Carlos Benucci

-¿Por qué no cayó la dictadura?

-Lo primero que debo dejar sentado es que entre de los actores que fallaron, definitivamente no está el pueblo venezolano. Por más de tres meses la gente lo arriesgó todo, hasta la vida, por acabar con esto de una vez. Sin embargo, si no se dio no fue por ellos. La gran responsabilidad la tienen los sectores políticos democráticos. En primer lugar, creo que reducir las decisiones políticas a sólo partidos fue un error, pues la partidocracia en dictadura no es positiva. Había que abrir el compás y escuchar a otros sectores de la sociedad civil, que tenían también legitimidad, fuerza y convocatoria, y eso no ocurrió. En segundo lugar, la poca capacidad de generar consensos alrededor de la MUD demoraba y retrasaba la comunicación de las líneas y de las acciones que la sociedad civil esperaba; esto fue un factor que desgastó a la gente, pues esperaban respuestas que se daban a destiempo. En tercer lugar, hubo una grave falla comunicacional en cuanto a lo discursivo: hubo partidos, voceros y personalidades que se rasgaron las vestiduras diciendo que vivíamos en una dictadura, hicieron que la gente se lo creyera, pero realmente no estaban muy convencidos de ello. Digo esto por lo que fueron las acciones siguientes: la sumisión ante las decisiones de la ANC, la decisión de ir a las regionales y la falta de convocatoria a la calle y de nueva alternativas de protesta. Esto hizo que la misma gente que hacía 3 meses estaba dispuesta a dar la vida por el país, no se arriesgara ni siquiera a asistir a un pancartazo.  La creación de una expectativa de salida del régimen fue tan alta y las acciones tan desenfocadas con el objetivo, que la gente se desilusionó. Faltó mayor contundencia, mayor capacidad de respuesta, mayor capacidad para generar consensos y líneas claras, y, por supuesto, mayor articulación e inclusión con sectores políticos de la sociedad civil. Definitivamente no hemos perdido, pero sí nos empataron la partida en el 9no inning y hoy estamos en extra inning y somos el equipo visitante.

*Carlos Benucci es estudiante de VII semestre de Sociología en la UCV y Secretario General Adjunto de la FCU.

Jorge Machado: Un filósofo en el SEBIN

Pocos lo saben, pero en los calabozos de El Helicoide hay desde hace más de 3 meses un profesor de Filosofía Filosofía Moderna y Metafísica. Jorge Machado es su nombre y fue secuestrado el pasado 20 de mayo en la Cota Mil por una comisión de uniformados que lo interceptó y llevó a la sede del SEBIN. ¿Su delito? “Traición a la patria y rebelión”, según el Tribunal Militar Tercero de Control, que le imputó esos cargos. Sin embargo, la versión de sus colegas y conocidos dista mucho de aquella: a Jorge, dicen, lo que le cobran es enseñar a pensar, delito peligrosísimo en tiempos de revolución. Activista laborioso de Voluntad Popular, Machado era el responsable nacional de formación del partido naranja, para el que impartía talleres de lucha no violenta. “Estamos formando a la gente en la resistencia no violenta, que es la metodología nuestra de trabajo político para poder enfrentar a un Gobierno que a todas luces está de espalda a la democracia, al pueblo y a la Constitución”, declaró 12 días antes de ser detenido al diario Los Andes, de Trujillo. “Es importante no caer en provocaciones y entender que la única manera de lograr el cambio de Gobierno es a través de vías no violentas pero estratégicas. Es decir, acciones que conlleven al desconocimiento de un gobierno tiránico, por medio de acciones pacíficas pero eficaces como se han puesto en marcha en otros países”. Así hablaba el que según Tarek El Aissami se encargaba de “organizar y financiar grupos violentos y terroristas”. El radical antagonismo entre lo que declaraba y lo que le imputan es evidente. “Es una persona con formación humanista, que enseña filosofía, y está siendo juzgado por militares. No tiene sentido. Estaba a cargo de la formación de los jóvenes para el voto, por eso tacharlo de terrorista es absurdo”, explicó María Guadalupe Llanes, directora de la Escuela de Filosofía de la UCV, a EPMundo en días pasados. Lo cierto es que un hombre cuyo lugar natural son las aulas, “un docente de probada tesitura ética y moral”, según sus colegas, lleva ya 102 días encerrado una celda.