Tu historia se puede parecer a la mía

Tu historia se puede parecer a la mía

Nací en 1986, en la Maternidad Concepción Palacios de Caracas. Muchos años después supe dos cosas: tal parece que los que nacemos ahí somos “más caraqueños que el Ávila” y que mi mamá me vio veinticuatro horas después del parto.

Me perdí. O mejor dicho, me perdieron.

Aquí viene el paréntesis con la primera anécdota.

(Mi mamá fue a su control prenatal un miércoles 13 de noviembre. Jaime Lusinchi era el presidente de Venezuela y Bárbara Palacios llevaba la cinta de la mujer más linda del país. Una vez que el médico observó lo inevitable, le dijo que debía quedarse porque “tú pares hoy”. Sola, sin poder avisarle a mi abuela –en esa época no había celulares–, me trajo al mundo. Era mediodía. Mi mamá sufrió un exceso de sangrado que obligó a los médicos a operar de inmediato mientras me atendían. Lo lógico es que después de pasar por un parto y sintiéndote como si una aplanadora te hubiera arrollado, quieras ver a la “bendición” que provocó todo eso. Cuando ella preguntó por su bebé las enfermeras se vieron las caras y dijeron: “no sabemos dónde está”. Como nací en pleno cambio de guardia, las enfermeras no encontraron tarjetas azules para rellenar mis datos. Supongo que estaban muy apuradas. Así que tomaron una rosada y escribieron en letras grandes: NIÑO. Tal parece que una de ellas no entendió el mensaje y me puso en el pabellón de las niñas. Ahí estuve hasta que me encontraron. Bendito entre las mujeres.)

Fin del primer paréntesis.

Mi infancia fue normal. No desarrollé súper poderes, no gané ningún concurso de matemáticas y tampoco me dediqué a los deportes. Mis mayores logros fueron aprender a leer y escribir. Lo de leer se produce porque cansada de tener que leerme todas las noches el mismo cuento, mi mamá tomó la resolución de que “o aprendes a leer o no te enteras de lo que pasa en los suplementos”. Con una determinación de hierro, Condorito fue mi arma y sus palabras mi desafío. Luego de tantos cabezazos contra las páginas lo logré: leí.

Lo demás, como dirían en las películas, es historia.

No he parado desde entonces.

¿Nos estamos acercando? ¿Mi historia se parece a la tuya?

Luego, llegó el bachillerato.

Cinco años de estudiar, tratar de conocer chicas, hacer travesuras y vivir. Yo procuraba ser un modelo ejemplar: no me metía en problemas y siempre fui educado. Eso hasta que tomé la resolución de voltear la mesa y no dejarme llevar por cualquier imposición (supongo que todos pasamos por ahí). Entonces me dediqué a contradecir a los profesores, raspar materias que no me gustaban y sacarle unas cuantas canas a mi mamá. Evidencia de esto fueron las veces que me llamaron a coordinación, las notificaciones de mala conducta y alguna que otra pelea con los compañeros que trataban de hacerme bullying.

¡Ah, sí! Porque eso del bullying no es nuevo. Ya lleva sus años rondando por ahí.

Tu historia se puede parecer a la mía

Ahora, viene otro paréntesis con la segunda anécdota.

(En cuarto año de bachillerato, luego del primer lapso, la coordinadora de evaluación llamó a mi mamá al colegio. Le explicó que yo había raspado seis materias y que si no me ponía las pilas perdería el año. A mi pobre madre se le llenaron los ojos de lágrimas y cuando llegamos a casa me dijo que estaba muy decepcionada de mí. En ese momento supe que tenía la capacidad de herir a las personas que amo –todos tenemos esa triste habilidad–, y que no quería que mi mamá sufriera por mi culpa. Desde entonces, y con algunos años encima, he discutido en un par de ocasiones con ella, como dos adultos. Pero siempre con la idea firme de que es una de mis mujeres sagradas.)

Fin del segundo paréntesis.

Logré graduarme y llegó la universidad. Y el primer empleo. ¿Recuerdas cuándo te dije arriba que me esforcé por aprender a leer? Bueno, resultó lógico que buscara trabajo en una librería. Y así lo hice. Fueron dos años donde de ocho de la mañana a dos de la tarde me perdía entre olores de páginas –polvo también–, portadas y lomos. Fue muy interesante conocer un poco sobre cómo se comercializa lo que leemos y qué propósito tiene para nosotros.

Suena muy romántico. Pero quiero que sepas que cuando uno confirma las cosas que ama, siempre habrá pasión y romance de por medio.

