#RusiaGoHome

La Guerra Fría terminó con la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética, pero en pleno siglo XXI hay sectores internacionales interesados en revivir una especie de conflicto entre ideologías trasnochadas que no aguantan un análisis serio. ¿Qué es lo peor de este intento? Que en el centro del debate está Venezuela, y el afán de una izquierda fanatizada en convertir la legítima lucha por la democracia en un panfleto histórico contra el intervencionismo yankee.

Pero en materia de intervencionismos, ¿dónde queda el papel injerencista que han jugado los aliados del chavismo como Rusia y China?, ¿cuánto le ha costado este intervencionismo a los venezolanos?

¡Es el petróleo, estúpido!, grita una parte de la izquierda mundial para acusar al Gobierno legítimo de apoyar la supuesta intención de los Estados Unidos de adueñarse de las riquezas venezolanas –tras aceptar el contundente apoyo del presidente Donald Trump al presidente encargado Juan Guaidó–, pero lo cierto es que durante los 20 años del chavismo en el poder, han sido otras potencias, y otros imperios, los que han jugado al monopolio y han roto la piñata de la renta petrolera venezolana.

Deuda millonaria

Los tentáculos del Kremlin se han extendido en la Venezuela del chavismo como nunca antes en nuestra historia. En los 14 años de gobierno del ex presidente Hugo Chávez, el mandatario viajó nueve veces a Rusia; mientras que Nicolás Maduro lo hizo en tres ocasiones en menos de seis años.

Para el año 2017, una nota periodística de Telesur cifraba en al menos 260 acuerdos los tratados firmados entre ambos países desde el 2006, principalmente en materia militar, petrolera y energética; pero los intereses rusos en el país llegan también a ramas como la minería, la agricultura y la construcción de viviendas.

Aunque no se conocen cifras oficiales, la agencia internacional Reuters calculaba para finales de 2018 una deuda superior a los 17.000 millones de dólares por parte de Venezuela a Rusia. Deuda que debe ser pagada con venta anticipada diaria de petróleo, que le costarían al país cerca del 32% de su producción actual diaria: unos 380 mil barriles de petróleo de los apenas 1.17 millones diarios que estaría produciendo Pdvsa, según informes de fuentes secundarias a la Opep reportadas por Reuters en octubre del año pasado.

En la otra acera se encuentra China, con la cual Venezuela ha acumulado una deuda de más de 50 mil millones de dólares en créditos y préstamos financieros, y para la cual destina casi un millón de barriles de petróleo diarios para pagarla, según informó el mismo Nicolás Maduro en septiembre de 2018, tras recibir el último crédito por parte de China, de unos cinco mil millones de dólares destinados a la inversión petrolera para aumentar la producción nacional que ha caído abruptamente en los últimos años.

La fiebre del oro negro

Los rusos también juegan al futuro y sus intereses no tienen límite en el calendario: en 2011 firmaron un acuerdo petrolero para constituir una empresa petrolera mixta entre Rufnet y Pdvsa, con el objetivo de explotar la Faja Petrolífera del Orinoco. Según declaraciones dadas por el entonces vice primer ministro ruso, Ígor Sechin, en una visita oficial a Venezuela, Rusia tenía previsto invertir  $16.000 millones en la exploración y explotación del campo Carabobo 2, y con el mismo objetivo otros 20.000 millones, durante los próximos 40 años, para la explotación del campo Junín 6, ubicado dentro de la Faja en el estado Anzoátegui.

En diciembre de 2018, pese a las sanciones internacionales y a la negativa de la Asamblea Nacional, Putin aceptó entregarle a Maduro otro acuerdo para poner en marcha un paquete de inversiones rusas, en los sectores petrolero y minero, valoradas en $6.000 millones.

Hoy en día la petrolera rusa cuenta con participación en seis empresas petroleras mixtas en la Faja del Orinoco y logró hacerse con el 49,9% de las acciones de Citgo, la empresa venezolana refinadora y comercializadora de Gasolina en EEUU. ¿Se entiende el por qué los rusos no juegan carrito en Venezuela?

En Fuerte Tiuna se habla ruso

En materia militar la impronta Rusa también dice presente. Los entendidos en materia de seguridad aseguran que si bien la dictadura cubana se encuentra detrás del mando y el factor ideológico dentro de los órganos de seguridad y espionaje del Estado, ha sido Rusia quien ha dotado al régimen chavista de todo el factor operacional de fuego.

