La Vinotinto sub 20 y otro sueño que acabó en decepción

La Vinotinto sub 20 generó altas expectativas por el gran talento de la plantilla, su notable rendimiento físico y la fortaleza mental que mostró en la primera fase del Sudamericano de la categoría.

Pese a esto y a varios momentos destacados, el fútbol monótono y la poca rotación que empleó el seleccionador, Rafael Dudamel, hicieron del equipo algo fácil de analizar para los rivales. Venezuela, a medida que avanzaba el torneo, se fue haciendo más predecible.

La solidez defensiva que llegó a mostrar en la fase de grupos la selección nacional (recibiendo solo tres goles en los primeros cuatro partidos) no se mantuvo en la segunda fase, en la cual encajó un total de nueve goles (ocho en tan solo tres encuentros). Los motivos, sin duda, tuvieron que ver con la falta de recorrido de los mediocampistas y lo largo que quedaba el equipo en situaciones de contragolpe.

No se le puede achacar nada a los jugadores. Errores como los de Hurtado contra Bolivia y Colombia lo han cometido figuras de gran nivel como Zidane, Cantona, etc. En ningún momento se vio algo parecido a falta de compromiso por parte de los futbolistas, pero sí una falta de respuesta por parte del cuerpo técnico. Al igual que una clara dependencia de jugadores como Sosa y “El Churta”.

En medio de las dificultades, el equipo no pudo cambiar su sistema ni adaptarse a las diferentes situaciones del torneo. Ante los problemas para generar ocasiones de gol, el camino fue repetir con insistencia las acciones que ya se habían observado ineficaces. Esto, vale acotar, es una marca registrada de los equipos de Dudamel, quien apuesta más por solidificar el rendimiento durante la fase defensiva y, por lo general, no suele hacer cambios significativos durante los partidos, indistintamente de cómo se estén desarrollando.

La respuesta del DT, en las dificultades, siempre fue Jorge Echeverría (volante del Caracas FC). El jugador no lució y se notaba desencajado en el funcionamiento del equipo. Los partidos muchas veces pidieron más juego asociativo, para lo cual pudo haber sido útil aprovechar a futbolistas como Enrique Peña Zauner y Brayan Palmezano.

Brayan, en lo particular, fue mal empleado: por lo general, suele partir del medio hacia afuera, generando la oportunidad de agruparse con los mediocampistas, tal y como lo hizo en el último encuentro contra Ecuador. Es un mediocampista ofensivo. No obstante, Dudamel lo puso a jugar como extremo, posición en la que se sintió tan incómodo que no rindió de forma adecuada.

Por otra parte, Enrique gozó de tan solo 43 minutos de juego, en los cuales no participó mucho en la gestación de fútbol por el escenario en el que se encontraban los encuentros (una victoria 1 a 0 con la clasificación amarrada ante Bolivia y una derrota 3 a 0 contundente ante Ecuador).

En la mitad de la cancha, al momento de producir asociaciones en ataque, ningún jugador se mostró bien. Ibarra y Casseres Jr no apoyaban a los centrales en la iniciación de las jugadas y no cumplían con los movimientos que exigía el parado táctico. Si bien en la lista no había otro futbolista que pudiese jugar en la primera línea de volantes, además de ellos y de Christian Makoun (usado en la defensa), sí se contaba con centrales de rodaje en el fútbol nacional. Hablamos de Júnior Moreno y Marco Gómez, ambos con una cantidad de minutos considerables en el balompié venezolano. Es decir, una posible solución a los problemas para iniciar las jugadas era mover a Mokoun al centro del campo y darle entrada a cualquiera de estos dos centrales.

El escaso repertorio en ofensiva quizá se pudo contrarrestar con la incorporación de Esli García y Danny Pérez, ambos sumamente desequilibrantes y con mucho rodaje en el fútbol nacional. El caso de Esli es mucho más áspero, ya que nunca contó con la confianza del DT.

Si bien hubo puntos altos, el resto de las selecciones aplastaron tácticamente a la Vinotinto: agrupando más personas en el medio campo y llenando los espacios que dejaban en las transiciones. Lo mejor de Venezuela fue su facilidad ganar segundos balones: enviaba pases largos que, con frecuencia, acababan en los pies de Hurtado. Esto, más la efectividad en los balones detenidos, eran las únicas armas ofensivas. Los rivales se dieron cuenta y, luego del partido frente a Argentina, tomaron cartas en el asunto: lograron anular a los vinotintos. El que mejor lo hizo fue Colombia.

No clasificar al Mundial no solo es una decepción deportiva, sino que pone presión a Rafael Dudamel. La Federación dio todo su apoyo a esta sub 20, por lo que no lograr el objetivo esperado representa un duro golpe. Dudamel tendrá ahora una evaluación decisiva en su desempeño como seleccionador: la Copa América. Si la selección absoluta no da la talla, su cargo podría estar en entredicho.