En la universidad continúe con mis actos de rebeldía. En realidad nunca he parado. Pero ahora con más cautela y precisión. Tras un fallido intento por estudiar Letras y al sucumbir ante los clásicos comentarios de: “si estudias eso te vas a morir de hambre”, descarté por completo la idea de ser abogado y me metí de lleno al periodismo. Una carrera –y un oficio– que me ha dado los mayores altibajos de mi vida.

Es una profesión que muchas veces puede arroparte con su ego, pero también te lleva a poner los pies sobre la tierra y enseñarte lo delicada que es la vida. Una pasión que va asentándose en tus sentidos hasta que un día despiertas con la necesidad de buscar más allá de lo que todos están hablando.

Un estilo de vida que me permitió cultivar lo que quiero hacer: escribir.

Tercer paréntesis con otra anécdota. Prometo que es la última.

(En mi primer año como reportero para el periódico Últimas Noticias, allá en 2008, aprendí mucho más que en cinco años de carrera universitaria. Mi editora de ese momento me sentó un día a su lado y me explicó cómo tenía que encontrar mi voz dentro de las páginas. Me inculcó que la objetividad es la utopía primordial de todos los periodistas. Inalcanzable, porque como seres humanos somos subjetivos. Y que lo más importante de una persona es su nombre.)

Tu historia se puede parecer a la mía

Listo.

Así, entre cumplidos por el trabajo bien hecho, reproches por las metidas de pata, prevenciones ante los enemigos que uno se gana (con razón o “sin querer queriendo”), puedo decir que el periodismo ha sido mi mejor evangelización.

Para ir llegando al meollo de todas estas palabras, dejé el nido cuando conocí a una mujer que me quiere por lo que soy. Una muchacha que me ha ofrecido lo que otras señoritas no aportaron: intimidad. Esa intimidad de saberte completo y natural ante unos ojos que no te juzgan. Que te abrazan, que te regañan sin preferencias, que te aman, que te cuidan, que quieren lo mejor para ti. Para los dos. Una mujer que juega Nintendo, hace lentejas y resuelve derivadas. Además, he comprendido que la vida es un conjunto de experiencias que te van soltando pequeños destellos de felicidad en una larga carrera de obstáculos. El truco está en hacer que esos focos de luz se alarguen para que el camino nunca quede oscuro.

Por eso, Víctor, aquí estoy en la clínica. Esperando que nazcas para darte la bienvenida a este mundo. Prometo que no te vas a perder como yo y siempre vas a contar conmigo. Como tu hermano mayor. Algún día te daré esta carta, o quizás cuando estés más grande, cuando hayas pasado tu época de rebeldía, de niñez y de enamoramientos, podamos sentarnos a tomarnos unas cervezas y comparar historias.

Ya verás que la tuya será diferente.

 

Por Jefferson Díaz (@Jefferson_Diaz) 

 

El titular nazi de ‘Últimas Noticias’

Una primera página digna de ocupar un lugar en la historia universal que escribió Borges: la de la infamia. Ayer, en el día de mayor circulación de la prensa, ‘Últimas Noticias’ salió a la calle con un titular que no por estúpido deja de ser menos grave: “La oposición se venga del pueblo”. Lo hizo tomando como base unas declaraciones dadas por Delcy Rodríguez, presidenta de la (f) Asamblea Constituyente, en la toma de posesión de Henry Rangel Silva como Gobernador de Trujillo: “Hay una especie de venganza que se ha desatado contra nuestro pueblo, y se ha activado una especie de guarimba económica para someter, a través de la especulación y los precios altos, al pueblo”. Nótese que Rodríguez es más bien vaga  al hablar (“hay una especie de”) y no nombra en específico a actor alguno. Pero de su propia cosecha, ‘Últimas Noticias’ dicta sentencia: “La oposición se venga del pueblo”. Así, sin más. Recuperando las viejas prácticas de los periódicos nazis, como el tristemente célebre ‘Der Stürmer’, que se pasó su existencia culpando a los judíos de todas las desgracias de Alemania, igual hace este panfleto: la mala –pésima– situación económica no es producto de 18 años de políticas erradas del gobierno, sino de una venganza de la oposición –que es muy mala e improbablemente poderosa– contra el pueblo –esa categoría siempre inocente y victimizable– que no votó por ella. De ese modo, criminaliza gravemente a un sector de la población y además exculpa a la revolución de sus amores. Una operación a cuyo frente está el director de ese periódico, Eleazar Díaz Rangel.

