La MUD ante la elección de su vida

Cuando Tibisay Lucena salga mañana a golpe de medianoche a felicitar a los electores y electoras por una extraordinaria jornada cívica, pacífica y democrática, Henry Ramos Allup estará tragando grueso. El zorro viejo de AD sabe que, para bien o para mal, lo que pase mañana será, en gran parte, su responsabilidad. El expresidente del Parlamento se jugará en las próximas 24 horas el futuro de su proyecto político y los resultados que arroje el CNE definirán, también, el destino de la Mesa de la Unidad Democrática. Si el mapa no se pinta de azul, si la MUD no obtiene una victoria contundente, Ramos Allup será, indiscutiblemente, el padre de la derrota. Fue él quien convenció a la novel clase política venezolana que la vía era electoral, que el camino para salir de Maduro pasaba por las regionales y que la gente, después de cuatro meses de protestas, lo que quería era expresarse a través del voto. A eso apostó y por eso ha trabajado durante el último semestre. Puertas adentro, su partido ha cogido una fuerza inesperada: venció contundentemente en las primarias y desplazó a los rostros de VP y PJ que tanta notoriedad habían conseguido a lo largo de las manifestaciones. Puertas afuera, la tarea está aún por cumplir. La MUD construyó la anhelada mayoría frente al chavismo en diciembre de 2015 y mañana, gústele a quien le guste, deberá demostrar, de nuevo, que el PSUV no tiene gente, que Venezuela clama por un cambio que la saque de la desgracia. De no ser así, el panorama sería desolador. Porque de nada servirá cantar fraude luego de que el gobierno gane la elección. La oposición aceptó las condiciones para medirse y dijo estar preparada para evitar cualquier trampa. Fue su decisión, y tendrá que asumir las consecuencias. Quiso entrar en el tablero electoral y ahora deberá guapear en una lucha desigual de peones contra reinas. Si el mapa se pinta de rojo –como en 2012, 2008 y 2004–, no habrá pataleta que valga ni retórica que maquille el descalabro. La MUD, que no quepan dudas, está ante la elección de su vida.

La rebelión de las masas

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

Tomo prestado el nombre del ensayo de Ortega y Gasset debido a que por casualidades del destino es mi lectura actual. Si bien el mencionado libro se escribió en un contexto totalmente diferente al nuestro (la ascensión del fascismo al poder en Europa), nos servirá de ejemplo para observar cómo una masa (también muy distinta a la que hoy adversa al gobierno venezolano) fue suplantando espacios de la elite, creando un grupo de personas homogéneo que de a poco fue rompiendo las clases elitistas.

Pues bien, en nuestro universo paralelo precisamente la elite es el hombre masa, y el hombre masa es un conjunto de individuos derrotados que han observado cómo los años de revolución se han llevado lo mejor de sus vidas. El sueño de Karl Marx vive al norte del continente sudamericano: que cualquier ignorante sin dotes de pensamiento se equipare o inclusive pisotee y someta al hombre culto y estudiado. La realidad así lo demuestra, por difícil que sea de entender para cualquier extranjero: al gobierno venezolano lo manejan choferes de autobús, porristas, narcotraficantes y lacayos, mientras que la masa se ha conformado por ingenieros, médicos, abogados, artistas, empresarios, intelectuales, y un sinfín de profesionales que curiosamente ya no pueden ni ejercer sus profesiones; después de todo no hay mejor forma de dominar una nación que destruyéndola (sí, ese es el único fin del comunismo). Interpretar que todo esto sea verdad es una dura realidad para el venezolano, tanto para el que está dentro, como para el que está fuera, escuchar frases de extranjeros que mencionan a la Caracas de los 70’s como la mayor metrópolis de América Latina y verla reducida hoy en día a cenizas con edificios grises, y poblaciones invadiendo los basureros es una pesadilla distópica que ni en Mad Max se puede representar.