 

Por Juan Chacón

Vinotinto sub 20: constructores de un sueño

A lo largo de los últimos años la optimización del proceso de desarrollo de los jugadores venezolanos se ha hecho notar en todo el continente. Una vez el Loco Bielsa dijo que: “El argumento de un entrenador nunca puede ser que el jugador fue superado por la circunstancia. Se prepara al jugador para que la circunstancia no lo supere”. Pensar en esas palabras y no recordar los errores infantiles o la falta de madurez del jugador venezolano es simplemente imposible.

Toda esta evolución se hizo partiendo de una premisa: trabajo y preparación.  Al punto de conquistar un subcampeonato sub 20 del mundo (en 2017), un logro imposible de prever.

Es una realidad que para el presente Sudamericano sub 20 Venezuela llegó con la chapa de  favorito, luego de 29 módulos de preparación, en el los cuales se realizaron amistosos internacionales, partidos de preparación ante equipos de Primera división venezolana y una gira por Europa, en la que enfrentaron distintos equipos importantes del continente.

Si algo tiene Venezuela en comparación a las otras selecciones de este Sudamericano es que sus jugadores, en su mayoría, ya son profesionales y están viendo minutos en Primera e incluso jugando un rol importante en sus equipos.

La Vinotinto ha dejado clara su idea en el campo, dejando a un lado el juego vistoso y apostando a algo más funcional. Si bien tiene volantes creativos como Yriarte, Palmezano y Echeverría, por alguna razón no consiguen ese primer pase limpio o a alguien que les permita llegar a campo rival con balón dominado. El mediocentro ideal para la formación que presenta Rafael Dudamel, indiscutiblemente, es Christian Makoun (mediocampista que milita en la Juventus Primavera), pero por falta de centrales que cumplan con las características del agrado del entrenador, se ha visto obligado a poner a Makoun en el eje de la defensa.

Por estos motivos han apostado al famoso pelotazo; sin embargo, se ven momentos en el que los juveniles buscan el pase limpio.

Para el alivio del DT, el equipo tiene una dupla muy creativa en el ataque: Sammy y El Churta. Samuel Sosa y Jan Hurtado se conocen desde el año 2016, cuando jugaban en el Deportivo Táchira, siendo una dupla revelación en ese momento y siendo determinantes para el cierre del torneo Clausura de ese año.

El oriundo de El Cantón, Jan Carlos Hurtado, es pieza clave en el esquema de Dudamel. El joven de 18 años ya disputó el Mundial anterior y es uno de los VenEx que tiene esta selección (milita en Gimnasia y Esgrima del fútbol argentino). Un jugador de gran envergadura, sumamente fuerte y de gran juego de espalda al arco. Él es el encargado de bajar todas las pelotas y desahogar a la banda, generar faltas y arrastrar marcas, además de tener una gran habilidad para atacar los espacios: aprovechando su potencia y gran control de pelota.

Muchos de los goles de Venezuela han sido gracias a la labor del asistente técnico Marcos Mathías, quien es el encargado de trabajar el balón parado. Pero, sin duda, lo más destacado en esas acciones en la precisión que tiene Sosa en su pierna izquierda: ha marcado, hasta ahora, dos golazos de falta directa y ha asistido a Vargas en un pase acertado al área. El jugador de Talleres de Córdoba es uno de los jugadores que más ha generado angustia en los rivales: no solo destaca su gran pegada, sino que también arrastra mucha marca y expone su gran habilidad en los uno contra uno.

La Vinotinto sub 20 tiene una generación brillante, con piezas muy destacadas. Por fuera de la lista que está disputando el Sudamericano quedaron, incluso, futbolistas de gran nivel como:

  • Danny Perez: extremo de buen andar en el balompié venezolano, con Zamora.
  • Brayan Hurtado: extremo de Mineros de Guayana, con gran facilidad para colaborar en la gesta de goles de sus equipos (quedó afuera por baja médica)
  • Esli Garcia: de lo más destacado del Deportivo Táchira este año. Jugador muy creativo y desequilibrante.

En resumen, esta selección nos tiene preparada muchas emociones, jugadores que sin duda alguna sonarán en un futuro y nos deja la satisfacción de que las cosas a nivel de fútbol formativo se están haciendo cada vez un poquito mejor.

Puntos a mejorar:

  • Transición ataque defensa en el medio campo.
  • Incorporación del mediocentro entre los centrales.
  • Desmarques de ruptura.
  • Precisión en los centros.

Puntos altos:

  • Madurez y fortaleza mental.
  • Gran desempeño físico.
  • Balón parado.
  • Incorporación de los centrales en zona de ataque.

Por Juan Carlos Chacón