Las últimas noticias de un diario popular

 Durante años tuvo el estigma de ser un periódico sólo de las clases bajas. “El diario del pueblo” era su lema y de ello se enorgullecían. Un rediseño voló la tradicional frase de su cabecera y el periódico comenzó a guiñarle el ojo a las clases medias y altas, sin perder las señas de su identidad. De ese modo, a la par de afianzarse como el más leído del país –210 mil ejemplares de lunes a sábado y 340 mil los domingos, en su buena época–, también comenzó a ganar influencia en otros sectores. Por ello, se convirtió en una presa apetecible. Desde inicios de la revolución ha tenido a la cabeza a Eleazar Díaz Rangel, periodista identificado con el chavismo, que apostó por hacer un diario moderado. Después de la venta de la Cadena Capriles, dejó la moderación a un lado y se convirtió, de frente, en un periódico de la revolución. Aquí, cinco testimonios de personas que vivieron de cerca ese cambio.

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Ex Directora de Periodismo Gráfico de la Cadena Capriles

¿Cómo cambió el periódico después de la venta? Poco a poco empezaron a tenerse más presiones para no publicar o suavizar noticias. Había cosas que ya no se podían decir de tal manera o que no se podían cubrir. A Maduro había que llamarlo siempre “presidente Maduro” para así reforzar. Había mucho celo con lo que se publicaba en Más Vida, que es la sección de los ciudadanos, la que se ocupa de los problemas de la ciudad. Allí todos los días mandaban a tumbar cosas: que no están bien escritas, que no están bien cubiertas, era lo que yo escuchaba. En cuanto a la fotografía de portada, se comenzaron a publicar puras cosas positivas o internacionales, las protestas nunca se vieron salvo para satanizarlas. De sábado para domingo la fotografía debía ser siempre de Maduro o de alguna actividad relacionada con él. Las reuniones de portada se hicieron cada vez más difíciles por la escogencia sobre cómo abrir, con qué ángulo titular. Un día, cuando publicamos las cifras de inflación, que iban en aumento, yo decidí que el fondo, que siempre ha sido un cuadrado, saliera en forma de flecha hacia arriba: al día siguiente el lío fue espantoso. El último mes que estuve ya dejé de asistir a las reuniones de portada, porque me sentía indignada, me llené de rabia, era muy humillante y sumamente frustraste: no permitían ni siquiera publicar cosas que no eran de hacer oposición, eran la noticia, y no dejaban que pasaran. Me ponía los audífonos para no escuchar. No podía ya ni siquiera discutir con Eleazar.

¿Compras Últimas Noticias? No lo compro, me da asco cada vez que veo una portada en twitter. Para verlo y desinformarme, pues no. No es el mismo periódico que yo ayudé a hacer.

Ex directora de la Unidad de Investigación de la Cadena Capriles

¿Había presiones en el periódico? Siempre hubo presiones. Sobre todo en épocas electorales. ¿De quién venían? Entiendo que de los encargados del Minci, que se convirtieron en una pesadilla: llamaban por cualquier cosa, por cualquier titular. Jorge Rodríguez llamaba siempre para que su gestión de Caracas no fuera opacada; Ernesto Villegas también llamaba mucho, Delcy fue horrible. Presionaban mucho por el lado de la publicidad, amenazaban con quitar el listado del Seguro Social o la publicidad de PDVSA.

¿Existían personajes intocables? Había algunos más duros de tocar que otros. El gobernador de Bolívar, Rangel Gómez, era intocable en la gestión de Carlos Acosta. Nelson Merentes y Rafael Ramírez eran también difíciles. Recuerdo también a Erick Malpica Flores, un personaje cercano a Cilia, que se nombró una vez en un reportaje y fue un rollo horrible.

¿Personajes vetados? Yo supe antes de irme, y era una de las cosas que me tenía molesta, que se había hecho una entrevista a Leopoldo López y se mandó a parar cuando lo metieron preso para no molestar al gobierno, y nunca salió.

¿Cuál fue el objetivo de la compra, en tu opinión? Torcerle el brazo a los medios. Acomodar medios importantes, como Últimas Noticias, que tienen muchísima audiencia, y convertirlos en un brazo de propaganda del gobierno. Y eso es lo que ha pasado: Últimas Noticias se convirtió en el vocero del partido del gobierno. Basta ver los titulares de portada para saber que es un medio más del SITSI.

¿Compras Últimas Noticias? No. Me da demasiado dolor e impotencia al leer todas las mentiras que cuentan.