Poniendo todo esto en contexto entonces podremos deducir que la lucha que libramos los venezolanos hoy en día es quizás la más desigual de todos los tiempos, pues en el pasado el hombre masa disponía de la brutalidad de la ignorancia, lo cual podía dotarlo de una violencia que a la postre podía lograr la conquista de espacios haciendo el uso de la fuerza. En la Venezuela del presente, el hombre masa es la elite, y la elite pasó a ser masa, es por ello que el primero posee las armas, el dinero, la fuerza, y el don de la ignorancia; mientras que el segundo únicamente dispone de una sabiduría inaplicable contra la vehemencia revolucionaria y derrochadora. Visto desde ese contexto, estamos en una absurda desventaja, pues la nueva elite posee las armas del hombre masa y el control social que propicia el dinero y el poder político. Los soldados se sienten fuertes; vestidos de oliva son impenetrables y más poderosos que nunca, asumen de guardianes de la carretera y a su vez fomentan el crimen y se enriquecen aprovechando el desbarajuste estatal.

Viendo todo el contexto desde dicha panorámica pareciera estar todo perdido, pues en ocasiones, por mucho que duela, solo el caos podría traer cambios, y el nuevo hombre masa no es individuo de caos, sino de orden, y la elite superpuesta ha minado de anarquía su universo. Es por ello que se presentan las dudas e incertidumbres, pues el nuevo hombre masa ante la vista de que la lógica no es aplicable a su realidad, empieza a perder los sentidos, a querer disfrazarse de inadaptado, y proceder así a generar un cambio que ya no haya como propiciar.

Aquella tarde que Ramos Allup vociferó que participaría de las elecciones regionales, el control de mi televisor salió volando y estrellándose contra la puerta del closet; los improperios se adueñaron de mi garganta y en medio de mi efervescencia lo maldije una y otra vez, entonces vale la pena preguntarse: ¿Por qué el nuevo hombre masa, ilustre y pensador, ha soñado con convertirse en un mono violento y agresivo? Sencillamente porque su realidad así lo dispuso; no obstante, una vez pasada la algarabía del odio, el dolor, la desdicha, el nuevo hombre masa debe volver a pensar, a apropiarse de las armas que le quedan y sabe usar, y salir a dar la batalla, esa batalla, esa lucha que no acabará hasta el día en que caiga el rey de la ignorancia, el nuevo hombre elite, quien también en su nueva faceta de cambios aborrece la opinión popular y le teme al poder del nuevo hombre masa, quien ahora le supera en números.

Venezuela va rumbo a ser un país de analfabetos

Venezuela va rumbo a convertirse en un país de analfabetos, tal como demuestran los datos oficiales del Ministerio de Educación. Sólo basta restar la cifra de niños que comenzaron clases en 2016 (7.446.515) con la de aquellos que empezaron clases este 2017 (7.195.335) para encontrarse con la alarmante cifra de que 251.180 muchachos abandonaron la escuela entre uno y otro año. Eso equivale, como bien apunta Richard Sanz en la revista ‘Zeta’, a 10 estadios universitarios repletos de niños que hoy se encuentran sin estudiar. Todos los especialistas coinciden en que este nivel de deserción está estrechamente ligado a la grave crisis económica que vive Venezuela, que ha impedido dos cosas básicas: que los niños se alimenten, y que puedan disponer de los útiles necesarios para ver clases. Cuando lo que falta es comida, ya la educación, en la lista de prioridades, queda en un segundo plano: son miles los niños que deben sobrevivir con una comida al día, y otros tantos los que la encuentran en la basura. Menos dramática, pero igual de triste, es la situación de aquellos que tienen resuelto el problema del alimento pero no el de los útiles: son cifras del CENDAS que la llamada canasta básica escolar para un estudiante de educación básica está 1,2 millones de bolívares (aproximadamente 10 salarios mínimos) y para estudiantes de media llega a 1,7 millones (un poco más de 12 salarios mínimos). Así las cosas, son muchos los padres que todavía queriendo no pueden mandar a sus hijos a los liceos, aun cuando muchos de éstos han optado por flexibilizar las normas. El resultado es que 251.180 muchachos se encuentran hoy en las calles y no en el lugar donde deberían: la escuela.