Helicópteros “Mi-35″ y “Mi-17”, aviones de caza “Su-30MK2”, una fábrica de fusiles Kaláshnikov, vehículos blindados tipo tanques, armas de defensa aérea, entre otros jugueticos de guerra están dentro de la extensa lista de armamento militar que adquirió el Gobierno venezolano desde el 2005, según declaraciones dadas en febrero de este año por el director del Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar ruso, Dmitri Shugáev, a la prensa.

Solo entre 2005 y 2008, el entonces presidente Chávez firmó con Moscú contratos de armamento por un valor de $5.400 millones, con lo que se compraron, entre otras cosas, 100.000 fusiles Kaláshnikov, 24 aviones caza SU-30, más de cincuenta helicópteros y sistemas antimisiles Tor-M1. Una nota de la cadena rusa Rusia Today (RT), del 2009, aseguraba que Venezuela era de largo el país de América Latina que encabezaba la lista de compras al exportador monopolista de armas ruso, Rosoboronexport. Para el 2013, el mismo medio aseveraba que la realización de los contratos firmados entre Moscú y Caracas debería convertir a Venezuela en el segundo importador de armamento ruso para el año 2015, después de la India, con un volumen de compras de 3.200 millones de dólares anuales.

De la Stasi al Sebin: la sombra militar rusa

Edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin)
FOTO: EFE/Miguel Gutiérrez

“Sale una noticia por ahí: Rusia prepara la instalación de una base militar en La Orchila. Ojalá fuera verdad, no una, dos, tres, cuatro, diez”, declaró el presidente de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, en diciembre de 2018, para desmentir los rumores provenientes de medios rusos que presumían la posibilidad de la instalación de una base militar rusa en territorio venezolano.

Sin embargo, no es la primera vez que el río suena con la noticia de las intenciones del Kremlin de montar su primera base área en América Latina, especialmente en la Isla de La Orchila, donde funciona un estamento militar de la FANB. En diciembre del 2018, bombarderos nucleares rusos Tupolev-60 volvieron a surcar el cielo venezolano –ya lo habían hecho en 2008– en el marco de ejercicios militares bilaterales con un claro objetivo: desafiar a occidente con una demostración del poderío militar detrás del presidente Vladimir Putin y su padrinazgo al régimen madurista; esto sucedió días antes de que la mayoría de los países democráticos del mundo desconocieran a Nicolás Maduro como presidente.

Pero la ayudadita rusa a Maduro no queda allí. A finales de enero de este año, la agencia de noticia Reuters confirmó, con tres distintas fuentes, el envío de un número no identificado de agentes de seguridad privados muy cercanos al Kremlin para encargarse de la seguridad del ex mandatario y evitar su detención.  Aunque ningún funcionario venezolano o ruso confirmara la noticia, una fuente aseveró al medio que se trataría de unos 400 agentes asociados al grupo Wagner, cuyos miembros –en su mayoría personal militar retirado– combatieron de forma clandestina en apoyo de las fuerzas rusas en Siria y Ucrania.

¿Sorpresa? Este grupo de espías habría viajado en dos vuelos fletados por Cuba, desde donde se trasladaron después a Venezuela. Sin embargo, el 11 de febrero el director del departamento para América Latina del Ministerio de Exteriores ruso, Alexander Shchetinin, declaró a la prensa que el régimen venezolano no había solicitado apoyo militar a Rusia para evitar alguna acción militar extranjera.

Pero los rusos también saben de tortura y de servicios secretos. En octubre del 2018, el activista por los derechos humanos y ganador del premio Sájarov, Lorent Saleh, quien estuvo detenido durante 26 meses como preso político del chavismo en la Sede del Sebin en Plaza Venezuela, conocida como “La Tumba”, denunció desde España que detrás de esta cámara de “tortura blanca” se encuentra la mano de agentes rusos y cubanos. El mismo método de tortura psicológica que aplicaba la Stasi, la policía de la República Alemana oriental comunista, de la que Putin fue agente durante la Unión Soviética.