 

Ex Vicepresidente de Medios de la Cadena Capriles

¿Quién fue el personaje más favorecido después de la compra? El presidente Maduro, de lejos. Todos los días se empezó a hablar de Maduro.

¿Y los menos favorecidos? Cualquier dirigente de la oposición.

¿Y eso no fue así siempre? Últimas Noticias era un periódico que muchos días podía parecer pro gobierno, pero dentro se publicaban informaciones sobre hospitales, sobre ciudad, sobre inseguridad.

¿Cuáles fueron las fuentes más atacadas? Todo lo que tuviese que ver con política era conflictivo. Y Más Vida, que era comunidad, ciudad, salud, todo lo que tuviera que ver con temas públicos que afectaran al ciudadano. La presión sobre eso fue in-crescendo desde que yo me fui.

 Ex reportero de Últimas Noticias. Fuentes: Oposición y Asamblea Nacional

¿Qué pasó con el trabajo sobre el Esequivo que nunca se publicó en el periódico? A mí me pautaron ese trabajo y lo hice. Aproveché que en esos días hubo un foro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales sobre el tema y fui a darle cobertura, recogí mis impresiones, hablé con 2 diputados de la AN –en Últimas Noticias el tema es que siempre hay que consultar a dos fuentes–, consulté también a dos politólogos y armé el trabajo. El enfoque era que en diferendo no había luz porque no había solución y que el gobierno actuaba de forma pasiva. Escribí el trabajo y Díaz Rangel duró una semana para revisarlo. Eso no es común. Él revisa las páginas a diario pero no revisa los trabajos con tal minuciosidad. El fin de semana, yo estaba en guardia y me acerqué a preguntarle por el trabajo y me dijo: “no, ese trabajo no se va a publicar. Primero, coincide con la opinión de la oposición, y está sesgado y no tiene opiniones valederas”. En definitiva, que el trabajo no le convenía al gobierno, y no salió.

¿Por qué sales del periódico? Yo tuve dos incidentes con Diosdado Cabello. El primero fue tonto: él se molestó cuando le pregunté por qué grupos oficialistas iban a enfrentarse con los chamos en Altamira; no le gustó lo de oficialistas y no me dejó terminar la pregunta. Esa fue marca. Luego, una noche, en su programa él vilipendia a Ñapita (Hernán Lugo Galicia), un periodista de El Nacional y yo le escribí en twitter: ‘¿Acaso aparte de presidente de un medio público @dcabellor es presidente de un medio privado para estar mandando a botar gente?’. Ese tweet lo hizo levantar el teléfono y llamar a Héctor Dávila para que me despidieran –confirmado por el mismo Dávila–. El lunes la Gerente de RR.HH me pidió la renuncia: “Te pedimos que renuncies porque no te podemos botar, no hay motivos, pero la directiva no te quiere”. Yo dije que no y eso desencadenó una serie de eventos tormentosos: el Jefe de Seguridad vino a sacarme de la redacción a la fuerza, me quitaron el carnet, me bloquearon el acceso al edificio; y luego, por las mismas causas, salí de FM Center, donde era reportero. El gobierno es implacable cuando le pone el ojo a algún medio”.

Jefe de Coordinación Editorial y Coordinador de Sucesos de Últimas Noticias

¿A quién apuesta Últimas Noticias actualmente? Lo único que te puedo decir es que es muy cercano al gobierno. Eso es innegable: que los empresarios que están en Últimas Noticias tienen contacto de primera mano con el gobierno.

¿Qué pasó con Sucesos? ¿Por qué disminuyó? Eso disminuye con esta directiva. Una de las primeras secciones con las que se reúne Dávila es Sucesos, conmigo y con Eligio Rojas, y nos dice: no les voy a pedir a ustedes que me escondan los muertos ni la inseguridad, lo único que les voy a pedir es que me pongan las cosas buenas también. Por ejemplo: si a un violador le meten 30 años, eso tiene que salir y ser gritado por Últimas Noticias, si desmantelaron una banda de ladrones de carro, eso tiene que salir, y no chiquitico como antes. Equilíbrame la página: si tienes 10 muertos trata de meterme a los 10 en una sola nota, pero lo que no me hagas son 10 notas distintas con cada muerto, que era lo que hacíamos antes. Y sin embargo, si tengo 10 muertos y tengo 3 buenos, lo que llamamos un muerto bueno: una señora, un niño, no tengo ningún problema en separarlo, nadie me va a armar un problema por eso, pero tienen que ser buenos. Por ejemplo: antes yo abría con un obrero que mataron en La Vega; ahora eso va en un intertítulo en la nota principal.