Así tituló la prensa americana la masacre en Las Vegas

La prensa americana amaneció de luto y a ocho columnas. Nuevamente, como en el 11-S, vuelve a verse una cierta unanimidad en los diarios. ‘Carnage’ (matanza) es una de las palabras que más se repite, tanto en titulares de tabloides como de diarios serios. En ella coinciden, por ejemplo, el siempre escandaloso ‘Daily News’ de Nueva York como esa vaca sagrada del periodismo llamada ‘The Boston Globe’, que le agrega, eso sí, el matiz del adjetivo ‘unespeakable’ (indecible, incapaz de ser expresado en palabras) y puntualiza que, aunque después de la masacre de Newton en  2012 Obama dijo que ese tipo de cosas debían terminar, han continuado. ‘The Dallas Morning News’ es también el otro diario que habla de matanza, pero con el agregado americana, cual si fuera el título de una película de terror. Las palabras de Trump (‘act of pure evil’ / ‘un acto de pura maldad’) son también otras que se repiten en los titulares: con ellas abre el diario nacional de EE.UU., ‘USA Today’, en letras blancas sobre un fondo negro, el ‘Chicago Tribune’ (que habla de un sombrío Trump), el ‘News Day’ de Long Islang, entre varios otros medios. Si de adjetivos se trata, impensable (‘San Francisco Cronichle’) e implacable (‘Tampa Bay Times’) se repiten; y si vamos con los sustantivos: masacre, terror y caos son de los que más usados. De los diarios influyentes, ‘The New York Times’ se lanza, fiel a su estilo, con un largo titular de dos líneas (‘Francotirador genera caos total en Las Vegas: la policía busca un motivo mientras el número de muertos sube a 59), ‘The Wall Street Journal’ (el más vendido de EE.UU.) usa una cita para abrir (‘Fue una matanza’), mientras ‘The Washington Post’ se va con un sencillo ’59 muertos en ataque en Las Vegas’. Destaca, de todos, el ‘Chicago Sun’, tabloide que cubrió de negro su portada, se olvidó de titular alguno, y lanzó una serie de durísimas preguntas editoriales: “¿Estamos ya lo suficientemente horrorizados? ¿Vamos finalmente a hacer algo? ¿Vamos a honrar a los muertos en Las Vegas pidiendo finalmente algún tipo de control de armas? Si continuamos sin hacer nada, nuestras lágrimas serán un fraude”.

La táctica roja de Tibisay

El PSUV ha asumido la política como un niño malcriado frente a un juego de mesa. Al partido de gobierno no le gusta leer las reglas y, a su conveniencia, hace todo por cambiarlas. Con el paso del tiempo, cada vez se le ha hecho más cuesta arriba ganar y el número de trucos, en consecuencia, ha aumentado. Las elecciones regionales llegan después de una Constituyente que metieron a trocha y mocha en la que hasta Smartmatic salió a decir que hubo fraude. Llegan, también, con un ‘delay’ que lejos de ser casual, es bien intencional: el gobierno ha retrasado la elección y la ha puesto justo después de la ANC porque es el escenario más beneficioso que ha encontrado para no salir aplastado en las urnas. Con una oposición desmotivada y descontenta con sus líderes, el PSUV ve una rendija por donde colar gobernaciones. Esa, la del retraso, es sólo una de las diez irregularidades (trampas) que marcarán el próximo 15-O, según explica Eugenio Martínez en Diario Las Américas. El domingo, los candidatos de la oposición no aparecerán dentro de la tarjeta de la MUD, debido a que jueces la anularon en siete estados y el TSJ todavía procesa una demanda presentada por el PSUV para anular a la Mesa de la Unidad como partido. Para más inri, el CNE no permitió la sustitución de candidatos, por lo que en la pantalla, al momento de sufragar, el elector verá a todos los dirigentes opositores que compitieron en las primarias, una confusión que puede costar votos. Martínez, por otra parte, comenta que el proceso no tendrá los observadores nacionales de siempre y que, además de no contar con el simulacro, en las elecciones no estará presente la UNASUR como acompañante internacional. Por el viraje ideológico de muchos de sus miembros, el CNE prescindió de la organización y prefirió al CEELA, una institución promovida y financiada por el gobierno venezolano. La guinda al pastel es la manipulación del RE: se desaparecieron votantes, se eliminaron centros y hubo cambios de última hora. A esto se le suma la falta de tinta indeleble, la no notificación a los miembros de mesa, la campaña con recursos públicos y los puntos de votación con nombres como: “Chávez vive, la lucha sigue”.

