Aumento de miseria

Anoche, en una cadena de cinco horas, Maduro anunció un aumento (otro más) del salario mínimo: 40% para el sueldo base y 4 Unidades Tributarias para el bono de alimentación, lo que lo deja en Bs.F. 325.544, equivalente a $16 mensuales a la tasa de cambio del mercado paralelo. El aumento, que se hace efectivo desde el 01 de septiembre, es el quinto (¡quinto!) en los nueve meses que lleva el año. “El nuevo aumento de salario decretado por Maduro es de Bs. 2.500 diarios. No alcanza para una empanada. Y traerá más inflación aún”, dijo Luis Oliveros con respecto a la medida. ¿Por qué? Porque sencillamente un aumento de sueldo no se puede hacer sin que previamente haya habido un aumento en la productividad, que genere los ingresos para pagarlo. Es decir, cualquier aumento superior a la productividad lo único que generará (contrario a lo que se “pretende”) es inflación. En poco tiempo se volverán a disparar los precios y la capacidad de compra de este aumento quedará aniquilada, por lo que el aumento terminará siendo una carga durísima para los ciudadanos, para las empresas, para los venezolanos en general, porque además vino acompañado por el caramelito envenenado de la fijación del precio de 50 rubros distintos, que desaparecerán pronto del mercado. A este respecto, Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, fue tajante: “Maduro lo que anunció fueron mayores controles. Las consecuencias también están cantadas: más inflación, escasez y mercados negros”. ¿Qué fueron, entonces, las medidas decretadas anoche por Maduro? Otra estafa. Y nada más.