¿Ha dejado de ser una sección crítica? No. Yo tengo una columna durísima. Porque no hay otra columna que sea tan dura contra la inseguridad y el gobierno; si alguien es duro en esa materia contra el gobierno soy yo. Y nadie nunca me ha dicho nada.

¿Qué pasó con la sección Más Vida? En Más Vida había una macolla opositora. Desde que salían iban a buscar vainas malas. Pura vaina mala. No importa que no tuviera fuente. De repente venía una denuncia de ‘los médicos del Pérez Carreño’, ¿quiénes son ‘los médicos del Pérez Carreño’? ‘No, no, es que no pueden hablar’. ¿Intentaste entrevistar al director? ‘No, es que no estaba’. ¿Y tú me pensabas abrir la página a 8 columnas con eso? No, no se puede. Entonces todos los días cosas malas, malas, malas. Y uno le decía: mosca, mira esto, que está bien bueno. Y salía una notica allí chiquitica.

¿El periódico sigue denunciando cosas? Siguen saliendo denuncias, sí. Pero hay que ser vivos, hay que ser inteligente. ¿Qué te interesa a ti? Que salga. No necesariamente tiene que salir abriendo la página. Puede salir aquí abajo. Ah, pero la quieres grandota, con foto, para que apenas abran el periódico llame la atención. Si tú la metes aquí abajo cumples el objetivo, porque lo que quieres es que salga. Bueno, de repente le suavizas un poquito el título y en el texto pones tu vaina, no importa. Pero el título trata de suavizarlo. Nosotros hemos demostrado que si tú haces la misma noticia y le suavizas el título, pasa. Igual se siguen denunciando cosas, sólo que anónimas ya no.

¿Son todos chavistas en Últimas Noticias? No. A ver. En el súper-desk había puro escuálido, puro opositor. Y no era un equipo digamos malo o malintencionado, no. Eran todos opositores pero no militantes. El único que no lo era, era Eleazar, y eso fue culpa de él. Yo se lo he dicho: su problema fue que se dejó rodear. Cuando él quiso hacer algo, ya estaba rodeado. Y su situación era tan difícil que en un momento tuvo que dar instrucciones de que no se publicara nada en Más Vida sin que él lo revisara, pero entonces después no fue sólo Más Vida, sino Internacional, y luego Política, y finalmente terminó teniendo que revisar todo el periódico. Y la única forma que tenía de hacerlo era multiplicarse. Tú lo veías a las 9 de la noche, todo cansado, leyendo ese paginero loco; pero eso fue su culpa, porque se dejó rodear. Ahora es cuando Eleazar está más tranquilo, ya no tiene que revisar todo, sólo se encarga de Política e Internacional y eso porque a él le gusta; y ojo, no es que haya metido a muchos chavistas, pero metió a gente neutral, que quizás está alineada con la izquierda, pero hay opositores; y no es que están acorralados: tienen derecho a hablar y opinar, damos discusiones periodísticas.

¿Están haciendo el mejor periódico posible? Yo creo que todavía hay cosas que hay que mejorar. Le hemos prestado atención a las cosas positivas sin dejar de decir las negativas. Se trata de balancear, se dicen menos las negativas, pero sí se dicen. El peligro es que nos convirtamos en Vea. Esa es una pelea que tenemos los periodistas aquí: nos negamos a eso. Y si llegar a ser así, uno tendrá que tomar su decisión en ese momento.

La autoridad espiritual del presidente Maduro

El Papa Francisco habla de Venezuela en el ángelus del segundo domingo de Cuaresma. Ora por Kluiberth Roa, pide rechazar la violencia, respetar la dignidad de todas las personas, la sacralidad de la vida humana, exhorta a dialogar sincera y constructivamente, y encomienda al país a la Virgen de Coromoto. No es usual que el Papa comente sobre Venezuela. Lo hace poquísimas veces, en ocasiones –y situaciones- especiales, por lo que la noticia acaparó portada en casi todos los medios. No así en Últimas Noticias. Y no porque en el tabloide de dueños desconocidos no se hable de fe, oración y plegarias, todo lo contrario: se habla y bastante. Al menos en la portada de hoy, donde la foto de apertura, la principal, la más grande, está dedicada a un tema espiritual: la oración. Pero no la de la cabeza de la Iglesia Católica, sino la del presidente Maduro. Read More…