El mal menor

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Voy a votar, qué remedio. No con el pañuelito en la nariz de Betancourt sino con el tonel de lejía y cloro que se necesita para sanear el Guaire. Lo haré para convertir en gobernador a mi mediocre alcalde, un hombre de gestión mejorable, probidad sospechosa, talento invisible, principios flexibles y empatía ninguna. Pero qué se le va a hacer: es él o Héctor Rodríguez, el que (sociata al fin) quiere tener a la gente pobre y bruta para controlarla. Y entre dos males, el menor. Pero teniendo siempre presente que lo son, aunque ‘El Nacional’ y ‘Ciudad Caracas’ (finalmente polos opuestos se atraen) hagan almibarados publi-reportajes para presentar a cada uno como la panacea. Y con sinceridad ‘roosevelteana’ y cinismo ‘kissingeriano’ hay que decir que no: que lo que vamos a hacer es elegir, de entre dos (y si usted leyó a Roosevelt o a Kissinger ya sabe lo que debería venir aquí), al nuestro, que, por nuestro y demócrata, será (creemos) menos malo. Y una vez asumido esto, se vota (se hace el simulacro de) con un poco más de tranquilidad. Y escribo simulacro por respeto a esas cuatro letras de la palabra voto, que son preciosas, tienen una historia admirable y nada que ver con lo del domingo, que será, en rigor, un acto de aguante, triste y resignado; una cosa que se hace porque no queda de otra, una situación de esas en la que lo único posible es recitar con el salsero infiel que ‘la vida es así / no la he inventado yo’; y por ser así la vida y no haberla inventado nosotros, nos colocó en esta circunstancia endemoniada en la que, a falta de actores de fuerza que la saquen de una, toca asestarle pequeñas y tontas derrotas a la dictadura en los escenarios que sabrá Dios por qué permite. Y nuevamente: qué le vamos a hacer. ‘Abstenerse’, me dirán. Y miren que lo consideré bastante. Pero ‘contra factum non valet argumentum’, decían los latinos, y la abstención, finalmente, es un tremendo –y legítimo– ‘argumentum’ que tiene en contra el ‘factum’ aplastante de que igual me deja a Héctor & CIA en la gobernación. Y entre dos males, nuevamente, el menor. De eso, desgraciadamente, se trata todo.