20 años de chavismo con Putin

El chavismo y Vladimir Putin tienen los mismos 20 años comiendo de la misma ensaladilla. El mandatario ruso y Hugo Chávez llegaron al poder en 1999, y ya en el año 2000 tuvieron su primer encuentro oficial nada más y nada menos que en el nido del capitalismo norteamericano, muy cerca de Wall Street, con ocasión de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas en Nueva York. Tan solo ocho meses después, el jefe de Estado venezolano realizó su primer viaje a Moscú de cinco días y hasta fue galardonado con el título de doctor ‘honoris causa’ de la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Desde el primer momento, Chávez y Putin entablaron una relación cercana. Ambos compartían la visión de instaurar en el mundo un nuevo orden multipolar distinto al liderado por los Estados Unidos. El discurso antinorteamericano de Chávez  le sirvió como anillo al dedo al Kremlin para convertir a Venezuela en parte de su juego internacional, que buscaba rescatar la influencia mundial perdida después de la caída soviética y el posterior rechazo y sanciones de gran parte de occidente luego del conflicto bélico con Ucrania en 2014.

Así, se instauró una relación mutualista entre ambos países en la que, por un lado, Venezuela encontró un fuerte aliado económico que se convirtió junto a China en su principal financista frente a una economía cada vez más deficitaria, y que le permitió satisfacer sus caprichos armamentistas, y, por el otro lado, Rusia encontró un país geográficamente perfecto para expandir sus intereses imperiales sobre América Latina a las narices de su principal rival –los Estados Unidos–. Todo esto mientras aprovechaba la oportunidad de sacarle tajada a precio de ganga a la principal reserva petrolera del mundo.

La fiebre del oro


FOTO: AVN

Bajo esta relación ganar-ganar entre el chavismo y el Kremlin, la balanza comercial entre ambas naciones creció como la espuma. Según diferentes reportes de prensa, el intercambio comercial entre los dos países fue de unos 400 millones de dólares en 2009, y 960 millones en 2008. En 2011 alcanzó el pico de los 1.733 millones y para el 2016 el embajador ruso en Venezuela, Vladimir Zaemskiy, declaró a RT que se esperaba que la balanza comercial alcanzara los 300 millones de dólares para ese año.

Pero los rusos no solo tienen sus ojos puestos en la Faja Petrolífera del Orinoco y en la Isla de La Orchila. Desde la creación del llamado Arco Minero en 2016 en el estado Bolívar, también tienen una importantísima participación en el sector minero. De los 112.000 kilómetros cuadrados con riquezas minerales estimadas en 7000 toneladas de reservas de oro, cobre, diamante, coltán, entre otros minerales, Rusia explota la zona de Cuchivero, en Guaniamo, mejor conocida como la Zona Número 1 del arco, donde se calcula que existen miles de toneladas de depósitos de diamantes, según reportó el diario ABC de España en enero de este año.

No es casualidad entonces que un informe del Consejo Mundial del Oro, publicado el primero de noviembre, confirmara que en los últimos meses Rusia ha sido el mayor comprador de oro en el mundo, por encima de Turquía, y asegurara que el 17% de las reservas mundiales de este metal precioso están en manos del Kremlin.

El último salvavidas de Maduro

Después del 23 de enero, Vladimir Putin ha nadado contra la corriente de la comunidad internacional en el caso Venezuela. La juramentación de Juan Guaidó como presidente encargado ha sido respaldada por más de 51 países en todos los continentes, pero desde Rusia se juega fuerte –incluso mucho más que desde China– para defender a Maduro y se ha llegado hasta las amenazas para frenar cualquier intento de intervención militar por parte de los Estados Unidos.

En una llamada telefónica celebrada el 12 de febrero entre el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo; y el canciller ruso, Sergei Lavrov, el funcionario ruso aseveró que “cualquier injerencia en los asuntos internos de Venezuela, incluido el uso de la fuerza,  sería una clara violación del derecho internacional”, así indicó la cancillería rusa en un comunicado. Ese mismo día, durante una rueda de prensa, el diplomático ruso acusó a EEUU de pretender disimular una intervención militar en Venezuela con la llegada de la ayuda humanitaria que coordina el presidente Guaidó junto a la comunidad internacional.

Otras voces como la del embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia; y a el director del departamento para América Latina del Ministerio de Exteriores ruso, Alexander Shchetinin, también salieron en defensa de Maduro en la misma semana, tras señalar que desde EEUU se incita a un derramamiento de sangre y catalogaron como un “intento desafortunado” y una “impensable intromisión” la solicitud que desde la Casa Blanca se hace a militares venezolanos para que retiren su apoyo a Nicolás Maduro. Desde Rusia se plantea presentar en la ONU su propio proyecto de resolución sobre Venezuela para frenar el la propuesta de EEUU en el Consejo de Seguridad en que piden reconocer solo a la AN como único poder legítimo, así como solicitar la convocatoria de elecciones libres.

