castigo de 2×2, llamada “El Tigrito”, en la que lo tenían amarrado siempre, y en la que el acceso a agua, baño y comida era selectivo. Paralelamente, grupos de encapuchados armados comenzaron a asediar a su familia en su hogar, a cuyas puertas se paraban diariamente. A través de su madre, el periodista divulgó en días pasados las condiciones en las que se encuentra actualmente: “Nos tiene hacinados, en una sola celda hay 112 personas. Gracias a ello casi no podemos dormir, ni siquiera caminar: pasamos las noches de pie. En las colchonetas duermen hasta 3 personas, no tenemos derecho a la biblioteca, esto nos mantiene aislados y en ocio”, dijo, a la vez que explicó que diariamente les sirven 60 gramos de comida…y eso cuando se portan bien.