Russia is coming

“Sal y demuestra que eres mejor que Messi”, le dijo Joachim Löw a Mario Götze esa tarde en Río de Janeiro. El director técnico de Die Mannschaft ponía sobre los hombros del joven y talentoso jugador del Bayern la responsabilidad de destrabar el 0-0 que indicaba el marcador del Maracaná al minuto 88. Lo que ocurrió después ya está en los libros, y en miles de videos de YouTube: Schürrle desbordó por la izquierda, metió un centro y Götze definió tras bajarla de pecho. Era el cuarto Mundial para Alemania y la primera de las tres finales que perderían Messi y compañía. Lionel, luego de sufrir las eliminatorias, está a menos de un año de volverlo a intentar. Argentina, después de sudar frío, estará en Rusia. Es una de las 23 selecciones que ya tienen su cupo en el Mundial del año que viene, en el que también estarán la campeona Alemania y las candidatas Brasil, Francia, España, Inglaterra, Portugal y Bélgica junto a Islandia, Polonia, Serbia, Uruguay, Colombia, México, Costa Rica, Panamá (¡!), Nigeria, Egipto, Irán, Corea del Sur, Japón, Arabia Saudita y, por supuesto, la anfitriona: Rusia. Atrás quedaron la bicampeona de América (Chile), el vencedor de la Copa Oro de la Concacaf (Estados Unidos) y la selección que obtuvo el segundo lugar en Sudáfrica 2010 y el tercer puesto en Brasil 2014 (Holanda). Perú jugará el repechaje contra Nueva Zelanda y Honduras enfrentará a Australia para definir dos cupos más. En Europa quedan cuatro plazas disponibles que saldrán de los vencedores de la repesca: por sorteo, Suiza, Italia, Croacia y Dinamarca conocerán qué rival les toca entre Irlanda del Norte, Suecia, Irlanda y Grecia. Las tres selecciones faltantes irán de parte de África. Todo se definirá antes del primero de diciembre, fecha en la que, desde el Kremlin, se hará el sorteo para conocer la configuración de los grupos. Russia is coming.

Daniel Defoe, hoy lo celebramos y recordamos

Espía, crítico de la Iglesia, brazo publicitario del poder, promotor del Acta de Unión entre Inglaterra y Escocia, comerciante, vocero político, estafador y convicto. Todo eso fue Daniel Defoe antes de que, pasados sus cincuenta, concibiera al náufrago más popular de la historia: Robinson Crusoe. Fue gracias a esa extraordinaria autobiografía ficticia que Defoe se ubicó entre los más grandes de la literatura universal. La obra está considerada como el Quijote de la lengua inglesa y es, además, el relato de aventuras por antonomasia. Sus miles de adaptaciones, recortes editoriales y traducciones (Julio Cortázar incluido), instalaron en la cultura popular del mundo hispano la percepción de que aquella era una novelita entretenida, infantil, y poco más. Pero nada más lejos de la verdad: las reflexiones políticas e ideológicas que en ella se expusieron motivaron halagos e interpretaciones por parte de personajes como Joyce, Marx, Poe y del Nobel J. M. Coetzee. De ella, Borges dijo que “el hallazgo esencial de Daniel Defoe fue la invención de rasgos circunstanciales, casi ignorada por la literatura anterior. Lo tardío de ese descubrimiento es notable; que yo recuerde, no llueve una sola vez en todo el Quijote”. Para García Márquez fue todo un maestro: vio en él una forma de contar las cosas que nada tenía que ver con ese periodismo soporífero y cuadriculado. Cuenta Juan Villoro cómo José Salgar, encargado de la cocina de El Espectador, le pidió al Gabo que escribiera la historia de Luis Alejandro Velasco. Este pensó en negarse, pero la conversa lo llevó a una revelación: podía escribir en primera persona, como Crusoe en su isla. De allí salió ‘Relato de un náufrago’, todo un estandarte del género «robinsoniano». Por su inconmensurable aporte a la literatura anglosajona, Defoe es catalogado como el padre de los novelistas ingleses. Hoy, cuando estaría cumpliendo 357 años, aprovechamos la ocasión para recordarlo.