¿Está Venezuela a las puertas de otra crisis geopolítica como la de los misiles en Cuba en la década de los 60´? Hay quienes creemos que no. Como todo buen imperio, o al menos uno que intente serlo, Rusia protege a Maduro como garantía de pago y reconocimiento de una deuda millonaria de acuerdos que en algunos casos ni siquiera fueron aprobados por la Asamblea Nacional. Pero todo indica que muchas fichas se están moviendo entre sombras para alcanzar un pacto que permita que Rusia se convierta en la puerta de salida de Maduro de Miraflores. Después de ese momento,a los venezolanos hastiados de la crisis política, económica y social que sacude nuestras entrañas nos tocará gritar a todo pulmón ¡#RusiaGoHome!

 

Por Joel Siverio Cappadonna

 

El secreto vikingo

Un dato demográfico demoledor nos indica que en Islandia vive menos gente que en Petare: 330.000 habitantes. El ex futbolista inglés Gary Lineker no temió en decir que su país había perdido (en los octavos de final de la Eurocopa 2016) ante uno que tiene más volcanes que futbolistas profesionales. El personaje de Islandia quizás más mediático en la actualidad es quien funde de guardaespaldas de Cersei Lennister en Game Of Thrones: ‘La Montaña’. Ante un panorama en donde durante nueve meses el sol casi no se ve y el frío es intenso, practicar fútbol al aire libre es prácticamente imposible, por lo que clasificar a una Copa del Mundo era una quimera que parecía alcanzable sólo si una legión de héroes nórdicos encabezados por Thor se vestían de pantalón corto y medias largas. La misión no pudo haberse llevado a cabo sin una fuerte inversión económica de la federación en infraestructura y formación, pues construyeron siete estadios techados y profesionalizaron a sus técnicos. A partir de allí, el técnico Heimir Hallgrimsson puso en marcha un plan que tenía como objetivo conectar a los fanáticos con el equipo nacional en 2011: en un bar conocido, el entrenador –que también es odontólogo– decidió citar a miembros de un grupo de fanáticos conocido como Tólfan, del cual pertenecían no más de 15 miembros. En aquel pub islandés, el técnico-dentista les comenta a los fanáticos cuál será la alineación que utilizará en el próximo partido y cuál será la estrategia para vencer al rival. La tradición –que sería imposible en las grandes capitales del fútbol– funciona a la perfección en un país en donde existe una app para prevenir salir con un familiar en una noche de copas. Hoy en día, cuando el equipo nacional juega de local, el bar se abarrota de aficionados para asistir a la charla con el entrenador. El fenómeno es tal que en el partido contra Inglaterra en la Eurocopa fue visto por el 99.8% de la población. Un país sin mosquitos, sin hormigas y con la firme creencia en los duendes participará por vez primera en Mundial con un grito de guerra que cautiva por su sincronía y segundos de silencio que también hacen ruido.

¡Estos son los grupos del Mundial!

Ya pueden armarse las quinielas, hacerse los pronósticos y cuadrar las inasistencias laborales y universitarias. Hoy en el Palacio del Kremlin se realizó el sorteo para la Copa del Mundo del año que viene y ya se conocen los grupos, los cruces y los horarios que definirán al próximo campeón.

La mala noticia, de entrada, es el partido inaugural: el Rusia – Arabia Saudita quizá sea el encuentro con menor cartel de todo el torneo, cosa que no impedirá que el jueves 14 de junio de 2018 el planeta entero esté frente al televisor a las 11 de la mañana.

El mejor partido de la fase de grupos se jugará el día siguiente: Portugal se enfrentará a España a las 2 p.m. del viernes 15. Ese grupo, el B, es el único que tiene a dos selecciones candidatas para levantar la copa, mas no es considerado el de la muerte, calificativo que se disputan el D (Argentina-Islandia-Croacia-Nigeria) y el F (Alemania-México-Suecia-Corea del Sur), aunque, en general, el sorteo ha sido tan parejo que cuesta definir la zona más complicada.

Durante la primera fase habrá tres partidos diarios casi todos los días. En Venezuela los horarios serán 8 a.m., 11 a.m. y 2 p.m., salvo el 16 de junio, que están pautados cuatro juegos (6 a.m. – 9 a.m. – 12 m – 3 p.m.) y las jornadas finales de cada grupo, en las que se disputarán encuentros a las 10 de la mañana.