El amor y el interés …

 Si le gustan los hombres corruptos o es ella -y su entorno- quien los corrompe, eso queda para la especulación. Pero lo cierto es que María Gabriela Chávez Colmenares, “la consentida” del Comandante, tiene una lista de amores con prontuario que resulta curiosa, cuando no preocupante. El primero, Gustavo Arraiz Manrique, un empresario que a inicios del milenio tuvo un rápido (e injustificable) crecimiento económico producto de Microstar, una comercializadora de equipos de computación, principal proveedora del gobierno, con hasta 10 sucursales en el país, que en 2003 solicitó a –y recibió de– CADIVI $27,1 millones para importar unas computadoras que nunca trajo. En 2005 el Ministerio Público (MP) lo imputó por ello, en 2007 la Interpol (en un proceso exprés e inusual) lo apresó en Panamá, en 2009 (con dos años de retardo procesal, sí) recibió una sentencia de 8 años de prisión y en 2012 salió en libertad condicional. El segundo, Manuel Vicente Sosa Morales, mejor conocido como “Coco” Sosa, muñequito de torta de RCTV y niño consentido de María Gabriela por los días de la muerte de Chávez, quien se encuentra hoy detenido luego de que el MP determinara que una empresa de su propiedad desfalcó a la nación con una serie de contratos firmados con más de 200% de sobreprecio en la Faja Petrolífera del Orinoco, cuya estafa alcanzó también los $27 millones. El tercero y más reciente, Roberto Antonio Leyba Morales, medio hermano de Sosa, quien, según informa el semanario ‘La Razón’, estaba siendo investigado por el viejo MP (el actual no sabemos) “por desfalco de divisas a CENCOEX” por medio de 3 empresas (una registrada en Maracaibo, otra en Miami y otra en Panamá), y a quien se le atribuye también el control de una tribu judicial –grupo Leiva y Mavares– que, según El Cooperante, maneja a jueces, magistrados y Fiscales del Ministerio público. Y eso por no hablar de los amigos cercanos de “la consentida”, como el argentino Roberto Vignati, dueño de Bioart C.A, la única empresa que fue autorizada para importar las 80 mil toneladas de arroz pactadas entre Venezuela y Argentina, y que llevó a cabo con un sobreprecio de entre 30% y 80%.

La oposición contra su incoherencia

La oposición medirá el domingo las secuelas de su incoherencia. Pondrá en números el impacto de su difuso mensaje, de consignas que prometían la inminente caída del gobierno por medio de una supuesta hora cero que el reloj nunca marcó. El 15-O se celebra la vigésimo segunda elección bajo el manto chavista y la Mesa de la Unidad deberá demostrar, nuevamente, que es mayoría. Lo tendrá que hacer convenciendo a sus electores de que en dictaduras también se vota, de que con este CNE fraudulento es posible ganar y de que votar es un método más de protesta. El gobierno, mañoso como siempre, volvió un ocho a su adversario: días después de la Constituyente instaló el tema de las regionales en la opinión pública. La MUD tenía que decidir si inscribía o no a sus candidatos y fue allí, el día que Smartmatic confirmó el fraude, cuando Ramos Allup informó que Acción Democrática participaría en los comicios. Con polemiquísimas declaraciones, el líder del histórico partido se atrevió a meter la mano en la candela y luego recogió los frutos: AD apoya a 16 de los 23 candidatos de la MUD. Con esos nombres, la oposición no sólo está obligada a ganar, sino que debe repetir una paliza similar a la de las Parlamentarias 2015: sin una contundente victoria, la presión internacional menguará y el diálogo favorecerá, otra vez, a los rojos. La MUD cuenta en la actualidad con sólo tres gobernaciones (Capriles en Miranda y dos exchavistas en Lara y Amazonas: Henri Falcón y Liborio Guarulla) y las encuestas dicen que pudiese llegar a 18, pero todas ponen un gran asterisco que se resume en un lugar común: el enemigo es la abstención. Mientras más gente salga a votar, más gobernaciones serán azules. Según Venebarómetro, 55,7% de los venezolanos están completamente seguros de sufragar el 15 de octubre. Con ese porcentaje, dice Guanipa, la oposición pudiese ganar todas las gobernaciones. Luis Vicente León estima que la participación estará entre 50-60%: en el mejor de los casos (con una abstención ‘normal’), la oposición conseguiría entre 18 y 21 gobernaciones; en el peor (con una abstención anómala), la mitad de los puestos en disputa.