Jugando a los pronósticos, en @RevistaOjo pusimos en semifinales un Francia-Brasil y un Alemania-España. ¿A quiénes ven en esa fase? ¿Qué selección levantará el trofeo? Pueden hacer sus predicciones aquí.

 

¡Perdimos Amuay y Cardón!

“[PDVSA] está a punto de colapsar. Dependiendo de la naturaleza del colapso puede ser tomada en un año por los rusos o por los chinos. Aunque puede ser en menos tiempo”. Así lo publicamos el 14 de marzo, citando una entrevista que Steve Hanke, economista y profesor de la Universidad de Hopkins, concedió a @ElEstimulo. “PDVSA se llamará  ПДYСА”, titulamos, y aunque no faltó quién nos llamara exagerados, los hechos, que son tercos e incontrovertibles, han terminado por darnos la razón: el pasado 30 de octubre la revolución le entregó el Complejo Refinador Paraguaná (el segundo más grande del mundo) a los gobiernos de Rusia y China. Lo hizo sin mucho ruido y sin dar ningún tipo de explicación, bajo lo que sería (en condicional, porque los contratos, que deberían ser públicos, no los muestran) una figura de arrendamiento a 10 años, que no es más que una fachada para ponerle un nombre bonito a la ilegal entrega de esa parte importante de los activos de PDVSA, prohibida por la Ley de Hidrocarburos (promulgada por Chávez, dicho sea), que expresamente impide la venta, enajenación traspaso y operación de las refinerías. Letra muerta, ya se sabe: la petrolera rusa Rosneft opera ya Amuay (con capacidad de procesar 650.000 barriles diarios), y Petrochina, Cardón (con capacidad de 310.000 b/d). Y lo hacen en su ley y con su gente: según denuncian los sindicatos petroleros de Falcón, ambas empresas han traído su propio personal administrativo y de planta (técnicos y obreros incluidos) y han exigido que 80% de los trabajadores sean connacionales de ellos y sólo 20% venezolanos. Más aún, según publicó ‘La Razón’: “el personal local que permanezca en Cardón deberá adecuarse al uso del idioma mandarín. Igual situación podría darse en Amuay con el idioma ruso, situación que ni siquiera ocurrió cuando Cardón estuvo en manos de la angloholandesa royal Dutch Scheel y Amuay era propiedad de la trasnacional Creole Petroleum, antes de la nacionalización”. Y no se olvide que diariamente, como forma de pago, les enviamos 450 mil barriles de crudo a Rusia y 200 mil a China, nuestros verdaderos dueños.

Russia is coming

“Sal y demuestra que eres mejor que Messi”, le dijo Joachim Löw a Mario Götze esa tarde en Río de Janeiro. El director técnico de Die Mannschaft ponía sobre los hombros del joven y talentoso jugador del Bayern la responsabilidad de destrabar el 0-0 que indicaba el marcador del Maracaná al minuto 88. Lo que ocurrió después ya está en los libros, y en miles de videos de YouTube: Schürrle desbordó por la izquierda, metió un centro y Götze definió tras bajarla de pecho. Era el cuarto Mundial para Alemania y la primera de las tres finales que perderían Messi y compañía. Lionel, luego de sufrir las eliminatorias, está a menos de un año de volverlo a intentar. Argentina, después de sudar frío, estará en Rusia. Es una de las 23 selecciones que ya tienen su cupo en el Mundial del año que viene, en el que también estarán la campeona Alemania y las candidatas Brasil, Francia, España, Inglaterra, Portugal y Bélgica junto a Islandia, Polonia, Serbia, Uruguay, Colombia, México, Costa Rica, Panamá (¡!), Nigeria, Egipto, Irán, Corea del Sur, Japón, Arabia Saudita y, por supuesto, la anfitriona: Rusia. Atrás quedaron la bicampeona de América (Chile), el vencedor de la Copa Oro de la Concacaf (Estados Unidos) y la selección que obtuvo el segundo lugar en Sudáfrica 2010 y el tercer puesto en Brasil 2014 (Holanda). Perú jugará el repechaje contra Nueva Zelanda y Honduras enfrentará a Australia para definir dos cupos más. En Europa quedan cuatro plazas disponibles que saldrán de los vencedores de la repesca: por sorteo, Suiza, Italia, Croacia y Dinamarca conocerán qué rival les toca entre Irlanda del Norte, Suecia, Irlanda y Grecia. Las tres selecciones faltantes irán de parte de África. Todo se definirá antes del primero de diciembre, fecha en la que, desde el Kremlin, se hará el sorteo para conocer la configuración de los grupos. Russia is coming.

Desde Rusia con temor

“Venezuela es un estado fallido. Es una sola compañía: PDVSA, y esa empresa está a punto de colapsar. Dependiendo de la naturaleza del colapso puede ser tomada en un año por los rusos o por los chinos. Aunque puede ser en menos tiempo. Si leemos los contratos con cuidado veremos cuánto control de grandes partes de PDVSA pueden tomar los rusos si ésta no logra cumplir sus compromisos”. La advertencia la daba Steve Hanke, economista y profesor de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.), en una entrevista concedida a El Estímulo en marzo de este año. Hanke, quien en la revista Forbes había tachado a PDVSA como la peor empresa petrolera del mundo, aseguraba que la compañía podía quebrar al no poder pagar sus facturas y el gobierno tendría que rescatarla, pero al no tener dinero, las posibilidades serían menores y los acreedores terminarían tomando el control de la organización. Viaje relámpago de por medio, Maduro apareció esta semana en Rusia, reconoció que Venezuela había caído en default con el Kremlin y anunció, sin dar detalles, que el gobierno venezolano reestructurará la forma en la que saldará cuentas con Putin. Por ello, Henrique Capriles Radonski no tardó en decir que Nicolás había ido a Moscú a “mentir y pedir cacao para que le estiren más la liga, para que no le cobren y ver si le dan algo más de crédito”. Aparte de la factura pendiente con Rusia, el Gobierno debe pagar $3.5 millardos de deuda externa durante las próximas semanas y, aunque Maduro haya dicho que el país está listo para solventar esos compromisos, no es secreto que el chavismo está desesperado por dinero. El Kremlin es una mano amiga que puede ayudar, pero el tema central, el meollo del asunto, se encuentra en la siguiente pregunta: ¿En qué condiciones? Puede que el señor Hanke vaya a tener razón. Recordemos que, como bien dijo Ramón Muchacho, Rusia y China son los principales países que sostienen a la dictadura. Maduro lo sabe y por eso tuvo que viajar para negociar, desde Rusia y con temor, la plata que le ayudará a sobrevivir los meses venideros.

Muchacho: China y Rusia financian y sostienen la dictadura

Luego de que el pran Maikel y su tren de magistrados golpistas lo destituyeran ‘de facto’ de la Alcaldía de Chacao y tuviera que irse al exilio, Ramón Muchacho ha comenzado a soltar verdades como puños. Cual si se hubiera caído del caballo camino de Damasco o un rayo le hubiera iluminado el entendimiento, el ex alcalde ha pasado a convertirse en uno de los más lúcidos analistas de la situación nacional. En ese sentido, son fundamentales unas declaraciones dadas recientemente al madrileño ‘ABC’ en las que habla sobre la dictadura, sus financistas, y su fin. “Venezuela hoy es la Cuba de Fidel con un grupo atrincherado con las armas y que no está dispuesto a ceder ni entregar el poder”, dice. ¿Y entonces cómo se sale? “Lo primero es reconocer que no hay salida democrática, los canales democráticos están absolutamente cerrados (…) con la Constituyente han quedado sellados por completo”. ¿Y en ese caso qué queda? Ayuda internacional. A eso apunta Muchacho. “Falta que la condena internacional se articule, que cuando imponga EE.UU. sanciones, Europa y América Latina también lo hagan”, argumenta. Pero no solo eso, sino que también China y Rusia –las grandes financistas de la revolución– colaboren: “Maduro va a durar en el poder por lo menos el tiempo que siga recibiendo financiamiento de sus tres fuentes principales: China, Rusia y EE.UU., no el Gobierno, sino las empresas privadas que compran el petróleo pagando de contado. Hasta la semana pasada, los bancos de Nueva York hacían negocio con la deuda, pero eso ya no va a pasar”. ¿Y qué hay de la situación interna? “Estamos peor después de cuatro meses de protestas y más de 100 muertos (…) la Fiscal está en el exilio y hay otro que es totalmente obediente al régimen. El parlamento quedó como un jarrón chino tras la Constituyente”. ¿Y las regionales? “La dictadura nos pone en una decisión que si participamos tenemos costos pero si no participamos también: si lo hacemos algunos opositores se molestan porque se valida el régimen, [y si no] el Gobierno gana 23 gobernaciones sin necesidad de hacer trampas”. Palabras de un hombre que, ahora sí, puede hablar con libertad.